El gobierno de Donald Trump le dio permiso a una empresa privada para construir un cable eléctrico submarino entre República Dominicana y Puerto Rico. Lo financian fondos de inversión, lo construye Siemens, y va a costar 2.500 millones de dólares. La planta estará en San Pedro de Macorís. La conexión entra por Cap Cana, donde están los resorts de lujo. Mientras tanto, en los barrios de Santo Domingo la gente sigue velando con velas. Y acá todos felices.
Imaginate que anuncian un cable de electricidad que va a unir Puerto Madero con Punta del Este. La conexión entra por los edificios más caros de Buenos Aires, la planta está en un pueblo de la provincia donde los costos son más baratos, y todo el lío lo paga un fondo de inversión que después te va a vender la energía al precio que se le cante. Después te dicen que esto va a terminar con los cortes de luz en el conurbano. ¿Te suena creíble?. Bueno, eso mismo está pasando en República Dominicana.
DE DÓNDE SALE ESTE PROYECTO (O CÓMO UN FONDO DE INVERSIÓN SE DIO CUENTA DE QUE PODÍA NEGOCEAR CON LA LUZ)
El «Proyecto Hostos» no lo inventó el gobierno dominicano. No lo pidió la gente. No salió de una necesidad popular. Lo inventó Caribbean Transmission Development Company (CTDC) , una empresa privada que es subsidiaria de Atabey Capital, un fondo de inversión con sede en Puerto Rico .
Atabey Capital puso la plata para los estudios de factibilidad, el diseño conceptual y todos los papeles que hay que presentar para que el gobierno de EE.UU. te dé el permiso . O sea: esto es un negocio privado desde el vamos. No es una política de Estado, no es un plan de desarrollo, es un inversor que vio la oportunidad de hacer plata conectando dos islas que se quedan a oscuras cada dos por tres.
QUIÉNES SON LOS DUEÑOS DEL NEGOCIO
El fundador y presidente de Atabey Capital es Rafael Vélez, un tipo que también preside la Asociación de Industriales de Puerto Rico . O sea, un empresario con peso, con contactos, con capacidad de lobby. No es el Estado dominicano, no es una empresa pública, no es «el pueblo». Es capital privado buscando rentabilidad. Nada malo en sí mismo, pero conviene saberlo.
Como socio tecnológico metieron a Siemens Energy, la multinacional alemana que ya hizo cables submarinos en Irlanda, Reino Unido y Bélgica . Siemens va a proveer la planta de generación y las estaciones convertidoras. Son los que saben del tema. También contrataron a Jacobs, una ingeniera internacional, para los estudios ambientales y el ruteo del cable .
CUÁNTO SALE Y QUIÉN PONE LA PLATA (SPOILER: NO ES DEUDA PÚBLICA, PERO TAMPOCO ES REGALO)
El proyecto tiene un costo total estimado de 2.500 millones de dólares . Y acá viene lo importante: es 100% financiamiento privado. No es un préstamo del FMI, no es deuda externa dominicana, no son bonos del Estado. Es capital de inversores que esperan recuperar su plata con ganancias .
¿Eso es bueno?. Depende. Por un lado, el Estado no se endeuda. Lindo. Por otro lado, la energía que pase por ese cable la va a vender una empresa privada al precio que el mercado determine. Y si el mercado determina que hay que aumentar la tarifa, la aumentan. No hay congreso que te proteja, no hay subsidio que te salve. Es oferta y demanda.
LA PLANTA ESTÁ EN RD, PERO NO ES PARA RD
Esto es clave y la mayoría no lo entiende. El proyecto incluye la construcción de una planta de generación nueva en San Pedro de Macorís, con capacidad de 500 MW (aunque algunas fuentes mencionan 700 MW) . Esa planta va a usar gas natural licuado importado de EE.UU. y está dedicada exclusivamente a abastecer el cable que va a Puerto Rico .
O sea: se construye en suelo dominicano, genera empleo dominicano, usa recursos dominicanos, pero la electricidad que produce no es para los dominicanos. Es para venderle a Puerto Rico. El director del proyecto, Tirso Selman, lo dijo clarito en una entrevista: la primera etapa del proyecto abastece solo a Puerto Rico, y un apagón en RD no afectaría el servicio en la isla porque son sistemas independientes .
Traducción: los dominicanos pueden quedarse a oscuras, pero el cable va a seguir mandando luz para el otro lado. Como si en Ezeiza hubiera una planta que genera electricidad solo para exportar a Uruguay mientras en González Catán se corta la luz todos los días.
Y ENTONCES, QUÉ PASA CON LOS APAGONES EN RD
Acá viene la parte triste (o cómica, según se mire). República Dominicana tiene apagones crónicos. No es un día sin luz, es una forma de vida. En noviembre de 2025 hubo un apagón nacional por una falla en el sistema de transmisión . La gente en los barrios populares pasa horas sin electricidad todos los días. Los negocios pierden mercadería, los pibes estudian con linternas, los hospitales usan plantas. Las pérdidas técnicas y no técnicas (eufemismo para decir que alguien se cuelga o que las empresas pierden plata por ineficiencia) son enormes .
Y este proyecto no resuelve NADA de eso. No toca las distribuidoras, no mejora la red interna, no reduce las pérdidas, no pone un solo puto poste nuevo en los barrios pobres. Es una autopista de lujo que conecta dos zonas turísticas (Cap Cana con Mayagüez) y le vende energía a los ricos de Puerto Rico. Los dominicanos comunes siguen exactamente igual.
LO QUE DICE LA GENTE (PORQUE ELLOS TAMBIÉN TIENEN OPINIÓN)
En República Dominicana hay escepticismo. Y bronca. El comunicador Carlos Miguel Fernández publicó un video que se viralizó con una frase lapidaria: «No tiene República Dominicana electricidad y le quiere vender a Puerto Rico» .
El tipo analiza la realidad del sistema eléctrico dominicano y plantea lo obvio: antes de comprometerse a exportar energía, hay que garantizar estabilidad para los ciudadanos de acá. No es un loco suelto, es una voz que representa lo que muchos piensan.
Incluso figuras como el expresidente Leonel Fernández han expresado dudas sobre la viabilidad del proyecto mientras persistan los problemas internos . No es que estén en contra de la interconexión, es que preguntan: ¿cómo vas a vender luz si vos no tenés?
PARA QUÉ SIRVE ENTONCES ESTE CABLE (LOS VERDADEROS INTERESES)
Para Puerto Rico, el proyecto es una solución a su propia crisis energética. La isla tiene más de 100 apagones al año, una disponibilidad de generación del 48% y plantas viejísimas que contaminan y son ineficientes . Con este cable pueden cerrar esas plantas, ahorrar hasta 300 millones de dólares por año en costos operativos y reducir emisiones . Para ellos es negocio.
Para la empresa, es negocio doble: construyen la infraestructura (y se llevan su ganancia) y después venden la energía (y se llevan más ganancia). Para Siemens, es negocio triple: venden la tecnología, se posicionan en el Caribe y suman un proyecto más a su portafolio.
Para República Dominicana, el beneficio es… ¿cuál? Generación de empleo durante la construcción (1.500 puestos, según dicen) . Inversión extranjera. Posicionamiento como grupo energético regional. Y la promesa de que en una segunda fase el cable podría traer energía de vuelta si hacen falta . Todo muy lindo, pero mientras tanto, los apagones siguen.
LA PREGUNTA QUE NADIE QUIERE HACER (PERO HAY QUE HACER)
¿Cuánto de la energía que pase por ese cable se va a usar para iluminar los barrios pobres de Santo Domingo?. Respuesta: ninguna. Esa energía ya tiene dueño: Puerto Rico. Y si alguna vez sobra, se venderá al mejor postor. No es caridad, es negocio.
El cable es bidireccional, puede llevar energía en ambos sentidos. Pero para que vuelva energía a RD, tiene que haber un excedente en Puerto Rico o un acuerdo comercial que lo justifique. No es que van a mandar luz porque los dominicanos estén a oscuras. Es mercado.
LO QUE DICE EL MINISTRO (PORQUE SIEMPRE HAY UN FUNCIONARIO FELIZ)
Antonio Almonte, Ministro de Energía y Minas de RD, dijo que el proyecto «demuestra que nuestras islas son más fuertes juntas» y que «establece el marco para un verdadero mercado energético caribeño» . Habló de «prosperidad compartida» y cosas lindas. Suena bien. Pero el ministro no vive en un barrio sin luz. El ministro tiene aire acondicionado.
CIERRE (PORQUE HAY QUE CERRAR EN ALGÚN LADO)
El Proyecto Hostos es un negocio privado, financiado con capital privado, que va a construir una planta en San Pedro de Macorís para venderle energía a Puerto Rico. La entrada del cable está en Cap Cana, zona de lujo. La gente común sigue con apagones, las distribuidoras siguen siendo un desastre, y nadie explica cómo esto va a mejorar la vida del dominicano promedio.
Mientras tanto, en los barrios, la gente prende velas. En Cap Cana, encienden el aire. Y en 2031, cuando el cable esté funcionando, los ricos de Puerto Rico van a tener luz más barata y más limpia. Los pobres de RD van a seguir igual. Pero ojo, el proyecto se llama Hostos, en honor a un filósofo que soñaba con la integración caribeña. Seguro él estaría orgulloso de ver cómo integramos el negocio privado mientras la gente se quema con velas.
LA FRASE PARA RECORDAR:
«No tiene República Dominicana electricidad y le quiere vender a Puerto Rico.» Carlos Miguel Fernández, ciudadano dominicano, febrero 2026.




























