La Cámara alta sesiona este jueves con una agenda polémica: prórroga por cinco años del juez Carlos Mahiques, papá del ministro de Justicia, que ya debía jubilarse; autorización para pagar 171 millones de dólares a dos fondos buitre; y un programa que incentiva económicamente la entrega voluntaria de armas. La oposición mira, el oficialismo aprieta y el presidente Milei, desde la Rosada, sonríe.
El Senado de la Nación se prepara para una sesión que tiene todos los condimentos de una novela política: nepotismo, plata para fondos buitre y un programa de desarme que paga por entregar el fierro. La convocatoria, acordada entre Patricia Bullrich y los bloques del PRO, la UCR y las fuerzas provinciales, promete un debate caliente.
El juez que no se quiere jubilar
El plato principal del menú es la prórroga por cinco años del juez Carlos Mahiques. El magistrado, que ya debía jubilarse por haber alcanzado la edad límite de 75 años, recibirá un salvavidas legislativo para seguir en su cargo. El dato no es menor: Mahiques es el padre del ministro de Justicia de la Nación, Juan Bautista Mahiques.
El oficialismo argumentará que la prórroga se justifica por la «experiencia y trayectoria» del juez. La oposición, en cambio, ya adelantó que cuestionará el nepotismo de la medida. «Es una forma de mantener el poder en la familia», resumió un senador opositor bajo condición de anonimato.
En la misma sesión, ingresarán unos setenta pliegos para cubrir vacantes en la justicia. El trámite incluirá la publicación de los postulantes en redes sociales, la apertura de un período de impugnaciones y la citación a audiencias públicas.
Los fondos buitre: 171 millones de dólares para cerrar acuerdos
El gobierno de Javier Milei busca autorización legislativa para pagar 171 millones de dólares a dos fondos buitre. El acuerdo, impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, implica desembolsar 67 millones para Bainbridge Ltd. y 104 millones para el grupo encabezado por Attestor Value Master Fund LP.
La iniciativa busca evitar que estos bonistas sigan avanzando con causas judiciales contra activos argentinos, incluidas las acciones de YPF. El gobierno ya había acordado el pago para el 30 de abril, pero el plazo se extendió hasta el 31 de mayo. Si el Senado vota este jueves, Diputados podría convertir el proyecto en ley en la sesión del 20 de mayo.
La ironía no escapa a nadie: el mismo gobierno que llegó al poder criticando el «endeudamiento criminal» y «los acuerdos con fondos buitre» ahora negocia con ellos y les paga 171 millones de dólares. La coherencia ideológica, como siempre, es la primera víctima del poder.
El programa de desarme: plata por armas
El Senado también tratará de convertir en ley un proyecto que regula la tenencia de armas de fuego y prorroga el Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas hasta el 31 de diciembre de 2027. La iniciativa, que ya tiene media sanción de Diputados desde 2024, establece un procedimiento ágil y virtual para regularizar la tenencia legítima.
Quienes posean armas sin autorización podrán entregarlas de forma voluntaria y anónima, sin consecuencias legales. A cambio, recibirán un incentivo económico: un cupón canjeable por efectivo. La medida busca reducir el número de armas en circulación en un contexto de creciente inseguridad.
El proyecto también exime a los legítimos usuarios que renueven su credencial dentro de los 90 días previos al vencimiento de acreditar nuevamente su idoneidad en el manejo de armas ante la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC).
El Senado tiene para hoy una agenda que es un espejo de las contradicciones del gobierno libertario. Por un lado, extienden la jubilación del padre del ministro de Justicia. Por el otro, negocian con los fondos buitre que tanto criticaron. Y, para cerrar, premian con plata la entrega de armas.
Milei llegó al poder prometiendo terminar con la casta, con los privilegios y con el endeudamiento. Hoy, su gobierno le extiende el mandato a un juez familiar, negocia con los buitres y paga por desarme. La casta no es una ideología. La casta es una práctica. Y en el gobierno libertario, como en todos, la siguen practicando.



























