En República Dominicana, el racismo se subió a un set de TV, se puso la escarapela del nacionalismo y apuntó contra migrantes, comerciantes y el propio Estado, mientras juraba —con voz firme— que no odia a nadie.
La clase magistral del prejuicio
La escena ocurrió en el set de Altanto TV plataforma que estrenaba el programa de María Inmaculada Núñez Valerio, conocida como “La Profe”, bajo el título prometedor “Desarrugando la verdad sin pliegue”. Y cumplió: no dejó una sola arruga sin planchar… empezando por los derechos humanos.
Con tono solemne y convicción de aula, La Profe explicó que no es racista, solo nacionalista. Y acto seguido pidió, sin ironía, que los haitianos “se vayan a Haití”, los chinos “a China” y que en República Dominicana no se necesitan musulmanes, comerciantes chinos ni árabes. Todo muy constitucional, muy pedagógico, muy siglo XXI.
Porque cuando el racismo se ejerce desde un pizarrón —real o simbólico— deja de ser opinión: se vuelve doctrina.
“Ese hombre quebró dos hoteles”: cuando la crítica se vuelve xenofobia
En su monólogo, La Profe no se privó de señalar al presidente Luis Abinader, a quien describió como alguien que “no gobernó nada”, que “quebró dos hoteles” y que “ni su familia lo dejaba administrar negocios”.
La crítica política sería legítima si no viniera cargada de subtexto identitario. Abinader es descendiente de libaneses. Y en el universo discursivo de La Profe, eso no es un dato biográfico: es una sospecha.
Cuando se habla de “globalismo”, “ONU”, “pactos oscuros” y “traición a la patria”, el mensaje es claro aunque no se diga: no gobierna mal porque gobierna mal; gobierna mal porque no es ‘de acá’ del todo.
Es la xenofobia aplicada en versión premium: ni siquiera perdona al presidente.
“no somos racistas, pero…”
El discurso se arma con precisión quirúrgica. Primero, la negación: “No somos racistas”. Después, la lista:
- Haitianos: sucios, portadores de enfermedades, mano de obra indeseable.
- Chinos: evasores, antihigiénicos, explotadores.
- Musulmanes: directamente innecesarios.
- Árabes: sospechosos de deslealtad.
Todo eso dicho sin rubor, sin datos, sin pruebas, pero con una convicción que solo otorgan los títulos colgados en la pared.
Porque sí: es profesora. Y eso importa. Mucho
Título habilitante para odiar
La Profe no habla desde un bar ni desde un foro anónimo. Habla desde la autoridad simbólica del saber. La misma que durante décadas enseñó —o debió enseñar— historia, convivencia, ciudadanía.
Ese es el punto más grave: el racismo dicho por un docente no es un error; es una lección.
Cuando una profesora afirma que los haitianos “tienen todas las enfermedades venéreas que usted se imagina” y que los chinos venden “pollo muerto”, no está informando: está construyendo enemigos internos. Cuando llama a boicotear comercios por nacionalidad, no está defendiendo la economía local: está promoviendo persecución.
Y cuando todo eso se presenta como “defensa de la soberanía”, el resultado es conocido: la patria se vuelve un club exclusivo donde solo entran los que se parecen al ideal imaginado.
Racismo estructural, versión caribeña
Nada de esto es nuevo. Cambian los acentos, no la lógica. El racismo estructural siempre se presenta como sentido común. Siempre se dice “por el bien del país”. Siempre necesita un “otro” al que expulsar para explicar los problemas que el poder no resuelve.
En este caso, el combo es perfecto:
crisis económica + migración + medios + discurso identitario = chivo expiatorio.
Y si de paso se demoniza al presidente por su origen, mejor: la pureza nacional no admite mezclas.
Epílogo (sin pliegue)
“No somos racistas, somos nacionalistas” es una frase vieja, gastada y peligrosa. Traducción simultánea: no odiamos por odio, odiamos por amor a la patria.
Pero la patria que se defiende expulsando, señalando y deshumanizando no es patria. Es otra cosa.
Es miedo con bandera.
Es ignorancia con micrófono.
Es pedagogía del odio en prime time.
Y cuando eso ocurre, no alcanza con apagar la tele.
Hay que desarmar el discurso.
Sin pliegues.
Sin concesiones.



























