Desde Luanda, organizaciones sociales, diplomáticos y residentes cubanos denunciaron la nueva escalada del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, tras la orden ejecutiva firmada por Donald Trump en enero de 2026. Las voces angoleñas reclamaron respeto a la soberanía, al derecho internacional y a la autodeterminación de los pueblos, y advirtieron sobre el impacto humanitario de más de seis décadas de cerco económico.
En Luanda, distintas organizaciones sociales, diplomáticos y residentes cubanos reclamaron el fin de las medidas coercitivas de Estados Unidos contra Cuba y exigieron respeto por la soberanía y el derecho a la autodeterminación de la isla caribeña, en un acto marcado por la preocupación por las nuevas sanciones económicas anunciadas por la Casa Blanca.
La protesta se dio en medio de la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump el 29 de enero de 2026, que declara una “emergencia nacional” respecto a Cuba y autoriza la imposición de aranceles a cualquier país que suministre petróleo a la isla, una medida que amenaza con profundizar el largo bloqueo económico de más de seis décadas.

Para el embajador cubano en Angola, Oscar León, la disposición representa una escalada del cerco económico que castiga no solo al gobierno, sino a la vida cotidiana de la población, dado que el suministro de petróleo es fundamental para la energía, la producción agrícola y el funcionamiento de servicios básicos.
En el acto de solidaridad, Elisa Salvador, presidenta de la Liga Angoleña de Amistad, Solidaridad y Paz y vicepresidenta del Consejo Mundial de la Paz para África, señaló que el mundo está presenciando violaciones del derecho internacional y citó otros escenarios de agresión, desde Gaza hasta Venezuela, en los que, a su juicio, la comunidad internacional ha quedado sin respuesta contundente.

Participantes del acto enfatizaron la necesidad de unidad internacional para condenar el bloqueo económico, y varios cubanos residentes en Angola, como Miguel Sardiñas, expresaron orgullo por su identidad y rechazo a cualquier política que, según ellos, pone en riesgo vidas humanas.
Organizaciones y figuras como Gervásio Cassoma, de la Asociación de cadetes y precadetes angoleños formados en Cuba, calificaron la orden ejecutiva como un “acto de barbarie” y reafirmaron la solidaridad con el pueblo cubano, rechazando “toda forma de injerencia que vulnere el derecho de una nación a decidir su propio destino”.
En el mismo sentido, Heidy Cantillo, en representación de pedagogos cubanos en Angola, destacó la resistencia histórica de Cuba para defender su identidad, independencia y conquistas sociales ante más de seis décadas de bloqueo —una política unilaterales que Washington ha sostenido desde la década de 1960 y que ha recibido críticas de organismos internacionales por su impacto humanitario.
Carlos Moncada, expresidente de la Asociación de Cubanos Residentes en Angola, condenó tanto el bloqueo como cualquier amenaza militar, subrayando que no se puede invocar la democracia ni los derechos humanos para justificar políticas que podrían tener consecuencias devastadoras para la población civil.
Las voces surgidas en Luanda se suman a otras reacciones globales que han denunciado que la orden ejecutiva de Trump implica una escalada de la guerra económica contra Cuba, apuntando a cortar el acceso a suministros críticos y provocando una crisis energética con potencial de afectar servicios esenciales.
InfoNegro
Verdad sin concesiones.



























