Axel Wahnish, el embajador argentino en Israel, soltó una perlita que merece vitrina propia en el museo del pelotudeo diplomático: dijo que Javier Milei es «un superhéroe» en tierra santa, que lo comparan con Maradona y Messi, y que hace dos años cuando decías «Argentina» te respondían «Milei, nuestro gran amigo». Mientras tanto, acá abajo, en la Argentina real, los jubilados comen polenta, los pibes de 14 años se preparan para ir presos y el ajuste sigue pasando la aplanadora. Pero bueno, lo importante es que en Tel Aviv lo quieren. Quizás el superhéroe podría usar sus poderes para que llegue la nafta a los precios que prometió o para que los laburantes lleguen a fin de mes. Pero no, los superhéroes siempre salvan a los demás, nunca a los suyos.
En la Argentina los ministros se matan entre ellos, los gobernadores lloran por la coparticipación y la gente no llega a fin de mes, el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, se despachó con una declaración que merece un Martín Fierro al verso político del año. En diálogo con Radio Rivadavia, el diplomático soltó: «Acá el presidente Milei es un superhéroe«.
Y no se quedó ahí. Wahnish, que debe tener la misma conexión con la realidad que un astronauta en cuarentena, comparó al peluca con dos de los íconos más grandes de la historia argentina: «Hace veinte años era Diego Maradona y luego Lionel Messi». O sea, según el embajador, Javier Milei está a la altura del Diego y de la Pulga. Ni más ni menos.
Para rematar, contó que «hace dos años decías Argentina y lo primero que te respondían era ‘Milei, nuestro gran amigo». Y cerró con un deseo que parece sacado de una novela de terror: «Esperemos que para el 20 de abril esté todo calmo cuando llegue el Presidente a Israel».
LA COMPARACIÓN CON DIEGO Y LIO: UN INSULTO A LA INTELIGENCIA (Y AL FÚTBOL)
Habría que recordarle a Wahnish que Maradona y Messi no necesitaron tuits violentos ni discursos de 40 minutos llenos de insultos para ser queridos en el mundo. Maradona era querido porque gambeteaba a los ingleses y sacaba petróleo de la galera. Messi es querido porque hace goles que parecen magia y porque, cuando le preguntan, dice pavadas pero nunca insulta a nadie.
Milei, en cambio, es conocido en Israel por su ferviente apoyo a la política de Benjamin Netanyahu y por su promesa de trasladar la embajada a Jerusalem, algo que ya había anunciado en su campaña y que generó controversia en el mundo árabe . También es conocido por sus tuits incendiarios y por sus declaraciones contra el «marxismo cultural» y la «ideología de género». Un perfil que, evidentemente, calza perfecto con la derecha israelí que gobierna hoy.
Pero compararlo con Maradona y Messi es como comparar un asado con una milanesa de soja: no hay punto de contacto. Uno emociona, el otro insulta. Uno gambetea, el otro grita. Uno la rompe en la cancha, el otro la rompe… bueno, no la rompe en ningún lado, salvo en las encuestas de aprobación de algunos sectores.
¿SUPERHÉROE? REPASEMOS SUS PODERES
Si Milei es un superhéroe, habría que repasar cuáles son sus poderes. Según Wahnish, en Israel lo ven como tal. Pero acá en Argentina, los simples mortales vemos otra cosa:
- Poder de ajuste: en un año y medio, logró que la industria caiga 3,9%, que el comercio se contraiga 1,3% y que los jubilados pierdan más del 30% de su poder adquisitivo .
- Poder de fuga: en enero, las «personas humanas» compraron dólares por 3.146 millones de dólares netos. La gente no confía, se escapa .
- Poder de represión: bajó la edad de imputabilidad a 14 años y mandó a las fuerzas de seguridad a desalojar manifestantes con gas pimienta .
- Poder de entrega: modificó la ley de glaciares para que la minería pueda avanzar sin control .
- Poder de pelea interna: su gobierno es un campo de batalla entre Karina, Caputo, Bullrich y Villarruel. Se pelean hasta por las oficinas del Senado .
Pero claro, en Israel no ven eso. En Israel ven al tipo que se saca fotos con Netanyahu, que apoya la guerra en Gaza sin chistar, que promete mudar la embajada y que habla maravillas del «mundo occidental y judeocristiano». Eso, para la derecha israelí, es suficiente.
LO QUE DICE LA REALIDAD (ESA QUE NO VIAJA EN AVIÓN)
Mientras Wahnish sueña con superhéroes y comparaciones futbolísticas, la realidad en Argentina sigue su curso. La CGT judicializó la reforma laboral . Moody’s dijo que los beneficios van a ser «limitados, graduales y desiguales». La oposición, tan dispersa como siempre, no encuentra la manera de frenar el ajuste.
Y Milei, mientras tanto, prepara su viaje a Israel para el 20 de abril. Esperemos que esté «todo calmo», como desea el embajador. Pero en Medio Oriente, «calmo» es un concepto relativo. Sobre todo cuando tenés a Irán, Hezbollah y Hamas de por medio.
EL CIERRE RESENTIDO
Wahnish dijo que Milei es un superhéroe en Israel. Puede ser. Los superhéroes, se sabe, siempre salvan a otros, nunca a los suyos. Superman salva el mundo, pero no puede evitar que Lois Lane se meta en problemas. Batman protege Gotham, pero su ciudad sigue siendo un asco. Milei es admirado en Tel Aviv, pero acá, en el Conurbano, los pibes de 14 años se preparan para ir presos, los jubilados cuentan monedas y los laburantes esperan que la «recuperación» llegue antes de que los despidan.
Quizás, cuando vuelva de su gira, el superhéroe podría usar sus poderes para algo más que sacarse fotos con Netanyahu. Podría, no sé, hacer que los precios bajen, que los salarios alcancen, que la educación no se caiga a pedazos. Pero los superhéroes, se sabe, no existen. O existen, pero solo en la imaginación de los embajadores que hace rato no pisan el barro.



























