La conducción sindical reclama un lugar en la mesa electoral de Kicillof, Massa y Máximo Kirchner, mientras sus acuerdos con el Gobierno despiertan desconfianza. Gerardo Martínez se reúne semanalmente con Karina Milei y las bases exigen participación. ¡Los trabajadores ponen el lomo y algunos dirigentes ya están negociando el somier!
La cúpula de la CGT está indignada porque el peronismo no la invitó a discutir las elecciones de 2027.
¡Qué falta de respeto! ¡Después de tantos años representando a los trabajadores, ahora tienen que explicar por qué pasan más tiempo con los patrones!
Gerardo Martínez, jefe de la UOCRA, mantiene reuniones semanales con Karina Milei, según la información publicada.
¡La construcción perdió la mitad de sus empleos y el sindicalista sigue visitando la Rosada! ¡Los obreros se quedaron sin obra, pero el dirigente tiene asistencia perfecta!
Las bases y los movimientos sociales quieren participar de las decisiones políticas. La conducción, en cambio, reclama su propia silla.
¡Los afiliados piden trabajo y los jefes preguntan si la reunión incluye catering!
En el peronismo desconfían de los acuerdos que algunos sindicalistas mantienen con el oficialismo.
También circulan versiones sobre vínculos empresariales de José Luis Lingeri con un fondo interesado en la privatización de AySA. Son señalamientos que requieren acreditación.
¡Qué época maravillosa! ¡Antes el sindicalismo discutía cómo defender las empresas públicas; ahora hay que averiguar quién está mirando el catálogo de remates!
La CGT fue durante décadas la columna vertebral del movimiento peronista.
¡Pero entre tanta negociación algunos dirigentes desarrollaron una flexibilidad extraordinaria: se doblan frente al Gobierno sin que se les caiga la corbata!
Mientras Kicillof, Massa y Máximo intentan ordenar una estrategia electoral, la central obrera exige ser convocada.
¡La CGT quiere entrar a la mesa del peronismo con una mano en el corazón y la otra buscando si Karina le contestó el WhatsApp!.
¡Al final, los trabajadores ponen la espalda, Milei pone la motosierra y ciertos sindicalistas parecen haber encontrado el negocio perfecto: cobrar por sostener la escalera mientras les serruchan el piso a sus afiliados!.


























