El ministro de Defensa viajó a Estados Unidos para reunirse con Pete Hegseth, el secretario de Guerra de Trump, en medio de la ofensiva yanqui contra Irán. Firmará un acuerdo de cooperación ante «amenazas regionales» mientras, acá nomás, el gobierno le corta el chorro a las Fuerzas Armadas: el presupuesto de Defensa cayó en términos reales, derogaron el FONDEF que garantizaba el reequipamiento, los militares tienen los sueldos por el piso y la obra social IOSFA está fundida. Pero no importa: lo importante es alinearse con la Casa Blanca, sacarse la foto con Trump y después, cuando vuelvan, veremos cómo pagamos los misiles.
Jueves 4 de marzo. El planeta con el rosario en la mano mirando cómo vuelan misiles en Medio Oriente, y nuestro ministro de Defensa subiendo al avión rumbo a Washington como quien va a renovar la visa. Cumbre hemisférica, foto protocolar, firma de “acuerdo ante amenazas regionales”. Todo muy prolijo, muy OTAN con empanadas.
El problema es que mientras allá se habla de “cooperación estratégica”, acá el milico promedio está viendo si llega a fin de mes sin vender la Play. Sueldos planchados, presupuesto en modo dieta forzada y la obra social atendiendo con turno para 2047. Pero tranquilos: lo importante es estar alineados. Alineadísimos. Más alineados que soldadito de plomo.
Porque uno firma “cooperación” hoy y mañana capaz te explican que la amenaza regional queda a 12 mil kilómetros, pero hay que defender valores occidentales con casco y bandera ajena. Total, si hay que mandar efectivos a custodiar intereses que no sabemos ni pronunciar, lo hacemos con patriotismo… y viáticos en cuotas.
La vieja neutralidad argentina, esa cosa medio incómoda pero propia, quedó archivada en el mismo cajón donde descansan la “tercera posición”, el perro Conan y los manuales de Maquiavelo. Ahora la doctrina parece más simple: primero la foto, después vemos el costo.
Y si algún suboficial pregunta quién paga la fiesta, siempre habrá un PowerPoint que diga “seguridad hemisférica”. Que suena épico. Aunque en el barrio no haya ni para cambiar las cubiertas del Unimog.
EL RELEVAMIENTO: PRIMERO SABÉ QUÉ TENÉS, DESPUÉS REGALALO
En paralelo al viaje, el Ministerio de Defensa inició un «relevamiento interno» para actualizar la información sobre la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas. Le pidieron a Ejército, Armada y Fuerza Aérea informes detallados sobre equipamiento, logística y nivel operativo.
¿Para qué?. Según la Rosada, para saber con qué se cuenta antes de avanzar en los acuerdos de cooperación. Pero los malpensados (que somos todos) imaginan otra cosa: primero relevamos, después mostramos la planilla, y después viene el «compartamos recursos» con los amigos del norte. O sea, lo que en criollo se llama «entregar todo a cambio de nada».
Porque el acuerdo que va a firmar Presti no es un cheque en blanco. Es un memorándum de entendimiento para «coordinar ante posibles amenazas regionales». Lindas palabras. Pero cuando la Argentina no tiene dólares para comprar repuestos de los F-16 que compró a Dinamarca, cuando los submarinos no flotan, cuando los aviones no vuelan por falta de mantenimiento, ¿Qué carajo vamos a coordinar?.
LOS NÚMEROS QUE NO CIERRAN (NI CON CALCULADORA)
El Presupuesto 2026 aprobado en diciembre es una verdadera patada en los huevos a la defensa nacional. Según un análisis de Zona Militar, el presupuesto del Ministerio de Defensa asciende a unos 3,58 billones de pesos, lo que implica un aumento nominal del 1,5% pero, con una inflación proyectada del 10,1%, representa una caída real significativa. Es decir ajuste, como en todo.
Pero lo más grave es que el 78% de esos recursos se van a gastos de personal. El famoso FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa), que se había creado para garantizar el reequipamiento de las FF.AA. con un piso del 0,8% del PBI, fue derogado por el artículo 30 del Presupuesto. Ahora, esa asignación queda sin piso legal. Por lo que, si mañana no hay plata, no hay misiles, no hay aviones, no hay nada.
El nivel de gasto en Defensa pasó del 0,33% del PBI en 2023 al 0,28% proyectado para 2025. Es el nivel más bajo de los últimos cuatro años. Y mientras tanto, en Brasil y Chile se rearman hasta los dientes.
LOS SUELDOS MILITARES: UNA VERGÜENZA NACIONAL
Si el equipamiento es un desastre, los salarios son una humillación. En los comentarios de las notas especializadas, los militares se despachan sin filtro:
«Todo muy lindo. Pero del tema haberes no se habla. Es una vergüenza nos deben 2 cuotas de la equiparación, más todo lo perdido en el año 2025 por inflación. Parece que de eso está prohibido hablar»
«Es una verguenza y mentira, estamos mal en todo sentido, uno sigue por amor a la Patria y vocación. Estamos muy mal en Ejercito, tanto Oficiales, como suboficiales y personal docente. Basta de mentiras nos prometieron la equiparación con las fuerzas de seguridad nacionales y nada».
La «equiparación» es esa promesa de que los militares iban a cobrar lo mismo que las fuerzas de seguridad. Spoiler: no pasó.
IOSFA: LA OBRA SOCIAL QUE NO EXISTE
El caso de IOSFA (la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad) es el escándalo silenciado de esta gestión. Hace más de un año que la cobertura médica es un papel mojado. Los afiliados no tienen atención, no tienen medicamentos, no tienen nada.
Un comentario en Zona Militar es lapidario: «4 meses con dolor tremendo de rodilla y hace 3 meses tuve q suspender el tratamiento. Aporté 45 años, me descontaron siempre. No puedo costear el tratamiento».
Otro agrega: «Es una vergüenza que no le den lo que corresponde el sueldo a cada uno. Pasan más de 24 horas trabajando hasta días extras y le pagan lo mismo. El gobierno con todo respeto se está yendo al carajo».
En el Congreso, cuando le preguntaron a la jefa de Gabinete de Defensa, Luciana Carrasco, por el déficit de IOSFA, respondió: «Es algo que todos quisiéramos que funcione de la mejor manera posible, y no está pasando, tiene problemas, no lo vamos a negar. Ahora, siempre tuvo problemas», respuesta digna de un funcionario que no sabe qué hacer pero igual opina.
LOS LOGROS QUE VENDEN (Y LA REALIDAD QUE ESCONDEN)
En la misma exposición, Carrasco habló de «recuperar las capacidades del sistema de defensa» y de «una política de defensa moderna, federal y soberana«. Dijo que el presupuesto «no pide más de lo que el país puede, pero tampoco menos de lo que la Nación necesita».
Lo que no dijo es que, mientras ella hablaba de soberanía, el gobierno preparaba la derogación del FONDEF y el ajuste más grande en décadas. Y que los militares, esos que defienden la soberanía, no tienen con qué pagar el tratamiento de la rodilla.
EL ACUERDO CON EE.UU.: ¿QUÉ VENDEMOS AHORA?
Volvamos a Presti en Washington. El acuerdo que firmará con Hegseth incluye la cooperación en temas como narcotráfico, crimen organizado y tráfico de armas. Suena bien. Pero en la práctica, estos acuerdos suelen implicar presencia de tropas, intercambio de inteligencia y, sobre todo, compra de equipamiento norteamericano.
El gobierno ya compró 24 aviones F-16 a Dinamarca. También adquirió vehículos blindados Stryker. Todo con créditos, todo con plata que no está en el presupuesto. ¿De dónde sale la guita?. Del endeudamiento, clarito. Como los submarinos que quieren comprar a Francia, los Scorpene, que también se pagarían con créditos internacionales.
Sin embargo, el plan es: nos alineamos con Estados Unidos, compramos equipamiento yanqui (o europeo, pero con aval yanqui), nos endeudamos hasta las orejas y, mientras tanto, los soldados siguen cobrando dos mangos y sin obra social. La patria libertaria, señores.
LA INTERNA DE FONDO: MAHIQUES, VIOLA Y EL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA
Mientras Presti viaja, acá se cocina otra cosa. La interna entre Karina Milei y Santiago Caputo explotó con la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de IN-Justicia y de Santiago Viola como viceministro y representante en el Consejo de la Magistratura.
¿Y esto qué tiene que ver con Defensa?. Nada. Pero muestra el nivel de los tipos que manejan el Estado. Mientras unos viajan a firmar acuerdos internacionales, otros se pelean por el control de la Justicia y ponen a gente con el diario del lunes manchado.
LO QUE SE VIENE: MILEI TAMBIÉN VIAJA, RUBIO VISITARÍA BUENOS AIRES
La Casa Rosada no descarta que Marco Rubio, secretario de Estado, visite Buenos Aires la semana que viene. Y Milei se prepara para otro viaje a Estados Unidos, a una cumbre con Trump. La relación bilateral está más caliente que nunca. Mientras tanto, acá, los militares siguen esperando que les paguen la equiparación y que la obra social les atienda las prótesis de cadera.
ALINEADOS PERO QUEBRADOS
El gobierno de Milei logró lo que pocos: alinearse incondicionalmente con Estados Unidos en medio de una escalada bélica global. Pero lo hizo sin tener un peso, sin equipamiento, sin sueldos dignos, sin obra social. La paradoja es que, mientras Presti habla de «cooperación ante amenazas», los soldados argentinos no tienen con qué defenderse ni siquiera de una gripe.
El acuerdo con Trump puede dar una foto linda, puede sumar algún misil prestado, puede garantizar que nos sigan vendiendo armas a crédito. Pero no va a resolver que un cabo primero no pueda operarse la rodilla porque IOSFA no funciona.
Así que bienvenido, ministro Presti, a la cumbre de Washington. Ojalá en la foto le sonría a Hegseth. Después, cuando vuelva, capaz se acerca a una unidad militar y les cuenta a los soldados cómo es eso de la «defensa nacional». Porque ellos, que la tienen que defender, hace rato que no ven un peso.



























