El Gobierno eliminó sobre la marcha el artículo que recortaba licencias por enfermedad para asegurarse los votos de la UCR y el PRO. La CGT convocó a un paro de 24 horas pero sin movilización, mientras los gremios combativos marcharon al Congreso. Fate cerró sus puertas con 920 despidos. La ley vuelve al Senado. Milei tendrá su foto antes del 1° de marzo.
La sesión estaba convocada a las 14. El transporte, paralizado. Los colectivos, los trenes, los subtes, los aviones, todo quieto por decisión de la CGT . Pero en la Plaza del Congreso, el operativo de seguridad montado por Alejandra Monteoliva tenía una particularidad: los periodistas confinados a una «zona exclusiva» en calles laterales, con la advertencia de que si se ubicaban entre «eventuales focos violentos» y las fuerzas de seguridad, sería considerado «autopuesta en peligro». El cierre del comunicado oficial: «Nuestras fuerzas actuarán» .
El dato no es menor. Porque mientras el Gobierno habla de «libertad», la primera medida para garantizar la aprobación de la reforma laboral fue controlar quién puede ver lo que pasa.
LA JUGADA DEL OFICIALISMO
El proyecto llegó a Diputados con media sanción del Senado y un problema: el artículo 44, que establecía la reducción del sueldo en caso de licencia por enfermedad, había generado rechazo incluso entre los aliados. La UCR y el PRO no estaban dispuestos a bancarse esa. Entonces, al inicio mismo del plenario de comisiones, el jefe del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, anunció la eliminación del artículo . Así nomás. Como quien saca una fruta podrida de la bolsa para que el resto pese igual.
La maniobra funcionó. La UCR, el PRO, el MID e Innovación Federal firmaron el dictamen de mayoría . En la Casa Rosada, el ministro del Interior Diego Santilli trajinó el celular durante toda la jornada para garantizar los votos. Y los consiguió.
El dato que incomoda al oficialismo: ocho diputados «leales» se quedaron sin vuelo después del feriado de carnaval y tuvieron que recorrer más de 1.000 kilómetros en auto para llegar a la sesión . La presidencia de la Cámara, a cargo de Martín Menem, manejó con pinzas el horario de inicio para esperarlos. El quórum, otra vez, fue un malabarismo.
LA CGT Y EL ARTE DE NO MOJARSE
La central obrera convocó al cuarto paro general contra Milei . Lo anunció desde la sede de Azopardo con la solemnidad de siempre. Jorge Sola, uno de los triunviros, declaró: «No vamos a entregar las conquistas de los trabajadores» . Pero la convocatoria fue sin movilización.
La explicación oficial: «no está dado el clima social». La lectura de los gremios combativos: le tienen miedo a la calle.
Desde el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), que integran UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA, la respuesta fue inmediata: ellos sí marcharon. «La reforma laboral la frenamos en las calles», titularon su comunicado . Abel Furlán (UOM) lo dijo sin vueltas: «La disputa es en la calle y esto se resuelve con tensiones. Los diputados no pueden estar tranquilos votando sin presencia de trabajadores reclamando que no se apruebe».
Daniel Yofra, de Aceiteros, había sido más filoso días antes: «La CGT es como el perro que no muerde. Le pasás por al lado y no te tira el tarascón» .
LAS VOCES DE LA JORNADA
📌 Octavio Argüello (CGT) , a los legisladores: «No voten esta ley, no traicionen al pueblo trabajador».
📌 Cristian Jerónimo (CGT) , con el dedo levantado: «No se olviden que en 2001 los legisladores que traicionaron los intereses del pueblo argentino pagaron un alto costo».
📌 Jorge Sola (CGT) , sobre el cierre de Fate: «Es parte del fracaso del plan económico. Cada día se pierden 400 puestos de trabajo formales. En dos años, más de 21.000 pymes cerraron» .
📌 Rodolfo Aguiar (ATE) , sobre el paro: «El ejercicio regular de un derecho no constituye ilícito alguno. El derecho a huelga todavía está consagrado en la Constitución» . Y sobre el operativo de seguridad: «Repudiamos la nueva amenaza de represión. Esta gente es peligrosa y está decidida a todo con tal de aprobar la ley que le pidieron las grandes empresas y el FMI» .
📌 Germán Martínez (UxP) , sobre la maniobra legislativa: «El Senado ya convocó a un plenario de comisiones para el viernes a las 10, antes incluso de que Diputados apruebe la ley y utilizando el número de expediente anterior a las modificaciones. Es absolutamente ilegal».

FATE Y EL TELÓN DE FONDO
El jueves no arrancó con el paro. Arrancó con una noticia que apesta a naftalina industrial: Fate, la fábrica de neumáticos con más de 80 años de historia, anunció el cierre definitivo. 920 trabajadores a la calle .
La CGT lo vinculó directamente con el programa económico. El dato objetivo: 300.000 puestos de trabajo formales perdidos en dos años . 21.000 pymes cerradas, 400 empleos que se destruyen por día .
La foto del desempleo se proyectó sobre el Congreso mientras los diputados votaban una ley que, según sus impulsores, iba a «modernizar» el mercado laboral.
LO QUE VIENE
Con la eliminación del artículo 44, el proyecto modificado debe volver al Senado para su sanción definitiva . El oficialismo ya convocó a un plenario de comisiones para este viernes, antes incluso de que Diputados terminara de votar . La oposición denuncia ilegalidad. Al Gobierno le importa poco.
El objetivo es tener la ley aprobada antes del 1° de marzo, cuando Milei inaugure las sesiones ordinarias y pueda mostrar, ante las cámaras y los mercados, que su programa avanza. La reforma laboral será su trofeo. El costo: licencias recortadas (aunque sacaron el artículo más escandaloso), indemnizaciones más bajas, vacaciones fragmentadas, asambleas con permiso patronal, huelgas limitadas.
Y 920 trabajadores de Fate que empiezan a despedirse.
LA PREGUNTA QUE QUEDA
La CGT llamó al paro. El transporte paró. Los combativos marcharon. Los diputados votaron.
La reforma avanza.
En el medio, un país que pierde 400 empleos por día, fábricas que cierran después de 80 años, y un gobierno que ajusta, reprime y controla la imagen.
Milei tendrá su foto el 1° de marzo. La pregunta es cuántos más van a quedar afuera del cuadro.



























