“No tienen nada ahora mismo, pero están hablando con nosotros. Tal vez podamos emprender una toma amistosa de Cuba”. La frase la soltó Donald Trump camino al helicóptero, como quien comenta el clima. Detrás del show mediático hay una realidad que aprieta: Cuba está al borde del colapso humanitario, sin combustible, sin comida y con una crisis que la Organización de las Naciones Unidas ya calificó como “castigo colectivo”. Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio negocia en las sombras con el clan Castro. El objetivo: un alivio gradual de sanciones a cambio de cambios políticos. ¿Toma amistosa o entrega pactada?. La historia entre Washington y La Habana nunca fue amistosa, y esta vez no será la excepción.
WASHINGTON, 27 de febrero de 2026 – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, soltó este viernes una frase que debería poner en alerta a toda América Latina. Mientras se dirigía al helicóptero Marine One en el jardín sur de la Casa Blanca, un periodista le preguntó por la situación en Cuba. Su respuesta, entre casual y siniestra, fue esta:
🗣️ «El gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en serios problemas. No tienen dinero. No tienen nada ahora mismo. Tal vez podamos emprender una toma amistosa de Cuba» .
Lo repitió dos veces, por si no había quedado claro: «Podríamos terminar con una toma amistosa de Cuba después de muchos, muchos años» .
EL CONTEXTO: UNA ISLA AL BORDE DEL ABISMO
Las declaraciones no ocurren en el vacío. Cuba atraviesa la peor crisis económica desde 1959. La estocada final llegó el 3 de enero, cuando fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en Caracas, en una operación que dejó 32 militares cubanos muertos . Con Maduro fuera del juego, el petróleo venezolano –que sostenía a la isla– dejó de llegar.
El 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva amenazando con aranceles a cualquier país que le venda petróleo a Cuba . El resultado fue inmediato: el 10 de febrero, el gobierno cubano anunció que no tenía combustible para mantener los vuelos internacionales . Los apagones se extendieron a 20 horas diarias. Los hospitales comenzaron a racionar insumos. La comida, escasa.
El coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, fue tajante: «El riesgo para la vida de las personas no es retórico. Sufren primero y sufren más los más vulnerables» . La ONU estima que 5 millones de personas con enfermedades crónicas están en riesgo, y que 1 millón de cubanos dependen del agua distribuida en camiones cisterna .
EL INCIDENTE QUE ENCENDIÓ LA CHISPA
El miércoles 25 de febrero, guardacostas cubanos interceptaron una lancha rápida con matrícula de Florida a la altura de Villa Clara. Según La Habana, los ocupantes –diez cubanoamericanos armados hasta los dientes– abrieron fuego contra la patrulla. La respuesta dejó cuatro muertos y seis heridos .
Entre los fallecidos hay al menos un ciudadano estadounidense . El gobierno cubano aseguró que encontraron armas, explosivos y equipo de combate a bordo .
El incidente reavivó el fantasma de las incursiones armadas de exiliados, un clásico de la Guerra Fría que parecía enterrado. Pero también puso sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿quién armó a esos tipos?, ¿Y para qué?.
LAS NEGOCIACIONES SECRETAS (Y EL CLAN CASTRO)
Mientras los reflectores apuntaban al tiroteo, en las sombras ocurría otra cosa. Durante la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM) en San Cristóbal y Nieves, asesores de Marco Rubio se reunieron en secreto con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias «El Cangrejo» .
Rodríguez Castro no es un funcionario cualquiera. Es el nieto preferido de Raúl Castro, su asistente personal y escolta. Pero su poder real va mucho más allá: es el principal responsable de GAESA, el gigantesco conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas que maneja el turismo, la construcción, las importaciones y buena parte de la economía cubana .
La reunión, celebrada en el hotel Marriott de Basseterre, duró varias horas y fue descrita por fuentes diplomáticas como «sorprendentemente amistosa» . El tema central: un posible alivio gradual de las sanciones estadounidenses a cambio de reformas políticas y económicas en la isla, evaluadas «mes a mes» .
Un diplomático caribeño con conocimiento de las conversaciones indicó que los contactos están «muy avanzados», aunque aún no hay acuerdos definitivos .
¿QUIÉN NEGOCIA CON QUIÉN?
Lo más llamativo de estas gestiones es que el gobierno de Miguel Díaz-Canel está siendo completamente ignorado. Rubio y su equipo ven al actual presidente como un simple «apparatchik» del Partido Comunista, incapaz de negociar un cambio real . En cambio, han puesto sus fichas en la familia Castro, a quienes consideran los verdaderos dueños del poder en la isla.
Antes de «El Cangrejo», los rumores apuntaban a otro negociador: Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, el mismo que condujo las conversaciones secretas con la administración de Barack Obama en 2015 que llevaron al restablecimiento de relaciones diplomáticas . Analistas internacionales lo consideran un negociador discreto con acceso directo al «poder real».
Mariela Castro, hija de Raúl, es un caso aparte. Directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), ganó notoriedad impulsando la agenda LGTB+ y el matrimonio igualitario aprobado en 2022. Su perfil progresista podría ser útil para vender cualquier acuerdo en términos de «apertura social».
LA ESTRATEGIA DE WASHINGTON (O CÓMO COMPRAR LA ISLA POR PARTES)
La administración Trump ya dio un gesto concreto. El miércoles, los departamentos del Tesoro y Comercio autorizaron la exportación de combustible al sector privado cubano y permitieron la reventa de petróleo venezolano a empresas privadas en la isla . La advertencia fue clara: las licencias se cancelarán si se detecta que los recursos terminan beneficiando al régimen o a GAESA.
Es una jugada clásica: fomentar una burguesía local que termine siendo más poderosa que el Estado. Según el Miami Herald, durante 2025 el sector privado cubano importó más de 2.000 millones de dólares en alimentos y suministros. En diciembre, las exportaciones estadounidenses de alimentos a Cuba alcanzaron los 46,2 millones de dólares, la mayoría adquiridos por empresas privadas independientes del Estado .
Rubio lo dijo sin vueltas en una rueda de prensa: «Si la economía funcionara, el sector privado tendría mayor capacidad para satisfacer las necesidades del país» . Traducción: vamos a crear una clase media empresarial que le gane la partida al régimen desde adentro.
EL SILENCIO DE LA HABANA (Y LA CONDENA INTERNACIONAL)
Hasta el momento, el gobierno cubano no ha reaccionado oficialmente a las declaraciones de Trump . Lo que sí se sabe es que las conversaciones con Estados Unidos son solo una pata del tablero. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, estuvo esta semana en Moscú, donde su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, instó a Washington a «abstenerse» de cualquier plan de bloqueo marítimo .
Mientras tanto, más de 40 organizaciones de la sociedad civil estadounidense enviaron una carta al Congreso exigiendo que «presione al gobierno de Trump para que revierta su política agresiva hacia Cuba» . La carta advierte que los esfuerzos por cortar el suministro de petróleo provocarán un colapso humanitario y constituyen «una grave violación del derecho internacional humanitario».
El exiliado cubano en Florida, el voto clave que Trump corteja, también observa con atención. Cualquier acuerdo que no implique el fin total del régimen podría costarle caro en las urnas.
POR DEBAJO DE LA MESA
Trump dice que Cuba es una «nación fallida». Que «quieren nuestra ayuda». Que «podríamos tener una toma amistosa».
Pero lo que no dice es que esa «toma amistosa» significa una isla entera negociada en cuartos de hotel, entre un halcón de Florida y un nieto de Raúl Castro con malformación en un dedo. No dice que, mientras los aviones de combate sobrevuelan Kabul y los talibanes responden con comandos nocturnos, aquí, a 90 millas de Florida, se está cocinando un cambio de régimen a fuego lento, sin un solo misil.
La pregunta es simple: ¿cuánto petróleo vale una revolución?, ¿Cuántas vidas pesa en la balanza una «toma amistosa»?. Y sobre todo, ¿quién va a estar del otro lado de la mesa cuando el clan Castro firme el acuerdo que entregue la isla?.
Por ahora, las respuestas están en las sombras. Pero las sombras, en La Habana, tienen nombre y apellido: Rodríguez Castro, Castro Espín, y una legión de herederos que negocian el futuro de Cuba mientras el pueblo prende velas para que el ventilador gire una vez más.
📍 LA «TOMA AMISTOSA» DE TRUMP SUENA A REMATE DE REMATE DE BIENES NACIONALES. MIENTRAS RUBIO NEGOCIA CON EL CLAN CASTRO EN HOTELES DE LUJO, LA ISLA SE DESANGRA POR FALTA DE COMBUSTIBLE. LOS MISMOS QUE AYER JURABAN LEALTAD A LA REVOLUCIÓN HOY SENTAN A LA MESA CON EL ENEMIGO HISTÓRICO. Y EL PUEBLO, COMO SIEMPRE, MIRA DESDE AFUERA, PREGUNTÁNDOSE EN QUÉ IDIOMA SE FIRMA LA ENTREGA.




























