El gobernador bonaerense aprovechó el inicio de clases para mostrar la diferencia con la gestión libertaria: mientras en Avellaneda inauguraban 18 aulas nuevas y una escuela primaria después de 30 años de espera, el gobierno nacional derogaba la ley de financiamiento educativo, le cortaba el chorro a las escuelas técnicas y dejaba a las universidades con un presupuesto que vuelve a niveles de 2006. O sea, mientras unos construyen, otros destruyen. Y encima se llenan la boca hablando de «libertad».
Mientras los pibes de la provincia de Buenos Aires volvían a las aulas después de un lunes con paro docente, Axel Kicillof agarraba la pala y el martillo para inaugurar dos escuelas en Avellaneda. No es joda: la Escuela Técnica N°6, una de las más grandes de la Provincia, sumó 18 aulas nuevas con una inversión de 1.881 millones de pesos . Y al lado, la Escuela Primaria N°59 de Villa Domínico estrenó edificio propio después de más de 30 años compartiendo sede con otra escuela. Treinta años, che. Una vida entera esperando que el Estado se acuerde de que existe .
Mientras tanto, a 50 kilómetros de ahí, en el Congreso de la Nación, los diputados de La Libertad Avanza celebraban haber conseguido lo que ningún gobierno había logrado en décadas: derogar, en un solo artículo del Presupuesto 2026, las leyes que garantizaban el financiamiento educativo. Adiós a la ley que exigía que la educación fuera al menos el 6% del PBI. Adiós al fondo de las escuelas técnicas. Adiós a la ley de financiamiento universitario. Todo al carajo de un plumazo .
LA FOTO DE AVELLANEDA VS. EL VIDEO DE LA MOTO siERRa
Kicillof no se anduvo con vueltas. En la puerta de la Técnica 6, con el intendente Jorge Ferraresi al lado y la vice Magario asintiendo, soltó: «Estamos iniciando un nuevo período de clases en un contexto muy difícil debido a un Gobierno nacional que está destruyendo todas las capacidades del Estado» . Y después afinó la puntería: «En materia educativa no solo paralizó todas las obras que estaban en marcha, sino que desfinanció por completo el sistema público» .
Pero lo más filoso vino después: «Cada vez que viene un gobierno de derecha, se ensaña particularmente con las escuelas técnicas: les molestan y les cortan los presupuestos porque en su modelo de país no hay lugar para la producción nacional» .
Y vaya si tiene razón. Porque mientras él inauguraba talleres de electromecánica y electricidad para más de 600 pibes, el gobierno de Milei derogaba el artículo 52 de la Ley de Educación Técnico Profesional. ¿Qué decía ese artículo? Que el Estado nacional tenía que garantizar un piso de financiamiento para las escuelas técnicas. Ahora, ese piso voló. El Fondo Nacional para la Educación Técnica, que ya venía ajustado, sufrirá una caída real del 67,1% en 2026 comparado con 2025 .
Para que lo entienda hasta un libertario: si vos tenés una escuela técnica que necesita máquinas nuevas, herramientas, insumos para los talleres, olvidate. El gobierno nacional se borró.
EL PAPELÓN DEL PRESUPUESTO: DEROGAR LEYES COMO SI NADA
El Presupuesto 2026, aprobado en el Senado con 46 votos a favor, 25 en contra y 1 abstención, es una verdadera joya del ajuste. No solo recorta partidas, sino que deroga leyes enteras como quien tira un papel a la basura. El artículo 30 es una máquina de matar derechos educativos :
- Deroga el artículo 9 de la Ley de Educación Nacional, que establecía que el gasto consolidado en educación no podía ser inferior al 6% del PBI. Ese objetivo, que venía de 2005, nunca se cumplió del todo, pero al menos marcaba un rumbo. Ahora, ni eso .
- Deroga los artículos 5, 6 y 7 de la Ley de Financiamiento del Sistema de Ciencia y Tecnología, que garantizaban un piso del 0,52% del PBI para 2026. Los gastos en ciencia caerán 10,7% real .
- Deroga el artículo 52 de la Ley de Educación Técnico Profesional. Chau fondo para las escuelas técnicas .
El gobierno argumenta que esas metas nunca se cumplieron. Pero en lugar de pensar cómo alcanzarlas, directamente las eliminan. Es como si tu viejo te dijera: «Nunca llegaste a tener 10 en matemática, así que a partir de ahora la nota máxima es 4». Una solución berreta para un problema complejo.
LAS UNIVERSIDADES: VIAJE AL PASADO
Mientras Kicillof inauguraba aulas, las universidades nacionales se preparaban para otro año de ajuste. El presupuesto universitario para 2026 estará 40% por debajo del nivel de 2023 en términos reales. Cuarenta por ciento. Una caída que no tiene antecedentes en la historia reciente .
¿Qué significa eso en plata y en gente? Que los salarios docentes perdieron 31% de su poder adquisitivo en dos años de gestión libertaria . Que un profesor adjunto con dedicación simple y sin antigüedad cobra hoy, en diciembre de 2025, alrededor de 334 mil pesos. A precios de 2015, eso es la mitad de lo que ganaba hace diez años .
Que el programa de Extensión Universitaria, ese que llevaba la universidad a los barrios, a las cárceles, a los hospitales, sufrió un recorte del 97,8%. Casi no existe más .
Que las becas Progresar redujeron 62,4% la cantidad de beneficiarios y 46,5% el poder adquisitivo del estipendio .
Y mientras tanto, el gobierno de Milei dice que está «ordenando las cuentas». Claro, las cuentas se ordenan cuando dejás de pagarles a los docentes, a los científicos, a los pibes que estudian.
EL PARO DOCENTE Y LA RESPUESTA DE LA CALLE
El lunes, mientras Kicillof preparaba los discursos, los docentes de CTERA paralizaban el país. No fue un parito berreta: fue masivo, contundente, con movilizaciones en todas las provincias y una marcha que llenó la Plaza de Mayo . Roberto Baradel, secretario general de Suteba, lo dijo claro: «Paramos para repudiar el ajuste en educación, el ahogo financiero que Milei está llevando adelante en las provincias, impidiendo mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje» .
Sonia Alesso, titular de CTERA, fue más allá: «Quieren que no haya paritaria nacional docente. Quieren que no haya presupuesto para la educación. Quieren que no haya comedor y copa de leche para nuestros pibes. Quieren que no haya FONID, que no haya conectividad» .
El FONID, ese fondo que el gobierno eliminó cuando asumió, sigue siendo una herida abierta. Las provincias tuvieron que hacerse cargo de lo que antes pagaba Nación. Y la respuesta de Milei fue siempre la misma: «No hay plata».
LO QUE DICE LA PROVINCIA (Y LO QUE NO DICE LA NACIÓN)
Kicillof, en su discurso de apertura de sesiones en la Legislatura bonaerense, también metió el dedo en la llaga: «La Provincia tuvo que convertirse además en escudo y red, para proteger a nuestro pueblo frente a un Estado nacional desertor y a un modelo económico desastroso» .
Y soltó un número que duele: «A los bonaerenses nos quitaron recursos que nos corresponden por ley: nos retuvieron y recortaron fondos destinados a jubilaciones, seguridad, el incentivo docente y obras públicas. Son hasta hoy 15 millones de millones de pesos equivalentes a un tercio de nuestro presupuesto» .
Quince millones de millones, che. Una cifra tan grande que cuesta imaginarla. Pero traducida: menos aulas, menos docentes, menos materiales, menos oportunidades para los pibes.
LA RESPUESTA DE LOS LIBERTARIOS (SIEMPRE CREATIVA)
Mientras tanto, del lado libertario, las reacciones fueron las de siempre. Agustín Romo, presidente del bloque de LLA en Diputados bonaerenses, tiró con ironía: «Bueno, Kicillof arrancó copiándose del Javo y se puso un atril. Esperemos que se copie también en bajar el gasto público, la deuda y los impuestos» .
El diputado radical Manuel Passaglia, que a veces juega para el oficialismo y a veces para la oposición, dijo: «Hoy fuimos a la Asamblea a escuchar soluciones para los problemas reales de los bonaerenses que son muchos. Para sorpresa de nadie no escuchamos ni una sola propuesta. Asistimos a su lanzamiento de campaña a Presidente para el 2027» .
Puede que tengan razón en lo de la campaña. Kicillof habló de «construir una alternativa nacional» y dijo que «hay otro camino» . Pero mientras tanto, en Avellaneda, hay 600 pibes que tienen 18 aulas nuevas para estudiar electromecánica. Y en la Nación, hay 600 mil pibes de escuelas técnicas que se quedaron sin el fondo que los bancaba.
CIERRE (CON TODO)
El contraste es tan grande que duele. Mientras Kicillof inauguraba una escuela que esperó 30 años, el gobierno nacional derogaba leyes educativas como quien saca a la mierda una ordenanza municipal. Mientras la Provincia invertía 3.300 millones en dos escuelas, la Nación le cortaba el chorro a las universidades y dejaba a los docentes con sueldos de 2006.
Milei dice que el Estado no sirve, que hay que achicarlo, que la educación la tiene que manejar el mercado. Pero después, cuando Kicillof muestra que el Estado puede construir escuelas, formar técnicos y darles futuro a los pibes, los libertarios responden con ironías baratas y acusaciones de campaña electoral.
La realidad es tozuda: mientras unos gobiernan para destruir, otros gobiernan para construir. Y los pibes, los que estudian, los que laburan, los que intentan tener un futuro mejor, quedan en el medio de la pelea.
El Estado no es un concepto teórico, hijo de puta. Son las escuelas, los hospitales, los comedores, las universidades. Y cuando lo destruyen, los que pierden no son los políticos. Son los pibes.


























