El lunes a las 6 de la mañana, los empleados de Panpack se encontraron con los portones cerrados en la planta de Los Nogales. La histórica fábrica de bolsas para el agro, con más de 50 años de trayectoria, despidió a sus últimos 75 operarios. En lo que va de 2026, ya son al menos cinco las empresas industriales que cerraron sus puertas o suspendieron personal, dejando más de 1.800 familias en la calle. Fate, Emilio Alal, Hilados, Ecopek y ahora Panpack. La apertura de importaciones, la caída del consumo y la falta de políticas de protección industrial explican un fenómeno que la Unión Industrial Argentina ya calificó como «catastrófico». Mientras el gobierno celebra el orden macro, las fábricas siguen cerrando una por una.
Tucumán, 3 de marzo de 2026 – La madrugada del lunes, los 75 trabajadores de Panpack (ex Panamericana de Plásticos) llegaron a la planta de Los Nogales para cumplir con el turno de las 6. Se encontraron con los portones cerrados, el personal de seguridad impidiendo el acceso y el suministro eléctrico cortado. Durante el fin de semana habían recibido una «notificación verbal» anunciando el cierre definitivo. Los telegramas de despido empezaron a llegar horas después .
La empresa, dedicada a la fabricación de bolsas de polipropileno para la industria azucarera, hilos y tejidos, llegó a tener 300 empleados en sus mejores épocas . Abastecía a 15 ingenios tucumanos. Pero la caída de las ventas y la imposibilidad de competir con los precios de los productos importados la fueron hundiendo. En mayo de 2025 ya había despedido a 25 trabajadores y en noviembre la situación era terminal . El concurso preventivo no alcanzó para salvar una empresa que, como tantas otras, no pudo resistir la apertura importadora.
«Antes veíamos salir camiones llenos de nuestra producción. Ahora podían pasar veinte días sin que entrara un camión de materia prima», había relatado un empleado meses atrás. La frustración se convirtió en despido.
La lista de las que se fueron (y las que están al borde)
Panpack no es un caso aislado. Es una pieza más en un rompecabezas industrial que se desarma a velocidad récord. Según un relevamiento de la Agencia Noticias Argentinas y otras fuentes, estas son las empresas que cerraron o están en crisis en lo que va de 2026:
Las cifras macro que explican el fenómeno
La provincia de Buenos Aires, el principal distrito industrial del país, perdió 5.832 empresas empleadoras privadas desde noviembre de 2023, sobre un total de 21.339 firmas desaparecidas en toda Argentina en los últimos dos años . La pérdida de empleo acompañó la debacle: cerca de 62.000 puestos de trabajo se pulverizaron solo en territorio bonaerense .
En Córdoba cerraron 3.884 empresas, principalmente en comercio y transporte, y en Santa Fe desaparecieron 2.309 firmas, con fuerte impacto en transporte e industria manufacturera . Las tres principales jurisdicciones productivas del país muestran un patrón similar de retracción.
La capacidad instalada de la industria opera al 53,8%, el nivel más bajo desde marzo de 2024 . Sectores como el textil y metalmecánico funcionan a un tercio de su capacidad. La Federación de Industrias Textiles de Argentina (FITA) informó que la actividad del rubro cayó 24% interanual en octubre de 2025, una cifra considerablemente mayor al descenso promedio de la industria manufacturera .
La Unión Industrial Argentina (UIA), conducida por Martín Rappallini, publicó un comunicado en el que expresó «gran preocupación» ante el cierre de Fate y alertó que en los últimos dos años la industria perdió casi 65.000 puestos de trabajo . «Esto es parte de un fenómeno integral donde sectores industriales enteros enfrentan situaciones de competencia internacional fuertemente distorsionada», agregaron.
El factor común: importaciones y consumo caído
La última encuesta de tendencia de negocios del INDEC reveló que el 53,5% de las empresas considera que la falta de demanda es el principal límite para expandir la producción. Muy por detrás se ubicaron el costo laboral, la presión impositiva y las dificultades financieras . El problema central es la falta de consumo, que a su vez se explica por la caída del poder adquisitivo de los salarios.
Pero la apertura de importaciones, impulsada por el gobierno de Javier Milei como herramienta para bajar la inflación, terminó siendo el golpe de gracia para muchas industrias. «No podían competir con las importaciones», resumió un periodista tucumano al explicar el cierre de Panpack .
El caso de Ecopek es paradigmático: la planta de reciclaje de PET en Zárate, considerada de última generación y con equipamiento moderno, cerrará porque en Argentina no hay un marco regulatorio que incentive el uso de material reciclado, a diferencia de Brasil y otros países de la región . La falta de una Ley de Envases y la ausencia de presión normativa para que las empresas de bebidas utilicen material reciclado dejaron a Ecopek sin mercado. «La baja demanda y la falta de incentivos hacen inviable sostener la operación», indicaron desde la compañía .
Lo que el gobierno no dice
Mientras el presidente Javier Milei celebra en sus discursos el «orden macro» y la baja de la inflación, las fábricas siguen cerrando una por una. La industria perdió 65.000 puestos de trabajo en dos años, pero el discurso oficial insiste en que el ajuste era necesario y que el mercado se encargará de reasignar los recursos de manera más eficiente.
Los trabajadores de Panpack, con 20, 30 y hasta 37 años de antigüedad, no aparecen en los eslóganes de campaña. Juan Carlos Vega, de 55 años, estaba a días de cumplir 37 años en la empresa. «Es triste que de un día para otro te digan que no seguís trabajando. Teníamos la ilusión de seguir», expresó .
El delegado gremial Juan Catalán, de la Unión de Obreros y Empleados Plásticos (Uoyep), resumió la situación: «No quedó nadie adentro. Estamos todos en la calle» .
📍 75 trabajadores de Panpack se suman a los 920 de Fate, a los 260 de Emilio Alal, a los 400 de ARSA y a los miles que engrosan las listas del desempleo industrial. La apertura de importaciones y la caída del consumo no son variables abstractas: son familias que pierden su sustento, pueblos que se vacían y una Argentina que se desindustrializa a un ritmo que ni las estadísticas oficiales pueden ocultar. Mientras tanto, en la Casa Rosada, celebran.


























