El juez Rafecas determinó que no hubo delito ni gasto adicional. El Gobierno lo celebró en redes como si hubiera ganado la Copa del Mundo.
El juez federal Daniel Rafecas hizo lo que nadie esperaba: aplicar la ley. Y determinó que Manuel Adorni no cometió ningún delito cuando su esposa viajó a Estados Unidos en el avión presidencial. ¿El motivo? Había asientos vacíos. Sí, señores, la lógica del «total, el asiento iba a quedar libre» ahora es argumento judicial.
La fiscal Alejandra Mangano dictaminó que no hubo gasto extra para el Estado. O sea, que el combustible, los pilotos, la comida y el mantenimiento del avión ya estaban pagados. Lo que costaba zero. Y como cero es cero, no hay delito. La matemática es implacable.
Adorni, que no es tonto, salió a festejar con una frase que podría haber escrito un monje budista: «El tiempo es un juez tan sabio, que no sentencia de inmediato, pero al final da la razón a quien la tiene». Profundo. Casi tan profundo como los asientos vacíos del Boeing 757-200.
Milei, más directo, escupió en X: «Esto se empieza a poner lindo». Y sí, para ellos debe ser un lindo momento: la Justicia les da el OK para que los familiares viajen gratis mientras el resto de los mortales se saca la lotería para pagar un pasaje low cost.
La oposición, claro, no tardó en recordar que el propio gobierno había firmado una resolución prohibiendo estas prácticas. Pero bueno, las reglas son para los demás. Para la «casta» que ellos juraron combatir, pero que resulta que a veces se parece mucho a ellos mismos.
Mientras tanto, el pueblo sigue esperando que algún día la Justicia archive con la misma velocidad las causas que realmente afectan el bolsillo de los de abajo. Pero eso, seguro, llevará más tiempo que un vuelo a Estados Unidos con escala en la impunidad.



























