El presidente francés, Emmanuel Macron, solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. En su mensaje, advirtió que la escalada tiene «serias consecuencias para la paz y la seguridad internacionales» e instó al régimen iraní a negociar «de buena fe» para poner fin a sus programas nuclear y de misiles. La convocatoria se da en medio de los bombardeos de la «Operación Furia Épica» y la respuesta iraní con misiles sobre bases estadounidenses en la región.
Buenos Aires, 28 de febrero de 2026 – Mientras los misiles seguían cruzando el cielo de Medio Oriente y las sirenas antiaéreas no cesaban en Israel, el presidente francés Emmanuel Macron activó los mecanismos diplomáticos. A través de su cuenta en X, el mandatario anunció la convocatoria a una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar la crisis desatada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la consiguiente represalia iraní.
«La actual escalada es peligrosa para todos. Debe detenerse», escribió Macron. En su mensaje, dirigió sus declaraciones directamente al régimen iraní: «Debe comprender que ahora no tiene otra opción que entablar negociaciones de buena fe para poner fin a sus programas nucleares y de misiles balísticos, así como a sus acciones para desestabilizar la región». Y añadió que esto es «absolutamente esencial para la seguridad de todos en Oriente Medio».
El contexto de la convocatoria
La solicitud de Macron se produce horas después de que Estados Unidos e Israel lanzaran la «Operación Furia Épica» contra Irán, una ofensiva que tuvo como blanco Teherán y otras ciudades como Isfahán, Qom y Karaj. Según fuentes oficiales, el objetivo declarado era eliminar al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y a otros altos mandos militares y políticos. Fuentes israelíes citadas por Reuters afirmaron que el ministro de Defensa iraní, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour, murieron en los bombardeos.
Irán respondió horas después con la «Operación Verdadera Promesa 4», lanzando misiles contra Israel y contra bases estadounidenses en Qatar, Bahréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. La base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar de Estados Unidos en la región, fue uno de los blancos alcanzados.
La postura de Macron: presión sobre Irán y silencio sobre los ataques
El mensaje de Macron pone el foco exclusivamente en Irán como actor que debe ceder y negociar. No hay en sus declaraciones ninguna mención a los bombardeos estadounidenses e israelíes que desencadenaron la respuesta iraní, ni a las denuncias sobre víctimas civiles, como el ataque a la escuela de niñas en Mínab, donde según autoridades iraníes murieron 63 estudiantes.
La convocatoria al Consejo de Seguridad abre un nuevo capítulo diplomático en el conflicto, pero su eficacia dependerá de la voluntad de las potencias con poder de veto. Estados Unidos, miembro permanente del Consejo, es parte directamente involucrada en los ataques. Rusia, que mantiene estrechos vínculos con Irán, ya había condenado la ofensiva como un «acto de agresión». China, por su parte, llamó a la moderación, pero sin precisiones.
Lo que está en juego
El Consejo de Seguridad tiene la facultad de imponer sanciones o autorizar el uso de la fuerza, pero en la práctica, cualquier resolución que afecte los intereses de Estados Unidos o Israel será bloqueada por el veto estadounidense. La reunión convocada por Macron podría servir, en el mejor de los casos, como espacio de debate y presión simbólica, pero difícilmente modifique el curso de los acontecimientos sobre el terreno.
Mientras los líderes mundiales se preparan para discutir, los misiles siguen cayendo y los civiles siguen muriendo. En Mínab, 63 niñas yacen bajo los escombros de su escuela. En Tel Aviv, las familias corren a los refugios. Y la diplomacia, una vez más, intenta poner paños fríos sobre una herida que no deja de sangrar.




























