Con 44 votos a favor, 27 en contra y 1 abstención, el Senado convirtió en ley el Régimen Penal Juvenil que impulsó Patricia Bullrich cuando era ministra. Desde ahora, los pibes de 14 años pueden ser juzgados como adultos. Bueno, casi. Porque el presupuesto que mandaron alcanza para construir 308 metros cuadrados por provincia. O sea, un par de celdas y un baño.
Viernes 27 de febrero. Mientras laburantes y jubilados intentaban llegar a fin de mes, el Senado se juntó para darle sanción final a una de las leyes más hipócritas de los últimos tiempos: la baja de la imputabilidad a 14 años. 44 votos a favor, 27 en contra y una abstención que seguro fue de algún senador que se confundió de botón. Así de fácil. Así de rápido. Así de «solucionemos la inseguridad a los ponchazos».
Patricia Bullrich, la misma que pasó de ministra a senadora sin dejar de pedir mano dura ni un solo día, festejó como si hubiera ganado la lotería. «El Estado no va a seguir mirando para otro lado», dijo la señora, que miró para otro lado cuando le pidieron presupuesto para poner en marcha la ley que ella misma impulsó. «No importa la edad de los delincuentes, importa el delito», agregó, como si la edad no importara, como si un pibe de 14 años tuviera la misma capacidad de entender lo que hace que un tipo de 40.
Después, para cerrar el acto, pidió un minuto de silencio por las víctimas. Todos se pararon. Victoria Villarruel, que presidía la sesión, aclaró que ella no podía ordenar eso, pero igual se pararon. El peronismo miró, los familiares de víctimas en los palcos aplaudieron, y la escena quedó para la foto. Un minuto de silencio. Lindo. Conmovedor. Lástima que con silencio no se construyen cárceles ni se resocializan los expresidiarios.

LOS NÚMEROS QUE NO TE MOSTRARON (AGARRATE)
La ley destina 23.700 millones de pesos para que las provincias pongan en marcha el sistema. El Servicio Penitenciario Federal dice que el metro cuadrado para construir cárceles cuesta 3,2 millones de pesos.
Hacé la cuenta: 23.700 millones dividido 3,2 millones = 7.400 metros cuadrados para TODO EL PAÍS. Eso repartido en 24 distritos (23 provincias + CABA) da 308 metros cuadrados por provincia.
308 METROS CUADRADOS. ¿Te das una idea?. Es más chico que un local en la saladita. Más chico que la canchita de fútbol 5 del barrio. Con 308 metros cuadrados cada provincia va a tener que construir celdas para pibes de 14 años, más oficinas, más salas de atención psicológica, más espacios educativos, más todo lo que la ley pide. No alcanza ni para poner dos celdas y un baño.
Jorge Capitanich, que de números no sabe tanto pero ni lento ni perezoso —el mismo que inauguró una canilla entre lágrimas—, tuvo un momento de elocuencia fugaz y dijo con claridad: “Si no contamos con el presupuesto necesario, estas leyes quedan en letra muerta”. Pará, Aristóteles del Chaco.
La respuesta de los libertarios —siempre iluminados por el rayo de Conan y sus Fuerzas del Cielo, con Maquiavelo al lado celebraron
Luis Juez, que ahora milita en La Libertad Avanza, salió al cruce: «El peronismo es mentiroso. Si la discusión es la plata, que la pongan las provincias». O sea, según Juez, las provincias tienen que poner plata de su bolsillo para una ley que votó el Congreso Nacional. Una posición federalista realmente interesante, sobre todo si sos gobernador peronista y ya no te alcanza para pagar los sueldos.

LO QUE DIJO SORIA (Y RETUMBÓ)
Martín Soria soltó una frase que debería quedar para la historia: «Esta ley es peor que el decreto de Videla porque viola el principio de culpabilidad disminuida». Sí, comparó la ley con un decreto de la dictadura. Los libertarios casi se caen de las bancas. Pero el tipo tenía un punto: el principio de culpabilidad disminuida es un estándar internacional que dice que un pibe de 14 años no tiene la misma capacidad de comprender la criminalidad de sus actos que un adulto. La nueva ley, según Soria, lo viola.
LA ESCENA DE FONDO (PORQUE SIEMPRE HAY UNA)
El peronismo había acordado con los libertarios no habilitar la presencia de familiares en las gradas. Sin embargo, el oficialismo permitió el ingreso de varios familiares de víctimas que se ubicaron en los palcos del primer piso. Una jugada mediática: mientras los senadores peronistas hablaban de inconstitucionalidad y falta de fondos, arriba había gente con carteles pidiendo «justicia». Difícil discutir con eso.
LO QUE NADIE PREGUNTA (PERO HABRÍA QUE PREGUNTAR)
¿Dónde van a alojar a los pibes de 14 años?, ¿En las comisarías, con los adultos, hacinados, sin separación?, ¿Con qué jueces especializados cuentan las provincias?, ¿Con qué psicólogos? ¿Con qué personal entrenado?.
La ley dice que todo eso tiene que existir. Pero la plata no alcanza. Y mientras tanto, los pibes pobres seguirán siendo pobres, los delitos seguirán ocurriendo y la inseguridad seguirá siendo usada como bandera política.
CIERRE (PORQUE HAY QUE CERRAR EN ALGÚN LADO)
Patricia Bullrich festejó. Luis Juez acusó al peronismo de mentiroso. Victoria Villarruel hizo parar a todo el mundo para un minuto de silencio. Y los pibes de 14 años, los que viven en los barrios más humildes, los que no tienen acceso a educación ni a trabajo ni a futuro, se enteraron de que ahora pueden ir presos.
Pero con 308 metros cuadrados por provincia, quizás no haya lugar para todos. O quizás sí, y terminen hacinados como siempre. La ley está, la plata no. Y la inseguridad, como toda la vida, se resuelve con discursos.




























