MIENTRAS MILEI AVANZA SIN FRENO, EL PERONISMO JUEGA AL PÁJARO LITO Y PREGUNTA SI HAY 2027
El oficialismo arrasó en el Congreso con 42 votos en el Senado y 149 en Diputados. Gobernadores, sindicalistas y opositores ya actúan como si la reelección estuviera escrita. Kicillof, el único que quedó en pie, teje redes mientras la economía se desangra. ¿Alcanza?.
Javier Milei acaba de transitar una de sus semanas políticas más exitosas. La flexibilización laboral obtuvo 42 votos en el Senado. La baja de imputabilidad, 149 en Diputados. El 58% de cada cámara. Cerca de los dos tercios. Traducción: el oficialismo no solo gobierna: aplasta.
Pero el dato político no es ese. El dato es lo que viene después. Gobernadores peronistas negociando a escondidas. La CGT pactando en off para salvar el financiamiento sindical mientras los derechos laborales se desguazan. Bloques opositores partiéndose como tabla de surf ante el acuerdo Unión Europea-Mercosur. Todos actúan como si Milei ya hubiera ganado 2027. Todos se preparan para sobrevivir, no para competir.
La pregunta flota en el aire peronista: ¿Hay 2027?
Hace exactamente ocho años, en febrero de 2018, Alberto Rodríguez Saá dijo esa misma frase a la salida de un acto en Chaco. «Hay 2019», sentenció. El peronismo, golpeado por la derrota de medio término, se aferró a esa consigna. Cristina Kirchner la hizo bandera. Macri perdió la reelección. La historia, dicen, tiene ritmo. Pero el ritmo de hoy es otro.
Hoy el peronismo está desarticulado, conmocionado por la derrota de octubre y sin un liderazgo que junte los pedazos. La mayoría de los gobernadores peronistas va a desdoblar sus elecciones el año que viene, como en 2023, para despegarse de la contienda nacional. Una estrategia de supervivencia individual que deja el campo libre para el avance libertario.
El único que hace otra cosa es Axel Kicillof.
En la provincia de Buenos Aires también habrá desdoblamiento. Pero en La Plata lo explican al revés: dicen que es para preparar el terreno para un triunfo peronista en octubre. El candidato para sucederlo, aseguran, surgirá del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la fuerza que sostiene el proyecto presidencial del gobernador. Mientras tanto, Kicillof ya puso a funcionar la maquinaria: Carlos Bianco, Andrés Larroque, Gabriel Katopodis, Cristina Álvarez Rodríguez, Jorge Ferraresi, Mariano Cascallares, Julio Pereyra, Julio Alak. Todos tejiendo la telaraña territorial que, esperan, atrape votos en 2027.
El problema es que el escenario no espera.
Milei se fortalece sobre tres pilares: el clima de época que lo consagra como su fiel exponente; la estabilidad macroeconómica apalancada en un dólar cada vez más barato; y la ausencia de una alternativa clara. La última encuesta de Opinaia es lapidaria: ante la pregunta de quién es el líder de la oposición, el 39% responde «Nadie». Ese «nadie» es el espacio que Kicillof intenta ocupar.
Pero no es solo imagen. Es estructura. La relación de Milei con Donald Trump le garantiza al gobierno una cobertura permanente ante shocks externos, ese seguro que Macri nunca tuvo para concretar su reelección. Las elecciones de 2027 serán las más importantes a nivel internacional desde 1983. Toda la derecha global va a apostar fuerte por la continuidad del experimento libertario.
Sin embargo, la fragilidad está ahí.
En paralelo al avance legislativo, se acumulan noticias económicas que exponen el deterioro del nivel de vida de buena parte de la sociedad. La reducción de la inflación entró en crisis con la salida de Marco Lavagna del Indec, que fulminó la credibilidad del gobierno. El IPC de enero consolidó un ciclo de ocho meses de aumentos crecientes. Los alimentos empujan la canasta básica. La pobreza espera su turno.
Desde diciembre de 2023 se perdieron casi 300.000 puestos de trabajo. En diciembre, los salarios registrados volvieron a caer frente al IPC y cerraron el año 2,7 puntos porcentuales abajo. Desde el inicio del gobierno de Milei, el salario real retrocedió 7,1 puntos. La utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en 53,8%, récord negativo histórico, solo superado en marzo de 2024 y en el peor momento de la pandemia.
La economía real es hoy la principal oposición a Milei. Y esa oposición tiene un dato electoral: el respaldo al presidente se mantiene estable por encima del 40%, pero con diferencial negativo. No anula la posibilidad de una confrontación competitiva. «La demanda ordena a la oferta y hoy existe un mercado electoral para construir una alternativa a Milei», dice un asador del peronismo que prefiere las sombras.
¿Kicillof hace los deberes?
En sus últimas apariciones públicas, anticipó un discurso de campaña apuntado a representar a los damnificados por Milei. Repetirá hasta el hartazgo que en la Argentina hay un trabajador registrado menos cada tres minutos y que cierran treinta empresas por día. Sus equipos técnicos —el Cedaf, liderado por Mara Ruiz Malec, Agustín Simone y Pablo Ceriani; el Grupo Atenas, de Silvina Batakis— desarrollan propuestas específicas para interpelar al electorado de cada provincia.
La renuncia de Máximo Kirchner a presidir el PJ bonaerense marcó un punto de quiebre. Con elegancia, el cristinismo pareció reconocer que está en desventaja. Kicillof logró imponerse sin romper, en línea con su objetivo de conducir a todo el espacio. «Es el único que quedó en pie», dice un dirigente de La Cámpora, con algo de resignación. Un análisis que comparten otros sectores del peronismo todavía no alineados con el gobernador.
¿Hay 2027?
Faltan casi dos años. Depende del desempeño del gobierno y, en menor medida, del grado de unidad de la oposición. La oposición perdió fuerza en el Congreso, pero tiene bloques de más de un tercio en las dos cámaras. Tiene la presencia más pobre en el poder territorial desde 1983, pero todavía gobierna seis provincias. No cuenta con un liderazgo que unifique, pero tiene a Kicillof, gobernador de Buenos Aires, con alto nivel de conocimiento en todo el país y la voluntad clara de competir.
En su entorno aseguran que la certeza de que «hay 2027» debería aparecer en la segunda mitad de este año, una vez terminado el Mundial, cuando haya permeado el trabajo territorial del MDF. Mientras tanto, el gobernador hace los deberes por si cambia el viento y se abre la posibilidad.
Quién sabe.
Lo que sí se sabe es esto: el peronismo juega al pájaro lito mientras Milei avanza sin freno. Los gobernadores se desentienden, los sindicalistas negocian, los bloques se parten. Y el único que quedó en pie teje redes con la esperanza de que, cuando llegue 2027, haya algo para tejer.
La economía real, mientras tanto, sigue su curso: 300.000 puestos de trabajo menos, salarios que no alcanzan, fábricas que no arrancan. Esa es la materia prima con la que Kicillof quiere construir su alternativa. Ojalá alcance.
📍 LA PREGUNTA NO ES SI HAY 2027. LA PREGUNTA ES SI EL PERONISMO VA A LLEGAR VIVO.



























