La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica publicó este lunes la Disposición 886/2026, que ordena la prohibición del uso, comercialización, publicidad y distribución en todo el país de toda la línea de productos de la marca «CIENCIA COSMÉTICA». La medida alcanza a decenas de presentaciones, desde alisados hasta shampoos y bálsamos, que carecen de datos de inscripción sanitaria en sus rótulos. La falta de registro implica que son productos ilegítimos y, por lo tanto, potencialmente peligrosos para la salud de los consumidores. Esta no es la primera prohibición del año: en febrero, el organismo ya había frenado la venta de cremas terapéuticas y productos para piletas en idénticas condiciones.
Buenos Aires, 2 de marzo de 2026 – La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) encendió las alarmas este lunes al publicar una extensa disposición que prohíbe en todo el territorio nacional la comercialización y distribución de la totalidad de los productos de la marca «CIENCIA COSMÉTICA». La medida, oficializada en el Boletín Oficial bajo el número 886/2026, lleva la firma del titular del organismo, Luis Eduardo Fontana, y responde a una falta elemental: ninguno de los productos cuenta con registro sanitario.
El listado incluido en la disposición es extenso y abarca decenas de presentaciones, entre las que se encuentran alisados, tratamientos laminadores, polvos decolorantes, máscaras matizadoras, shampoos, bálsamos, protectores térmicos y productos con promesas de alta gama como «Oro Supreme 24 K», «células madre», «efecto botox con colágeno» o «caviar luxe» . La ausencia de inscripción sanitaria en los rótulos significa que estos productos nunca pasaron por los controles de calidad, seguridad y eficacia que exige la legislación argentina.
Qué implica la falta de registro sanitario
Cuando un producto cosmético no está inscripto ante la ANMAT, no hay garantías sobre su composición, sus ingredientes, su fecha de elaboración ni sus condiciones de almacenamiento. Puede contener sustancias prohibidas, concentraciones peligrosas de químicos o contaminantes microbiológicos que representan un riesgo directo para la salud de los consumidores. En el caso de productos para el cabello, como alisados o decolorantes, el peligro es aún mayor porque suelen contener compuestos químicos agresivos que, mal formulados, pueden causar quemaduras, reacciones alérgicas severas, caída del cabello o daños irreversibles en el cuero cabelludo.
La ANMAT no solo prohibió la venta física, sino también la publicidad y la publicación en plataformas de venta en línea, lo que apunta directamente al creciente mercado de cosméticos que se comercializan a través de redes sociales y marketplaces sin ningún tipo de control.
No es la primera vez
La disposición 886/2026 no es un hecho aislado en lo que va del año. Apenas unas semanas atrás, el mismo organismo había prohibido una serie de cremas terapéuticas y productos para piletas que también carecían de inscripción sanitaria . En aquellos casos, la falta de registro implicaba no solo la ilegitimidad del producto, sino el riesgo concreto de utilizar sustancias no evaluadas en contacto con la piel o en el agua de piletas, donde pueden generar irritaciones, infecciones o intoxicaciones.
El patrón se repite: productos con nombres sofisticados, promesas de alta tecnología y marketing agresivo que llegan a los consumidores sin pasar por los controles básicos del Estado. La ANMAT, en estos casos, cumple su función de barrera sanitaria, pero la proliferación de estos artículos evidencia un problema de fondo en la fiscalización del comercio electrónico y la venta ilegal de cosméticos.
Qué pueden hacer los consumidores
La recomendación para quienes hayan adquirido productos de la marca «CIENCIA COSMÉTICA» es suspender su uso de inmediato y consultar con un médico o dermatólogo ante cualquier reacción adversa. También pueden realizar denuncias ante la ANMAT a través de su página web o en las dependencias habilitadas.
La medida publicada este lunes es un recordatorio de que, en materia de cosméticos, no todo lo que brilla es oro (ni siquiera el que dice ser «24 K»). La inscripción sanitaria no es un mero trámite burocrático: es la garantía mínima de que lo que nos ponemos en el cuerpo no nos va a lastimar.
📍 Cuarenta productos, cero registros, un mismo destino: la prohibición. La ANMAT volvió a salir a frenar la venta de cosméticos truchos que prometían oro, caviar y células madre, pero ni siquiera tenían permiso para estar en la góndola. Mientras tanto, en las redes, los «influencers de la belleza» ya buscan el próximo producto para recomendar sin preguntar de dónde viene. El Estado pone límites. El mercado, como siempre, intenta escurrirlos.





























