Volker Türk, alto comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, emitió un comunicado pidiendo “contención” y “vuelta a las negociaciones” tras los bombardeos de EE.UU. e Israel sobre Irán y la represalia iraní. Su advertencia: “Los civiles pagan el precio más alto”. En el papel, suena razonable. En la práctica, es el mismo discurso que la ONU repite cada vez que una potencia decide bombardear a otra. Mientras tanto, 63 niñas yacen bajo los escombros de una escuela en Minab, y el Consejo de Seguridad se reúne de emergencia para no decidir nada.
BUENOS AIRES, 28 de febrero de 2026 – Mientras los misiles seguían cayendo sobre Medio Oriente, en los pasillos de Naciones Unidas se encendieron las alarmas. Volker Turk, Alto Comisionado para los Derechos Humanos, emitió un comunicado urgente en el que lamentó «los ataques militares perpetrados esta mañana en Irán por Israel y Estados Unidos, así como los posteriores ataques iraníes en respuesta» .
El funcionario recordó algo que nadie debería necesitar que le recuerden: «Como siempre, en cualquier conflicto armado, son los civiles quienes pagan el precio más alto». Y agregó una frase que podría estar grabada en un loop institucional: «Las bombas y los misiles no son la forma de resolver las diferencias, ya que solo causan muerte, destrucción y miseria» .
LA ADVERTENCIA (QUE NADIE VA A ESCUCHAR)
Turk fue claro en su diagnóstico: «Existe el riesgo de un conflicto aún más amplio». Y advirtió que las hostilidades «llevarán de forma inevitable a más muertes civiles sin sentido y a una destrucción en una escala potencialmente inimaginable, no solo en Irán, sino en toda la región de Medio Oriente» .
Su receta es la misma de siempre: «Pido contención e imploro a las partes a que usen la razón, desescalen y vuelvan a la mesa de negociaciones, donde apenas unas horas antes estaban buscando activamente una solución». Según Turk, el diálogo es «la única vía para resolver de forma duradera las profundas diferencias existentes entre los Estados» .
EL DERECHO INTERNACIONAL (Y SU AUSENCIA)
El Alto Comisionado también recordó los principios básicos del Derecho Internacional Humanitario: «La protección de los civiles es primordial». Y lanzó una advertencia que, en el contexto actual, suena casi a amenaza vacía: «Todos los actores involucrados deben garantizar el cumplimiento de estas leyes. Las violaciones de estas deben dar lugar a la rendición de cuentas de los responsables» .
LO QUE LA ONU NO DICE (PERO DEBERÍA)
Mientras Turk hablaba de «contención» y «diálogo», en la ciudad de Minab, al sur de Irán, los equipos de rescate seguían retirando escombros de la escuela primaria de niñas «Shajareh Tayyebeh». Un misil israelí alcanzó el edificio durante el turno matutino. Había 170 alumnas en clase. Hasta ahora, se confirmaron 63 muertas .
La ONU no mencionó específicamente este ataque en su comunicado. Tampoco nombró a los responsables. Se limitó a pedir «contención» a «todas las partes».
El Consejo de Seguridad fue convocado a una reunión de emergencia para la noche del sábado . La historia dice que, salvo gestos simbólicos, no saldrá nada concreto. Mientras los miembros permanentes tengan poder de veto, cualquier resolución que condene a EE.UU. o Israel morirá antes de nacer.
EL RITUAL DE LA HIPOCRESÍA
La declaración de Turk es impecable en sus términos. Nadie podría objetar sus palabras. Pero es el mismo discurso que Naciones Unidas repite cada vez que una potencia bombardea a otro país. El mismo que se escuchó antes de Irak, antes de Afganistán, antes de Gaza, antes de Siria. Y después de cada discurso, los civiles siguen muriendo, los responsables siguen sin rendir cuentas y la ONU sigue pidiendo «contención».
Mientras los misiles caen sobre Teherán y las bases estadounidenses arden en Qatar y Bahréin, las palabras de Turk flotan en el vacío. No detendrán ni una sola bomba. No devolverán la vida a las 63 niñas de Minab. No harán que los líderes de las potencias involucradas se sienten a negociar de buena fe.
Pero al menos, queda registrado. Queda constancia de que alguien, en algún lugar, dijo que esto no debería estar pasando. Y eso, en el mundo de la diplomacia, se considera un éxito.




























