El Presidente dio un discurso triunfalista ante empresarios: vinculó el atentado contra Trump con la izquierda, aseguró que «los dólares nos van a salir por las orejas» y pidió «no dejarse psicopatear por los kukas». Horas antes, la Justicia había reactivado su reforma laboral gracias a un error de la CGT.
Javier Milei habló ante unos 2.000 comensales en la cena anual de la Fundación Libertad, en Parque Norte. No fue un discurso neutral. Fue la defensa de un modelo que, según sus propias palabras, ya superó lo peor.
“Lo peor ya pasó a pesar del ataque violento de la política que no se pudo llevar puesto el programa”, afirmó el mandatario. La frase, repetida varias veces durante la velada, fue el eje de una exposición que duró más de una hora y que combinó autobombo, críticas a la oposición y un encendido repudio al atentado contra Donald Trump.
El comienzo: solidaridad con Trump
Milei abrió su discurso con un gesto calculado: “Mi más enérgico repudio al nuevo intento de asesinato sufrido por el presidente Donald Trump”, dijo, y vinculó el ataque directamente con la izquierda: “Estamos frente a un nuevo auge de la violencia política, muy en particular de la izquierda, en todo el mundo libre”. Y cerró: “No aceptan perder la batalla por las ideas y en las urnas. No son compatibles con la democracia”.
La defensa del ajuste
Luego vino el menú principal: la economía. Milei defendió cada punto de su gestión con la seguridad de quien mira los números desde un cristal blindado:
– “No nos vamos a apartar un ápice de nuestra ortodoxia. No vamos a dejar de mirar la evidencia empírica”.
– “Somos el mejor gobierno de la historia, le guste o no a la izquierda”.
– “Los datos están mostrando que cada uno de los indicadores amerita que nos jactemos”.
Sobre el consumo, aseguró que está en un “pico histórico” porque “cambió la forma en que se consume”. Y nombró a Mercado Libre como ejemplo: “¿Por qué no miran el balance y ven lo que está pasando con otras formas de consumo que están volando?”.
El atraso cambiario y los dólares que “van a salir por las orejas”
Milei también se refirió a una de las críticas más recurrentes de los economistas: el atraso cambiario. “Es otra mentira”, sostuvo. Y lanzó una promesa que sus seguidores corearon: “Los dólares nos van a salir por las orejas”.
Argumentó que el país podría alcanzar los 100 mil millones de dólares en exportaciones, impulsado por el campo, el gas y el RIGI. “Si viene el diluvio universal, el ticket del arca se llama dólares”, sentenció.
Los dardos contra empresarios y la oposición
El Presidente no ahorró críticas. Apuntó contra Javier Madanes Quintanilla (FATE) y Paolo Rocca (Techint): “¿Por qué yo debería beneficiar a tres corruptos ineficientes en contra de 48 millones de argentinos? ¿O acaso es justo pagar los neumáticos cuatro veces más caros? ¿Los tubos de acero tres veces más caros? Me parece que no”.
Contra el kirchnerismo, Milei fue lapidario. Llamó a Axel Kicillof “el soviético que gobierna la provincia de Buenos Aires” y dijo que el kirchnerismo es “ignorante y bastante bruto”. También recordó que “cuando en ese momento dije lo peor ya pasó, la gente lo apoyó en las elecciones con el 41%, sacándole 17 puntos de diferencia al kirchnerismo”.
El triunfo silencioso: la reforma laboral vuelve a rodar
Horas antes de la cena, el gobierno había cosechado una victoria judicial que, en los pasillos del poder, celebraron como un golpe contra la CGT. El 23 de abril, la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dejó sin efecto la cautelar que frenaba la aplicación de 82 artículos de la Ley de Modernización Laboral. La norma, sancionada en febrero, había sido suspendida a pedido de la CGT, que la considera un retroceso a «épocas cercanas a la servidumbre».
Pero la central obrera cometió un error que, visto en perspectiva, es de antología. El juez que firmó la reactivación, Víctor Arturo Pesino, estaba en una situación particular: su permanencia en el cargo dependía de que el Gobierno propusiera su continuidad. El trámite ya estaba en marcha. La CGT, sin embargo, no lo recusó. No pidió su excusación. No movió un dedo.
«La CGT, furiosa, emitió un comunicado hablando de “ataque a la Justicia Social”. Pero su error fue mayúsculo, y el Gobierno no lo desaprovechó.

Milei celebró el fallo en redes con su grito de guerra: “¡VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!!”. La CGT, mientras tanto, anunció una nueva marcha para el 30 de abril, en vísperas del Día del Trabajador. La central promete seguir litigando.
El domingo, en su discurso, Milei dijo que “lo peor ya pasó”. La reforma laboral, por lo bajo, avanzaba. Los trabajadores, por estos días, descubren que su indemnización por despido ya no es la de antes.
Lo peor, para muchos, recién empieza.



























