Por primera vez desde que existen registros, Cuba tocó los 0°C. No fue una postal exótica ni un capricho del clima: fue la señal extrema de un sistema atmosférico que se corrió de eje y empujó aire ártico hasta el Caribe. La isla, acostumbrada al calor persistente, amaneció con escarcha en los cultivos y gente abrigada como nunca. El frío dejó de ser una anécdota y pasó a ser dato.
En la madrugada del martes 4 de febrero de 2026, los termómetros marcaron 0°C en la provincia de Matanzas, vecina de La Habana. El Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET) confirmó el récord histórico y advirtió que, aunque las temperaturas irán en ascenso, el patrón sigue siendo anómalamente frío para la región.
Qué pasó (y por qué importa)
El episodio no se explica con una sola causa. Fue la confluencia de:
- una masa de aire polar de origen ártico que descendió desde Norteamérica,
- un ciclón en el Atlántico que arrastró ese aire hacia latitudes tropicales,
- altas presiones, cielos despejados, aire seco y vientos débiles durante la noche, que aceleraron el enfriamiento por irradiación nocturna.
Con pocas nubes para retener el calor del día, el suelo perdió temperatura a gran velocidad. El resultado fue un amanecer helado en una isla donde el invierno suele ser apenas una pausa templada.

La noche que dejó escarcha
Antes del récord, la noche ya había avisado. En zonas rurales de Indio Hatuey (Matanzas) se reportó escarcha en cultivos, un fenómeno rarísimo para el clima cubano. “Es un frío muy intenso, con madrugadas realmente heladas”, contó a la AFP Gisel Hidalgo-Gato, vecina de Matanzas. No fue una exageración: en 32 estaciones meteorológicas del país se registraron 10°C o menos.
Dónde se sintió más
Además del 0°C en Matanzas, hubo mínimos destacados en:
- Tapaste: 2,8°C
- Aguada de Pasajeros: 3,0°C
- Güines: 3,2°C
- Bainoa: 3,7°C
- Aeropuerto José Martí (La Habana): 4,4°C
En varias localidades se rompieron récords de mínima para febrero, como Sancti Spíritus (6,0°C), Veguitas (7,3°C), Florida–Camagüey (7,4°C) y Palenque de Yateras–Guantánamo (8,0°C).

El frío no es neutral: clima extremo en un mundo en crisis
Que Cuba haya tocado los 0°C en febrero de 2026 no puede leerse aislado del contexto global. El episodio ocurre en un mundo tensionado por múltiples crisis simultáneas: guerras abiertas y latentes, reconfiguración del orden geopolítico, ajuste económico generalizado y un sistema climático cada vez más inestable. El frío no llega solo: llega montado sobre una estructura que ya está rota.
En 2026, el planeta atraviesa una crisis climática acelerada que dejó de expresarse únicamente en olas de calor para manifestarse también en eventos fríos extremos fuera de patrón, producto de la alteración de las corrientes atmosféricas, el debilitamiento del vórtice polar y la creciente volatilidad del sistema climático. Cuando el aire ártico desciende hasta el Caribe, no es una rareza exótica: es una señal de desorden estructural.
Geopolítica del clima: quién paga los extremos
Los países del Sur Global —entre ellos Cuba— no son responsables centrales del colapso climático, pero sí están entre los más expuestos a sus consecuencias. La isla enfrenta este evento en un contexto de bloqueo económico prolongado, crisis energética, escasez de insumos básicos y fragilidad estructural en infraestructura y abastecimiento. El frío extremo, en ese marco, no es solo una incomodidad: es un factor que profundiza vulnerabilidades.
La escena de cultivos con escarcha, personas improvisando abrigo y sistemas energéticos tensionados se inscribe en una geopolítica desigual del clima, donde los países que menos contaminan son los que menos margen tienen para adaptarse. En 2026, mientras las grandes potencias discuten transición energética en foros internacionales, los territorios periféricos enfrentan el impacto sin red.

Estados Unidos, el Atlántico y el nuevo mapa climático
El fenómeno que congeló Cuba estuvo directamente vinculado a una ola polar que atravesó Estados Unidos, afectando Florida y el sudeste norteamericano antes de desplazarse hacia el Caribe. Esto ocurre en un momento en que EE.UU. vive una reconfiguración política interna profunda, con aumento del autoritarismo estatal, crisis migratoria, militarización de fronteras y retrocesos ambientales.
No es un dato menor: el mismo sistema atmosférico que enfría Cuba emerge de un Norte Global que sigue postergando decisiones estructurales sobre el clima, mientras exporta inestabilidad —económica, política y ahora también meteorológica— hacia el sur.
Cuba bajo cero, el mundo en rojo
El récord térmico no anuncia una “nueva normalidad fría”, pero sí confirma algo más inquietante: la normalidad dejó de existir. El clima se volvió imprevisible porque el sistema que lo regulaba fue alterado por décadas de extractivismo, desigualdad y negación política.
En 2026, el frío en Cuba es parte del mismo mapa que el calor récord en África, las inundaciones en Asia y las sequías en América Latina. Son expresiones distintas de una misma crisis civilizatoria.
El dato duro es este:
cuando el Caribe se congela, no es el clima el que falló.
Es el modelo.



























