Las ventas de combustibles bajaron 1,1% en el primer trimestre y 1,8% en marzo.
La caída se explica por el desplome del consumo de nafta, vinculado al uso particular.
Con subas de hasta 70% en precios, el uso del auto empieza a reflejar el ajuste en los hogares.
28 de abril de 2026. El consumo de combustibles volvió a mostrar señales de enfriamiento y confirmó una tendencia que atraviesa toda la economía: la retracción del gasto de los hogares. Según datos de la Secretaría de Energía relevados por consultoras privadas, las ventas cayeron 1,1% en el primer trimestre y 1,8% interanual en marzo, consolidando un escenario de menor actividad.
En términos absolutos, en marzo se vendieron 1.394.360 m³ de combustibles, por debajo de los 1.420.400 m³ del mismo mes de 2025. El dato no solo marca una caída interanual, sino también un estancamiento en niveles similares a los de 2024, muy lejos de los 1,58 millones de m³ de 2023.
La clave: cae la nafta, cae el consumo
El dato más relevante no es la caída general, sino su composición.
- ventas de nafta: -2,4% interanual
- ventas de gasoil: -1,1% interanual
Es la primera vez desde febrero de 2024 que la nafta —asociada al uso particular de vehículos— cae más que el gasoil. En términos económicos, esto es una señal clara se retrae el consumo de los hogares.
El gasoil está vinculado a:
- transporte
- logística
- producción
La nafta, en cambio, refleja:
- movilidad cotidiana
- consumo individual
Cuando cae la nafta, cae el consumo.
Precios: el factor determinante
La explicación central está en el precio.
En marzo:
- nafta súper: de $1.173 a $1.999 → +70% interanual
- nafta premium: de $1.449 a $2.207 → +52%
Este aumento está impulsado por:
- suba internacional del petróleo
- conflicto en Medio Oriente
- traslado a precios internos
El resultado es directo: el combustible deja de ser un gasto flexible y pasa a ser una restricción.
El auto como variable de ajuste
El consumo de combustible es uno de los indicadores más sensibles del comportamiento económico. Cuando los ingresos no alcanzan:
- se reduce el uso del auto
- se priorizan viajes esenciales
- se ajusta el gasto cotidiano
Esto transforma al combustible en una variable de ajuste del presupuesto familiar.
Un fenómeno federal
La caída no es homogénea, pero sí generalizada. Solo 7 provincias mostraron crecimiento en el consumo, mientras que el resto registró bajas, algunas muy fuertes:
- Tucumán: -18,3%
- La Rioja: -13%
- Salta: -12%
- Corrientes: -11,5%
Esto refuerza la idea de que el impacto es mayor en regiones con menor ingreso.
Relación con la actividad económica
El consumo de combustibles suele anticipar el comportamiento de la economía.
Su caída coincide con otros indicadores:
- ventas en supermercados en baja
- menor consumo masivo
- caída de la actividad industrial
Esto sugiere que el freno no es sectorial.
Es general.
La caída del consumo de combustibles no es un dato aislado
Es un síntoma. Muestra cómo el aumento de precios y la pérdida de poder adquisitivo empiezan a impactar en decisiones cotidianas. Cuando llenar el tanque se vuelve más caro que moverse, el ajuste deja de ser macroeconómico. Pasa a sentirse en la vida diaria.



























