Ángel de Brito reveló que La Libertad Avanza le habría ofrecido una candidatura a Fátima Florez. La actriz y ex pareja de Milei analiza sumarse mientras el Gobierno atraviesa crisis, internas y escándalos. En la Argentina 2026 ya no se sabe si la política se volvió espectáculo… o si el espectáculo tomó la Casa Rosada.
La política argentina finalmente decidió sincerarse y transformarse directamente en un programa de Canal 9 de los noventa después de las once de la noche. Ya no hay metáforas. Ya no hay sutilezas. Ya no hay intento alguno de diferenciar gestión pública de casting mediático. Porque mientras el país discute inflación, salarios destruidos, escándalos de corrupción, jueces frenados y funcionarios con countries acuáticos, en el universo libertario apareció una idea extraordinaria: “¿Y si metemos a Fátima Florez de candidata?”
“Fabuloso, cómo huele mi fabuloso, todo queda brillante y oloroso”, decía una publicidad popular del Caribe… y la frase también aplica perfecto a este reality mugriento del reino de la motosierra, donde intentan perfumar el desastre político mientras el decorado institucional se cae a pedazos.
La bomba la tiró Ángel de Brito, que a esta altura ya funciona más como vocero no oficial de la decadencia institucional argentina que como conductor de espectáculos. Según contó, desde La Libertad Avanza habrían tentado a Fátima para competir electoralmente. O sea: la ex pareja presidencial podría pasar oficialmente de imitar políticos… a convertirse en uno.
El sueño húmedo de la televisión argentina.
Y lo mejor es que todo tiene lógica dentro del ecosistema Milei. Porque este gobierno hace tiempo dejó de construir dirigentes. Construye personajes. Influencers. Streamers. Panelistas. Tuiteros con problemas de ira. Gente cuya principal capacidad política consiste en putear periodistas en cámara y sonreír frente a TikTok mientras el Banco Central transpira sangre financiera.
Entonces Fátima encaja perfecto.
La mujer ya conoce Olivos, la Rosada, los pasillos del poder y probablemente el tono exacto en el que Milei le grita “¡Viva la libertad, carajo!” a los perros antes de dormir. Tiene experiencia performática, sabe modular personajes y además ya sobrevivió sentimentalmente al Presidente, que en términos psicológicos argentinos equivale a cruzar el Amazonas en ojotas.
Pero la escena general es todavía más espectacular.
Porque mientras el oficialismo se incendia por el caso Adorni, la caída en las encuestas y las internas entre Karina, Caputo y Bullrich, aparece esta fantasía electoral de vedette libertaria como si el gobierno estuviera armando la grilla del Bailando y no una estructura política nacional.
Es muy 2026.
En cualquier país más o menos estable, un oficialismo acorralado intentaría mostrar cuadros técnicos, gestión, gobernabilidad o al menos un economista sin denuncias inmobiliarias. Acá no. Acá la apuesta parece ser mezclar farándula, algoritmo y neurosis presidencial hasta que la realidad se rinda por agotamiento.
Y encima todo ocurre alrededor de una figura que ya viene orbitando el delirio simbólico libertario desde hace rato. Porque Milei no solamente fue pareja de Fátima. La convirtió en personaje oficial del ecosistema emocional presidencial. Hablaron de amor místico, admiración artística, energía espiritual y hasta ahora faltaba solamente esto: la candidatura.
La transformación completa.
Del romance mediático a la boleta electoral.
Perón tenía a Evita. Menem tenía a Bolocco. Milei directamente quiere convertir un sketch de imitaciones en estructura partidaria.
Y la política argentina, degradada hasta niveles de sainete radioactivo, encima lo debate seriamente.
Mientras tanto la oposición mira la escena como pasajeros de avión viendo cómo el piloto abandona la cabina para cantar en el duty free. Porque la pregunta ya no es si Fátima puede ser candidata.
La pregunta es si alguien dentro del oficialismo todavía distingue entre espectáculo y Estado.
Aunque quizás ahí esté la verdadera sinceridad libertaria.
Porque este gobierno jamás quiso administrar la Argentina.
Quiso protagonizarla.
Y ahora directamente está haciendo casting.
Viste que la casta siempre fuimos nosotros, debes de darte cuenta.



























