La guerra en Medio Oriente ya no es una amenaza lejana: el crudo Brent subió un 10% en operaciones extrabursátiles y los mercados se preparan para una apertura explosiva. El verdadero termómetro no es solo el conflicto armado, sino el riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa más del 20% del petróleo mundial. La OPEP+ respondió con un aumento de producción de 206.000 barriles diarios, una cifra que los analistas califican como «insuficiente» ante una eventual interrupción masiva. Mientras tanto, Argentina observa: cada 10 dólares de suba en el crudo le suman más de 1.300 millones de dólares a su balanza energética.
Los mercados aún no abrieron oficialmente, pero el petróleo ya empezó a correr. El crudo Brent, referencia internacional, saltó un 10% en operaciones extrabursátiles durante el fin de semana y se ubicó en 80 dólares por barril . La causa, obvia: los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán encendieron todas las alarmas en una región que concentra la mayor reserva energética del planeta.
Pero los analistas más lúcidos advierten que el verdadero termómetro no es el ruido de los misiles, sino el silencio que podría imponerse en el Estrecho de Ormuz. «Si bien los ataques militares son un factor que favorece los precios, el factor clave aquí es el cierre del estrecho», explicó Ajay Parmar, director de energía de la consultora ICIS . Y el escenario ya está sobre la mesa: Irán advirtió a los barcos que no naveguen por esa vía, y las grandes navieras comenzaron a suspender envíos .
El embudo energético del mundo
El Estrecho de Ormuz no es un punto más en el mapa. Es el cuello de botella por donde transita entre el 20% y el 25% del petróleo mundial . Por allí pasan los cargamentos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y, claro, Irán. Cualquier interrupción, incluso parcial, tiene efectos inmediatos sobre los precios globales.
El analista Jorge León, de Rystad Energy, calculó que un cierre total del estrecho implicaría una pérdida neta de entre 8 y 10 millones de barriles por día, incluso considerando desvíos por oleoductos alternativos como el de Arabia Saudita o Abu Dabi . Eso equivale a cerca del 10% de la oferta mundial. «Esperamos que los precios abran mucho más cerca de los 100 dólares por barril si hay un cierre prolongado», sostuvo Parmar .
Los líderes de Medio Oriente ya transmitieron su advertencia a Washington: una guerra prolongada podría llevar el crudo a superar los 100 dólares, según Helima Croft, analista de RBC . Barclays coincide en que ese umbral es perfectamente alcanzable.
La respuesta de la OPEP+: un parche para una hemorragia
En paralelo, la OPEP+ se reunió de urgencia y acordó aumentar la producción en 206.000 barriles diarios a partir de abril . La cifra es superior a los 137.000 que se manejaban antes de la escalada, pero sigue siendo insignificante frente a la magnitud del riesgo. Representa menos del 0,2% de la demanda mundial .
Jorge León lo resumió con crudeza: «Es una señal, pero no una solución. Si el petróleo no puede transitar por Ormuz, 206.000 barriles adicionales pesan muy poco para calmar el mercado» .
Además, la capacidad ociosa del cártel está concentrada en Arabia Saudita y Emiratos, los mismos países que más dependen del estrecho para exportar . La paradoja es total: los que podrían aumentar la oferta son los primeros en quedar varados si el canal se cierra.
El impacto global: de Asia a Europa
Las economías asiáticas, empezando por China e India, son las más expuestas. Dependen del crudo que atraviesa Ormuz y ya comenzaron a revisar sus reservas estratégicas y rutas alternativas . Pero incluso si logran reabastecerse, el simple hecho de que compitan por el mismo petróleo disponible dispara los precios mundiales.
Europa tampoco se salva. Un análisis de ICIS advierte que un bloqueo de 90 días podría llevar el precio del gas natural licuado (GNL) a 92 euros por MWh, y reducir las reservas en un 14% . La dependencia del gas qatarí, que también atraviesa Ormuz, es letal en pleno invierno.
Argentina, en la vereda de enfrente
Para Argentina, la ecuación tiene un signo positivo, al menos en el corto plazo. El consultor Daniel Dreizzen, de Aleph Energy, explicó que la suba de 10 dólares previa al conflicto ya había mejorado la proyección de la balanza comercial energética para 2026 en 1.300 millones de dólares, dejándola en 10.000 millones . Un nuevo salto podría sumar otros 1.300 millones.
Emilio Apud, ex secretario de Energía, distinguió dos niveles de impacto: el especulativo, que ya se está viendo, y el físico, mucho más severo, que ocurriría si el estrecho se bloquea de hecho. «Con que se hunda un barco en uno de los dos canales, se genera un problema tremendo», advirtió . La infraestructura de ductos alternativa no alcanza para reemplazar el volumen que quedaría varado, y los buques deberían desviarse por el sur de África, agregando al menos dos semanas de viaje y costos astronómicos.
Lo que viene
Los mercados abrirán el lunes con una presión inédita desde la invasión rusa a Ucrania. La volatilidad será la regla. La OPEP+ prometió una nueva reunión el 5 de abril, pero para entonces el daño podría estar hecho .
Mientras tanto, en el Golfo, los barcos petroleros permanecen quietos, los seguros de guerra se disparan y los gobiernos evalúan cómo abastecerse sin cruzar la línea de fuego. La guerra tiene muchos frentes. El energético es el que más rápido se siente en el bolsillo de todos.


























