Børge Brende, el noruego que comandaba el Foro Económico Mundial, tuvo que renunciar después de que se filtraran sus mensajitos de iMessage con el amigo Jeffrey. «Te extraño, señor», le escribía. Todo muy profesional, claro. Como cuando uno extraña al proveedor de catering.
Lo que faltaba. Justo cuando el mundo entero estaba distraído mirando quién se peleaba con quién en Twitter, el Departamento de Justicia de Estados Unidos soltó una nueva tanda de archivos de Jeffrey Epstein y ¡sorpresa! Resulta que el presidente del Foro Económico Mundial, ese que organiza la famosa cumbre de Davos donde los ricos se juntan a hablar de cómo salvar el mundo mientras vuelan en jets privados, tenía una relación más que afectuosa con el pederasta favorito de la élite global.
Børge Brende, exministro de Relaciones Exteriores de Noruega y hasta este jueves máximo responsable del WEF, anunció su renuncia «tras una cuidadosa consideración». O sea, después de que los archivos mostraran que entre 2018 y 2019 mantuvo un intercambio de mensajes con Epstein donde las cosas se ponen bastante incómodas.
LOS CHATS QUE LO HUNDIERON (O LA PRUEBA DE QUE LA ÉLITE ES UNA SECTA)
En uno de los mensajes, después de una cena, Brende le escribe a Epstein: «Gracias por una cena muy interesante… Eres un anfitrión brillante. Con afecto, Borge». Hasta ahí, podría pasar. Un tipo agradece una cena, nada raro. Pero después agrega: «Te extraño, señor. Borge». ¿»Te extraño, señor»?, ¿Desde cuándo un exministro y presidente de un foro internacional le dice «te extraño, señor» a un tipo acusado de trata de menores?, ¿Se estaban escribiendo cartas de amor o coordinando la agenda de Davos?.
En otro intercambio, Epstein detalla el asesoramiento que le daba a un líder de Medio Oriente (porque el tipo también era «asesor», además de violador) y Brende le responde: «Coincido. Me alegra que le estés dando consejo». O sea, Brende celebraba que un delincuente sexual convicto estuviera asesorando a mandatarios. Todo muy ético, todo muy Foro Económico Mundial.
LA RENUNCIA «VOLUNTARIA» (O CÓMO ESCAPAR ANTES DE QUE TE ECHEN)
Brende dijo en su comunicado que se va para que el Foro «continúe su importante labor sin distracciones». Claro, porque tener al presidente escribiéndole «te extraño, señor» a un pederasta es una «distracción». Como si fuera poca cosa. «Estoy agradecido por la increíble colaboración con mis colegas», agregó. Seguro ellos también están agradecidos de que no hayan salido más chats.
El Foro, por su parte, emitió un comunicado llorándole encima: «Su dedicación y liderazgo han sido fundamentales». André Hoffmann y Larry Fink, los copresidentes, le agradecieron sus «significativas contribuciones». O sea, lo despidieron con honores, como si se hubiera ido por jubilación y no porque le descubrieron los mensajitos con un violador de menores.
EL CONTEXTO (PORQUE ESTO NO ES UN CASO AISLADO, ES UN SISTEMA)
Brende no es el único. La filtración de archivos también salpicó a Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro de EE.UU., que renunció a su puesto en Harvard. Y a Hillary Clinton, que tuvo que ir a declarar al Congreso. Y a Lord Peter Mandelson, exembajador del Reino Unido en EE.UU., que fue arrestado (sí, arrestado, no «renunció voluntariamente»).
Pero lo más jugoso es que todo esto pasa justo cuando el Foro Económico Mundial ya venía en crisis. Klaus Schwab, el fundador, el papá de la «Gran Restauración», el mesías de Davos, tuvo que dejar la presidencia en abril de 2025 después de denuncias de informantes y cuestionamientos sobre su gobernanza. O sea, el tipo que inventó esto de juntar a los poderosos para hablar del futuro del planeta se tuvo que ir por escándalos internos. Y ahora su sucesor elegido, Brende, también salta por Epstein.
LO MÁS GRACIOSO (O PATÉTICO)
Resulta que Christine Lagarde, la presidenta del Banco Central Europeo, era la sucesora elegida por Schwab para quedarse con el trono de Davos. Pero según el Financial Times, después de todo este quilombo «ya no es una opción asegurada». Porque claro, quién querría ser la cara visible de un organismo donde los líderes se mandan mensajitos con pederastas y se extrañan como si fueran novios de secundaria.
LO QUE NOS DEJA ESTO
Mientras tanto, acá abajo, los mortales seguimos discutiendo si la inflación fue por los choripanes o por los especuladores, si la culpa la tiene el FMI o si la tienen los políticos. Allá arriba, en Davos, en los países nórdicos, en las elites globales, los que manejan el mundo se mandan «te extraño, señor» con tipos que tenían una isla para violar menores.
Pero no pasa nada. Renuncian, se van con un comunicado lleno de gracias y afecto, y al mes siguiente están en otro think tank, en otra fundación, en otra universidad, cobrando fortunas por dar conferencias sobre «transparencia» y «gobernanza».
El Foro Económico Mundial nombró a Alois Zwinggi como presidente interino. ¿Quién es Zwinggi? No importa. Podría ser cualquiera. Podría ser el mismo Brende con bigotes postizos. El sistema sigue, los tipos siguen, y nosotros seguimos pagando.
LO QUE HABRÍA QUE PREGUNTARSE
¿Cuántos más hay?, ¿Cuántos «te extraño, señor» están guardados en servidores esperando a que se desclasifiquen?, ¿Cuántos líderes mundiales, empresarios, periodistas, académicos, celebraron cenas con Epstein, recibieron su «asesoría», lo invitaron a sus eventos?.
Pero no, mejor hablemos de la interna del PRO. Eso sí importa.
Posdata para los ilusos que todavía creen que Davos es un lugar donde se debate el futuro de la humanidad: No, querido. Davos es un country club. Un lugar donde los ricos se juntan para asegurarse de que el futuro les siga perteneciendo. Y si en el camino se cruza un pederasta que les paga cenas y les hace sentir importantes, pues «con afecto, Borge». Después se extrañan. Y después renuncian. Y después sigue todo igual.



























