Una persecución de 30 kilómetros en la provincia de Santa Fe terminó con el hallazgo de 456 kilos de cocaína pura. La droga estaba empaquetada en 418 ladrillos con un sello particular: la figura de un cebú, animal considerado sagrado en varias culturas y, en el mundo narco, una firma que identifica procedencia, calidad y organización responsable. Los ocupantes de la camioneta Volkswagen Amarok huyeron y son intensamente buscados. La investigación apunta a redes transnacionales.
El operativo comenzó como un control de rutina en la Ruta Provincial N° 4, cerca de la localidad de Elisa, en Santa Fe. Efectivos de la Sección Seguridad Vial “San Justo” de Gendarmería Nacional detectaron una camioneta Volkswagen Amarok que, al notar la presencia policial, frenó de golpe, giró en contramano y emprendió una huida a alta velocidad .
Lo que siguió fue una persecución de unos 30 kilómetros que terminó en la localidad de San Cristóbal. Allí, los uniformados encontraron el vehículo abandonado, aún con el motor encendido, pero sin rastro de sus ocupantes .
El hallazgo: 418 ladrillos con la marca del cebú
Con autorización de la Unidad Fiscal de Rafaela y en presencia de testigos, los gendarmes revisaron la caja de la camioneta. Encontraron 14 bolsas tipo arpillera que contenían 418 paquetes rectangulares. Todos llevaban impresa la imagen de un cebú, un animal oriundo del sur de Asia, venerado en el hinduismo y el budismo, y conocido por su resistencia a climas cálidos .
Las pruebas de campo (Narcotest) confirmaron que se trataba de cocaína de alta pureza. El peso total: 456 kilos con 200 gramos .
El sello: más que una estampa, una firma criminal
En el universo del narcotráfico, los sellos no son decoración. Cumplen una función precisa: identificar la procedencia del cargamento, la calidad de la droga y la organización responsable. Funcionan como una firma que ayuda a evitar robos, adulteraciones o confusiones durante el traslado .
El cebú se suma a una larga lista de animales utilizados como emblema por el crimen organizado. Entre ellos:
- El delfín, ligado al narcotraficante preso Delfín Castedo.
- El águila, detectado en el operativo «Ave Rapaz».
- El caballo, vinculado a la mafia italiana en otros cargamentos .
La investigación en curso
El magistrado interviniente dispuso el secuestro de la droga y el vehículo, e imputó a los responsables por infracción a la Ley 23.737 de estupefacientes . La investigación se centra ahora en determinar el origen del cargamento, su destino final y las posibles conexiones con redes criminales transnacionales.
Los ocupantes de la Amarok, que huyeron a pie, son intensamente buscados. No se descarta que formen parte de una organización más grande, con capacidad para mover casi media tonelada de cocaína por rutas santafesinas.
📍 456 kilos, 418 ladrillos, un sello de cebú y una camioneta abandonada en medio del campo. La droga sigue su curso, los narcos huyen y la justicia cuenta los kilos. Mientras tanto, la pregunta que queda flotando es quién estaba esperando este cargamento y cuántos más como este pasan sin ser detectados.


























