CRIAR EN ARGENTINA: LA CANASTA SUBE 3,5%, LA INFLACIÓN OFICIAL MAQUILLA 2,9%, Y EL GOBIERNO JUEGA CON NÚMEROS MIENTRAS LAS FAMILIAS SE ENDEUDAN PARA COMER.
Hay números que duelen y números que esconden. La canasta de crianza que publica el INDEC duele: en enero subió 3,5%. La inflación general que publica el mismo INDEC esconde: dio 2,9%. La diferencia es de 0,6 puntos porcentuales, pero en términos concretos significa que criar un hijo es cada vez más caro, mientras el Gobierno se esfuerza por mostrar una inflación en baja que no se corresponde con lo que pasa en los supermercados, las farmacias y las casas de familia.
La canasta de crianza no es un índice más. Es la medición más cruda de lo que cuesta sostener la vida de un pibe en Argentina. Incluye alimentos, ropa, educación, salud, transporte. Pero también incluye algo que el INDEC nunca midió hasta 2023: el costo del cuidado. Ese trabajo invisible, mayoritariamente femenino, de criar, bañar, alimentar, llevar al médico, estar pendiente. Ese trabajo que no tiene recibo de sueldo pero que si se pagara, costaría más de la mitad de la canasta total.
Los números que no cierran
Para un bebé de menos de un año, la canasta total fue de 476.230 pesos en enero. De ese monto, 154.079 pesos corresponden a bienes y servicios (pañales, leche, medicamentos, ropa). Los otros 322.151 pesos son el costo del cuidado. Traducción: si una madre o un padre dejara de cuidar a su bebé para contratar a alguien que lo haga, necesitaría ganar 322 mil pesos extra por mes. Pero no los gana. Por eso cuida ella. O él. Pero mayoritariamente ella.
Para la franja de 1 a 3 años, la canasta trepa a 567.124 pesos. Para chicos de 4 a 5 años, baja levemente a 483.497 pesos. Y para la franja de 6 a 12 años, explota: 607.848 pesos, de los cuales 314.000 son para bienes y servicios (comida, zapatillas, útiles, recreación) y 293.000 para cuidado .
La comparación interanual es todavía más brutal: la canasta de crianza subió 21% en los últimos 12 meses. Muy por encima de cualquier ajuste salarial que haya recibido un trabajador registrado en el mismo período.
El INDEC y la metodología que no llega
El índice de precios al consumidor que publica el INDEC dio 2,9% en enero. Pero ese número está calculado con una metodología que el propio organismo reconoce como «pendiente de actualización» . Desde que Marco Lavagna renunció en diciembre de 2025, la credibilidad del índice entró en crisis. La salida del entonces titular del organismo fulminó la confianza en los números oficiales, y la publicación del IPC de enero consolidó un ciclo de ocho meses de aumentos crecientes que el INDEC mide con reglas del año pasado.
La pregunta es obvia: ¿por qué el Gobierno demora la actualización metodológica?. Porque una metodología nueva, más ajustada a la realidad, probablemente arrojaría números más altos. Y números más altos implican reconocer que la inflación no baja tanto como dicen, que los salarios pierden más poder adquisitivo, que la pobreza es más grande.
No es un problema técnico. Es político.
Vivir cuesta, endeudarse también
Mientras el Gobierno discute metodologías, las familias argentinas hacen malabares. Un informe de la consultora Pulso Research reveló que en enero de 2026, el 57,1% de los hogares se endeudó para cubrir sus gastos cotidianos . No para comprar un auto o irse de vacaciones. Para llegar a fin de mes.
El 63,3% de los consultados admitió haber resignado consumos, principalmente en alimentos, bebidas y carne . Las familias «privilegian» la comida de los pibes. El resto espera.
La morosidad también explota. Según el BCRA, la irregularidad en el pago de créditos personales y tarjetas crece hace 13 meses consecutivos. En el segmento no bancario —las famosas fintech— la mora alcanzó el 18% en 2025 . Endeudarse es la única forma de llegar, pero cada vez es más difícil pagar esas deudas.
Lo que el Estado no cubre
La canasta de crianza fue un hito de la gestión anterior. La ex Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía la publicó por primera vez en 2023, visibilizando el trabajo de cuidados y su costo . En la era Milei, esa guía sigue publicándose —por inercia burocrática, quizás— pero no hay política pública que la acompañe.
El Estado no se hace cargo de cubrir esa canasta. No hay asignación universal que alcance, no hay salario que empareje, no hay reconocimiento para las madres que dejan de trabajar para criar. La canasta de crianza es un espejo: muestra lo que falta, lo que no se hace, lo que el ajuste ignora.
El Estado, mientras tanto, juega con los números
La canasta de crianza sube más que la inflación oficial. Los salarios pierden contra ambas. Las familias se endeudan para comer. La mora crece. El Estado mira para otro lado.
Y mientras tanto, el INDEC sigue publicando números que no cierran, con una metodología que nadie actualiza, en un gobierno que necesita mostrar que la inflación baja aunque la realidad diga lo contrario.
Criar en Argentina es cada vez más caro. Y cada vez más solo.
LA PREGUNTA NO ES CUÁNTO SUBE LA CANASTA. LA PREGUNTA ES QUIÉN LA PAGA. PORQUE HASTA AHORA, LA PAGAN SIEMPRE LOS MISMOS: LAS FAMILIAS, LAS MADRES, LOS PIBES.



























