El conflicto bélico desatado por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán no solo redefine el mapa geopolítico global. También perfora el bolsillo de los argentinos. En los primeros diez días de marzo, YPF, Shell, Axion y Puma aplicaron aumentos que promedian el 6%, con picos del 8% en algunos combustibles premium. El crudo Brent, referencia internacional, llegó a rozar los 120 dólares por barril el lunes 9 de marzo, en una jornada de volatilidad inédita que registró oscilaciones de más de 35 dólares en menos de 24 horas . La nafta súper de YPF en CABA alcanzó los $1.597 por litro, mientras que la premium de Shell ya supera los $2.000 . El presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, admitió que la suba de combustibles impactará en los alimentos y que «seguramente algo afecte» a la producción del campo. Mientras tanto, el gobierno observa con cautela: YPF busca moderar el traslado a precios para no dinamitar la inflación, pero las petroleras privadas no tienen margen para absorber el shock.
Buenos Aires, 10 de marzo de 2026 – La guerra no perdona distancias. A 13.000 kilómetros de Teherán, el conflicto que tiene en vilo a Medio Oriente ya se instaló en las pizarras de las estaciones de servicio argentinas. Entre el 3 y el 10 de marzo, las principales petroleras que operan en el país actualizaron sus precios con incrementos que, según el tipo de combustible, oscilaron entre el 2,7% y el 8%. La nafta súper de YPF, la de mayor participación en el mercado, se ubica en torno a los $1.597 por litro en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que la premium de Shell ya trepa a $2.045 .
El disparador de esta escalada es el mismo que mantiene en vilo a los mercados globales: la volatilidad extrema del precio del crudo. El lunes 9 de marzo, el barril de petróleo Brent, de referencia para Argentina, registró una jornada histórica. Tras abrir en 99,75 dólares, trepó hasta un pico de 119,50 dólares, para luego desplomarse a 83,66 y finalmente cerrar en 98,96. Una oscilación de más de 35 dólares en un solo día, un fenómeno que analistas califican como «inédito en los últimos 30 años» .
El recorrido del precio refleja el pulso de la guerra. El alza inicial se alimentó del temor a una interrupción prolongada del suministro en el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial. La baja intempestiva llegó después de una conversación telefónica entre Donald Trump y Vladimir Putin, y de las declaraciones del presidente estadounidense anticipando que la guerra «ya está casi terminada» . Sin embargo, la amenaza de Trump de golpear a Irán «20 veces más fuerte» si bloquea el paso de petróleo mantiene la incertidumbre latente .
El impacto en el surtidor local
En Argentina, la traducción de esta montaña rusa internacional ya tiene números concretos. Según pudo reconstruir este medio, las subas no fueron homogéneas. YPF, la petrolera de bandera, optó por una estrategia más cautelosa para no agravar la dinámica inflacionaria. Su CEO, Horacio Marín, confirmó durante la Argentina Week en Nueva York que la compañía utiliza un sistema de «micropricing» para suavizar tanto las subas abruptas como las bajas pronunciadas, y que la prioridad es evitar cambios bruscos en los surtidores .
En la práctica, YPF aplicó un incremento promedio del 2,73% en sus combustibles, siendo la que menos aumentó en este primer envión. Axion le siguió con un 3,03% de suba promedio. El resto de las compañías, Shell, Puma y otras de menor participación, aplicaron incrementos que van del 6% al 8% según el producto, aprovechando que el mercado local es de precios libres.
Un relevamiento de precios en la Ciudad de Buenos Aires al 10 de marzo arroja las siguientes referencias:
- YPF: Súper $1.597, Infinia $1.820, Infinia Diesel $1.822 .
- Shell: Súper $1.806, V-Power $2.045, Evolux Diesel $1.851, V-Power Diesel $2.119 .
- Axion: Súper $1.774, Quantium $2.009, Diesel X10 $1.855 .
- Puma: Súper $1.757, Max Premium $2.057, Puma Diesel $1.847 .
El exsecretario de Energía, Emilio Apud, explicó el mecanismo de traslado en declaraciones a FM La Redonda: «Por cada dólar que aumenta el barril de crudo, el precio final del combustible sube entre 1 y 1,2 por ciento». Sin embargo, aclaró que Argentina tiene cierto margen para atenuar el impacto porque no importa crudo, sino que utiliza su propia producción. «No es lo mismo vender 250.000 barriles diarios a 70 dólares que a 90 o 100», graficó .
Las consecuencias en cadena: del campo a la góndola
El aumento de los combustibles no es un hecho aislado. Es el primer eslabón de una cadena que inevitablemente llegará al resto de la economía. El transporte de cargas, la logística, la producción y, finalmente, los precios en góndola, todos se verán afectados.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, lo admitió sin vueltas durante su paso por Expoagro en San Nicolás. «Siempre que te tocan un poco los costos, seguramente hay que recalcular y repensar. Algunos granos han tendido a la suba», advirtió. Consultado por el impacto de la suba de la nafta y el gasoil en la producción del campo, Pino fue directo: «Seguramente algo afecte». Y agregó que la guerra «impacta mal» y que «traerá algún desequilibrio», mencionando además que los fertilizantes también comenzaron a aumentar.
La geopolítica como variable incontrolable
Mientras los precios se acomodan, la variable que los desencadenó sigue siendo una incógnita. El G7 analiza una liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo para contener la escalada, aunque sin acuerdos firmes hasta el momento . El gobierno de Trump evalúa, por un lado, endurecer las sanciones y, por otro, liberar crudo de emergencia para calmar los precios .
Para Argentina, la tormenta perfecta tiene dos caras. Una positiva: la suba del crudo mejora la balanza comercial energética y suma divisas. Otra, letal: el aumento de los combustibles presiona un índice de precios que el gobierno intenta domar, y se traslada como un boomerang a toda la cadena productiva. La guerra ya está acá. Y se paga en el surtidor.
📍 El barril voló a 120 dólares, la nafta ya supera los $2.000 en los surtidores premium y el campo avisa que los alimentos van a subir. La guerra en Medio Oriente ya no es una noticia lejana. Es el precio del pan, de la carne, del colectivo. Y mientras los tanques rugen en el Golfo, acá la batalla la pierde el bolsillo.



























