EL AVISO TARDÍO: LA CENTRAL OBRERA SE REÚNE PARA ANALIZAR UN PARO CUANDO LA REFORMA YA TIENE FECHA EN DIPUTADOS.
Mientras el Gobierno acelera el tratamiento para el 19 de febrero, la conducción cegetista convoca a un Zoom de emergencia. Adentro: presión de la UOM y los combativos. Afuera: 28 artículos que desguazan derechos. La pregunta: ¿alcanza con llegar tarde?.
La CGT se reunirá este lunes para definir si convoca o no a un paro general el mismo día en que Diputados trate la reforma laboral. El encuentro será por Zoom, a las 16, con el triunvirato —Octavio Argüello (Camioneros), Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (Vidrio)— más otros dirigentes .
El oficialismo apura los tiempos: busca dictaminar el miércoles 18 en comisiones y llevar el proyecto al recinto el jueves 19 . La CGT, en cambio, estima que la sesión podría ser el 25 o 26 de febrero. Calculan mal o especulan con que el cronograma se estire. Mientras tanto, los 28 cambios estructurales —vacaciones fraccionadas, banco de horas, indemnizaciones recortadas, licencias al 50%, asambleas con permiso patronal— siguen ahí, intactos desde la media sanción en el Senado .
La presión interna se siente. Abel Furlán (UOM) ya anticipó mandato: «Hemos decidido ir con un mandato a la CGT a exigir un paro con movilización». Su gremio hará paro desde las 10 de la mañana el día que se trate . No es el único: el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) ya convocó a movilizar al Congreso el jueves 19 y denuncia que el proyecto busca «vulnerar derechos históricos» .
Pero la conducción cegetista llega tarde y lo sabe. Durante el debate en el Senado, la CGT movilizó pero no paró. Apostó al diálogo institucional, a las reuniones con gobernadores, a la «negociación política» . El resultado: el Gobierno concedió migajas —mantener el 6% de obras sociales y la cuota solidaria compulsiva con tope— pero dejó intacto el núcleo duro del desguace . Jorge Sola lo admitió en enero: «Si la reforma llega sin cambios al Congreso, habrá protestas hasta el paro general» . Llegó. Y con cambios, no: con 28 artículos que los gremios no pudieron torcer.
El objetivo ahora es otro: «sacarle el triunfo a Milei en el discurso del 1° de marzo» , sintetizaron fuentes gremiales . El Presidente inaugurará las sesiones ordinarias y podría llegar con tres victorias bajo el brazo: Presupuesto 2026, Ley Penal Juvenil y Reforma Laboral. La CGT quiere arruinarle la foto. No frenar la ley. Arruinarle la foto.
Esa es la diferencia entre una central obrera que negocia derechos y un movimiento que los defiende. Mientras los dirigentes discuten en Zoom, los trabajadores ya saben lo que viene: el artículo 44, por ejemplo, establece que si te enfermás por una «actividad voluntaria y consciente que implicara riesgo» —salir de noche, hacer deporte, vivir— cobrás el 50% del salario básico durante tres meses . Eso no se negocia en ninguna comisión. Eso se padece.
El cronograma apremia. El jueves 19, el FRESU estará en la calle. La UOM también. La CGT, por ahora, define. Si convoca al paro, será la primera huelga general contra la reforma. Si no, quedará expuesta una vez más: la central que prometió resistencia y terminó pidiendo cambios en los márgenes mientras el núcleo del derecho laboral se desmoronaba .
El Gobierno, mientras tanto, ya giró el texto a Diputados y cuenta los votos. Sabe que en la Cámara baja el mapa es más complejo: el PRO quiere meter billeteras virtuales, la UCR pide cambios, la Coalición Cívica y Pichetto rechazan . Pero también sabe que la CGT no tiene los números para voltear la ley. Solo para demorarla. Solo para incomodar.
El lunes, la central obrera definirá si juega al límite o si, por fin, se planta. Los trabajadores, los que van a bancar el paro con el día descontado, miran desde afuera. Como siempre.
📍 LO QUE ESTÁ EN JUEGO NO ES UNA FECHA. ES LA CAPACIDAD DE LA CGT DE DEJAR DE SER UNA AGENCIA DE NEGOCIACIÓN PARA VOLVER A SER UN FACTOR DE PODER.
El jueves 19 puede ser el día. O puede ser otro capítulo de la misma novela: la de una central que avisa, pero no para; que negocia, pero no gana; que promete, pero llega tarde.



























