Eso decía Javier Milei en 2018, mientras marchaba con Camioneros contra Macri y se sacaba 500 selfies en la 9 de Julio. Ocho años después, el mismo Milei impulsa una reforma laboral que la CGT define como «regresiva» y convoca al paro general que él mismo habría apoyado en aquel entonces. La memoria es frágil. Las fotos, no.
Mientras la CGT paraliza el país contra su reforma laboral, las redes ardieron con un video que el oficialismo preferiría borrar de internet. Es 2018. Un Javier Milei trajeado, con el desparpajo que ya lo caracterizaba pero sin la custodia presidencial, se planta en plena 9 de Julio durante una marcha de Camioneros convocada por Hugo Moyano. Habla a cámara con la seguridad de quien no sabe que ocho años después será el destinatario de su propio discurso.
El fragmento, rescatado por la memoria digital, muestra a Milei diciendo: «El motivo por el cual yo vengo a la marcha es porque este gobierno quiere reproducir lo que fue el Estado fascista de la década del ’30, donde era una alianza entre políticos y ‘empresaurios’, ¿sí?. Donde dejaban afuera a los trabajadores, que eso es lo que está intentando este gobierno» .
LOS TEXTUALES QUE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL NO PODRÍA INVENTAR
El video, que algunos creerían generado por IA por lo inverosímil de la escena, es completamente real. El mismo Milei que hoy twittea contra «la casta sindical» y define a los gremios como «mafiosos» aparece defendiendo a los trabajadores frente al gobierno de Mauricio Macri. El mismo que ahora acusa a los «empresaurios» de manejar los hilos del poder, hoy gobierna para ellos.
Horas después de esa marcha, Milei se sentó en el estudio de América TV, en el ciclo «Intratables» conducido por Santiago del Moro. Allí confirmó su participación en la protesta y midió el éxito de su incursión militante con la única unidad que manejaba en ese entonces: «A ver, 500 selfies hice hoy», se jactó entre risas y aplausos del panel .
La escena es entrañable para quien disfruta de las contradicciones humanas: un economista liberal, que años después juraría como presidente para desguazar derechos laborales, celebrando haber sido aceptado por la masa trabajadora en una marcha sindical.

LA TRANSFORMACIÓN (O LA FALTA DE VERGÜENZA)
Entre 2018 y 2026 pasaron muchas cosas. Milei pasó de ser un personaje pintoresco de la televisión a ocupar el sillón de Rivadavia. En el camino, su discurso mutó: los «empresaurios» pasaron a ser «empresarios amigos», los «políticos corruptos» se convirtieron en «aliados estratégicos», y los sindicatos que alguna vez le sacaron aplausos hoy son el enemigo a vencer.
Este jueves 19 de febrero, mientras la CGT convoca a un paro general contra la reforma laboral que él mismo impulsa, el video de 2018 circula como un fantasma que ningún tuit oficial puede exorcizar. Porque la imagen es tozuda: ahí está Milei, parado junto a los trabajadores que hoy lo repudian, diciendo exactamente lo contrario de lo que hoy defiende.
LA AGENDA QUE SIGUE IGUAL (SOLO CAMBIARON LOS ROLES)
El Milei de 2018 denunciaba que el gobierno de Macri quería «dejar afuera a los trabajadores». El Milei de 2026 impulsa una ley que, según juristas como Raffaghelli, Pompa y Gil Domínguez, viola más de 100 artículos de la Constitución, desfinancia el sistema previsional, permite jornadas de 12 horas sin pago extra, fracciona las vacaciones en migajas y limita el derecho de huelga .
El Milei de 2018 se sacaba selfies con los trabajadores. El Milei de 2026 amenaza a los periodistas con «autopuesta en peligro» si se acercan a cubrir las protestas y su ministra de Seguridad tuitea que «nuestras Fuerzas están listas y van a actuar» .
LO QUE QUEDA DE AQUEL MILEI
Nada. O quizás sí: la misma ambición de protagonismo, la misma necesidad de ser el centro de atención, la misma facilidad para adaptar el discurso según la audiencia. En 2018, la audiencia eran los trabajadores de Camioneros. En 2026, la audiencia son los mercados, los empresarios y los votantes que creyeron que «la casta» era siempre el otro.
La ironía final: aquel Milei que se jactaba de hacer 500 selfies en una marcha sindical hoy gobierna para los mismos «empresaurios» que denunciaba. Y los trabajadores que alguna vez lo aplaudieron hoy lo repudian desde las calles que él mismo recorrió.



























