Horas después del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, se abre una batalla paralela: la de las versiones. Mientras Israel afirma haber eliminado a «varias figuras esenciales» del régimen en tres reuniones simultáneas, Teherán asegura que todos sus altos cargos están vivos y que los ataques «han fracasado». En el medio, 85 niñas muertas bajo los escombros de una escuela en Mínab, una convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de la ONU y una comunidad internacional que reacciona con el libreto de siempre: condenas genéricas, llamados a la moderación y ninguna propuesta concreta para detener la masacre.
Buenos Aires, 28 de febrero de 2026 – La madrugada de este sábado no solo trajo misiles sobre Teherán. Trajo también una espesa niebla de declaraciones contradictorias que, en cualquier guerra, resulta tan letal como las bombas. Mientras los restos de la escuela de niñas en Mínab aún humean, con un saldo que las autoridades iraníes elevaron a 85 muertos , el gobierno de Benjamín Netanyahu asegura haber asestado un golpe letal a la cúpula del régimen de los ayatolás.
«El ataque de esta mañana tuvo lugar de forma simultánea en varios lugares de Teherán, donde estaban reunidos altos cargos políticos y de seguridad», afirmó el ejército israelí en un comunicado, agregando que evalúan «los resultados del ataque» . Horas más tarde, un oficial militar israelí fue más lejos: aseguraron haber matado a «varias figuras esenciales para la gestión de la campaña y el gobierno» iraní .
Pero del otro lado del campo de batalla, la versión es radicalmente opuesta. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, concedió una entrevista a la cadena NBC en la que afirmó que el líder supremo, Alí Jamenei, y todos los altos cargos del régimen «están vivos» . Su vicepresidente, Mohammad Jafar Waempanah, publicó en X que el presidente Masud Pezeshkian se encuentra «a salvo» . Y el hijo del mandatario, Youssef Pezeshkian, sentenció: «Esta vez sus intentos de asesinato han fracasado» .
La contradicción no podría ser más absoluta. Israel dice que mató a los mandos. Irán dice que fallaron. Y mientras los líderes intercambian acusaciones, los cuerpos de 85 niñas siguen bajo los escombros en la provincia de Hormozgan .
El drama de Mínab: una escuela, 170 niñas, 85 muertas
El ataque contra la escuela primaria «Shajareh Tayyebeh» en la ciudad de Minab se ha convertido en el símbolo más atroz de esta escalada. El vicegobernador de la provincia, Ahmad Nafisi, confirmó que el edificio fue alcanzado de manera directa durante el turno matutino, cuando había 170 estudiantes en su interior . Las cifras de víctimas no dejaron de crecer a lo largo del día: comenzaron siendo 24, luego 40, después 53, hasta llegar a 85 .
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó el hecho como un «acto bárbaro» que «constituye una nueva página negra en el historial de innumerables crímenes cometidos por los agresores» .
Israel, hasta el momento, no se ha pronunciado sobre el bombardeo a la escuela. En su comunicado oficial, se limitó a informar sobre los ataques a «altos cargos» y a «instalaciones militares» . El silencio, en estos casos, es tan elocuente como las bombas.
La comunidad internacional: condenas que no llegan
Mientras los misiles seguían cruzando el cielo de Medio Oriente y las sirenas antiaéreas no cesaban en Israel, la maquinaria diplomática se puso en marcha. Francia, a través de su presidente Emmanuel Macron, solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, advirtiendo que la «escalada actual es peligrosa para todos» y que «debe cesar» . La reunión fue convocada para la tarde de este sábado a las 16:00 hora de Nueva York, bajo la presidencia rotatoria de Gran Bretaña .
El secretario general de la ONU, António Guterres, emitió un comunicado condenando «la escalada» y pidiendo el «cese inmediato de las hostilidades» . Su Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Turk, recordó una vez más que «los civiles pagan el precio más alto» .
Las reacciones de los países fueron, como era de esperar, un reflejo de sus alianzas. Rusia condenó los ataques como un «acto de agresión armado no provocado» . China se sumó a la solicitud de reunión urgente . España, a través de su presidente Pedro Sánchez, rechazó la «acción militar unilateral de EEUU e Israel» por considerarla una escalada que «contribuye a un orden internacional más incierto» . Australia, en cambio, respaldó la operación estadounidense, argumentando que «el programa nuclear iraní constituye una amenaza» .
Omán, que había oficiado de mediador en las negociaciones previas, expresó su «consternación» porque «las negociaciones activas y serias fueron nuevamente socavadas» . Su canciller, Badr Albusaidi, instó a Estados Unidos a «no dejarse arrastrar más» y recordó que «esta no es su guerra» .
El mensaje de Trump: «Tomen el control»
En medio del fuego cruzado, el presidente Donald Trump publicó un video de ocho minutos en su plataforma Truth Social, confirmando la participación de su país en la ofensiva y llamando al pueblo iraní a «tomar el control de su gobierno» . «Vamos a destruir sus misiles y arrasar por completo su industria misilística», sentenció .
Netanyahu se hizo eco de este llamamiento y dijo a los iraníes que había llegado el momento de «sacudirse el yugo de la tiranía» . También agradeció a Trump por su «liderazgo histórico» .
Las preguntas que quedan
Mientras las cifras de muertos no dejan de crecer y las versiones sobre el éxito o fracaso del ataque se contradicen, el mundo observa con la misma mezcla de impotencia e hipocresía de siempre. La ONU pide «contención». Los líderes europeos llaman al «diálogo». Las potencias se acusan mutuamente.
Pero en Mínab, 85 niñas yacen bajo los escombros de su escuela. Y la pregunta que flota en el aire, sin respuesta posible, es simple y brutal: ¿de qué lado de la «guerra justa» caen las estudiantes de una escuela primaria?.
📍 85 niñas muertas en Mínab. Israel dice que mató a los comandantes. Irán dice que fallaron. La ONU pide contención. Los líderes hablan de «paz» y «diálogo». Y los cuerpos siguen bajo los escombros. La guerra no es un videojuego, aunque a veces, desde las pantallas de los líderes, lo parezca.




























