El presidente del Banco Central aseguró ante senadores que el oro argentino estaba depositado en el BIS, en Suiza. Ahora el propio Central reconoce que los lingotes están físicamente en las bóvedas del Banco de Inglaterra, mientras el peronismo exige que vuelva al Senado. Milei endurece el discurso contra Londres y amenaza empresas británicas; Economía, entretanto, dejó parte de las reservas en la casa del adversario. Soberanía, pero con servicio de custodia.
Santiago Bausili finalmente encontró el oro argentino.
Estaba donde todos sospechaban menos él cuando declaró en el Senado.
La semana pasada Juliana Di Tullio le preguntó dónde estaban las reservas.
Bausili respondió:
“Se trasladó y se depositó en el BIS, en Suiza, que es donde sigue estando”.
Clarísimo.
Salvo por un detalle geográfico menor:
los lingotes están en Londres.
La explicación ahora es maravillosa.
La cuenta estaría vinculada al BIS, cuya sede está en Suiza.
El oro físico, en cambio, permanece en las bóvedas del Banco de Inglaterra.
—¿Dónde está mi auto?
—En Suiza.
—¿Puedo verlo?
—No, está estacionado en Londres.
—Entonces está en Londres.
—Usted no entiende de finanzas.
El peronismo quiere que Bausili vuelva al Senado a explicar la pequeña diferencia entre tener una cuenta en Suiza y tener aproximadamente mil lingotes físicamente en Inglaterra.
Google Maps:
1 – Banco Central: 0.
Pero el asunto se vuelve todavía más exquisito porque Milei acaba de endurecer su discurso sobre Malvinas y contra el Reino Unido.
Argentina amenaza con sancionar empresas británicas mientras una porción relevante de su oro duerme dentro del Banco de Inglaterra.
—¡Las Malvinas son argentinas!
—¡Fuera los británicos!
—¡Soberanía!
—Presidente, ¿qué hacemos con el oro?
—¿Cuál?
—El que tenemos en Londres.
—Bajá la voz.
La doctrina exterior libertaria alcanzó así una precisión extraordinaria:
las islas, nuestras; los lingotes, allá.
Y todavía falta lo mejor.
Según la reconstrucción citada en el material, esos lingotes habrían sido utilizados en un repo y una operación con futuros; esta última habría contribuido a una pérdida cercana a USD 1.000 millones, un punto sobre el cual la AGN pidió explicaciones. La pérdida y su mecánica exacta siguen siendo materia de controversia y revisión, no una conclusión definitiva de la auditoría.
O sea que el problema dejó de ser:
¿Dónde está el oro?
Ahora tenemos:
¿Dónde está?
¿Qué hicieron?
¿Fue utilizado como garantía?
¿Cuánto quedó comprometido?
¿Quién fue la contraparte?
¿Y por qué cuando preguntaron dónde estaba contestaron otro país?
Esto ya no es una reserva.
Es una búsqueda del tesoro con Comisión de Presupuesto.
Bausili también había sostenido que las auditorías correspondientes estaban terminadas “sin observaciones”. Sin embargo, la AGN aclaró que la revisión específica sobre la trazabilidad del oro continúa abierta y que los estados contables de 2025 tampoco estaban terminados, según el material aportado.
—¿Auditoría?
—Terminada.
—Dice la AGN que sigue abierta.
—Bueno.
—¿Oro?
—Suiza.
—Está en Londres.
—Bueno.
—¿Alguna otra precisión?
—Prefiero no arriesgar.
Y aparece una casualidad preciosa.
El Gobierno impulsa reformar la Carta Orgánica del Banco Central para permitir expresamente que activos externos, incluido el oro, puedan utilizarse “como garantía en operaciones propias de banca central”. Di Tullio sostiene que eso ya habría ocurrido y que estaba prohibido bajo la legislación vigente, pero esa acusación todavía no fue acreditada por la AGN.
Nada que sospechar.
Primero aparece la discusión sobre si hiciste algo.
Después proponés una ley que permite hacerlo.
Argentina inventó la habilitación comercial retroactiva: primero abrí el boliche, después vemos el permiso.
Y todo esto sucede mientras Bausili defiende una reforma que proclama mayor autonomía del Banco Central, aunque fue Toto Caputo quien públicamente confirmó y explicó el traslado del oro antes que el propio titular del BCRA.
Autonomía total.
—Santiago, ¿sos independiente?
—Completamente.
—¿Quién explica tus reservas?
—Toto.
—¿Dónde están?
—Suiza.
—¿Dónde físicamente?
—Londres.
—¿Quién manda?
—¿Podemos volver a hablar de la autonomía?
El peronismo ya pidió formalmente que Bausili regrese al Senado y rinda explicaciones verbales, detalladas y documentadas sobre el destino del oro.
Esta vez convendría agregar una condición.
Que lleve un mapa.
Porque Milei quiere recuperar Malvinas, sancionar británicos y endurecer la posición frente al Reino Unido.
Mientras tanto, parte del tesoro argentino está guardado en Londres.
Quizás ése sea el verdadero plan de reconquista.
Primero mandamos el oro. Después vemos si algún día vamos nosotros.


























