El Presidente encabezará un encuentro con todo su equipo ministerial en medio de la interna abierta por la situación judicial de Manuel Adorni. Patricia Bullrich presiona públicamente para que el jefe de Gabinete muestre su declaración jurada «cuanto antes». En la agenda, el flamante «Súper RIGI» y más ajuste.
El Presidente Javier Milei convocó este viernes a una reunión de Gabinete en la Casa Rosada. El objetivo formal es analizar el avance del programa económico y la agenda legislativa. El objetivo real es mostrar que el gobierno sigue funcionando pese a que el ventilador no para de girar y las moscas se acumulan alrededor del jefe de Gabinete.
Manuel Adorni, blindado por Milei, será el anfitrión del encuentro. Pero el ruido no viene de afuera. Viene de adentro. Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad que también es jefa de la bancada libertaria en el Senado, salió a cruzar a Adorni en público y le exigió que muestre sus papeles. «Tiene que ser inmediato, porque necesitamos discutir otras cosas y no esto, que él dice que lo tiene solucionado. La prueba, cuanto antes, mejor», disparó la ex ministra en una entrevista televisiva .
El malestar que Bullrich puso en palabras es el mismo que varios funcionarios vienen cuchicheando por lo bajo: la falta de claridad de Adorni a la hora de hablar de su patrimonio ya es un problema político que empieza a erosionar al gobierno. La declaración jurada del jefe de Gabinete, que la propia Bullrich instó a publicar «de inmediato», sigue siendo un punto de vulnerabilidad técnica y política .
Milei, sin embargo, no está dispuesto a negociar la cabeza de su funcionario. El Presidente les dijo a sus ministros que no va a «ejecutar a gente honesta» y que Adorni tiene «todo en regla» . La postura es clara: blindaje total. Pero en la Casa Rosada crece la inquietud por el impacto del escándalo patrimonial en la opinión pública. El respaldo presidencial no es suficiente para contener el desgaste cuando la imagen del gobierno sigue cayendo y las banderas anticorrupción quedan bajo cuestionamiento .
El «Súper RIGI» y el ajuste que sigue
En el plano económico, el gobierno prepara una bomba de las que le gustan a Milei. El Presidente anunció en sus redes sociales que enviará al Congreso un proyecto de «Súper RIGI», un régimen de incentivos para grandes inversiones con ventajas aún mayores que el RIGI original y aplicable a sectores que «nunca han existido en Argentina», según sus propias palabras .
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó los detalles del nuevo esquema. El «Súper RIGI» contempla una reducción del impuesto a las ganancias del 25 al 15 por ciento, una amortización acelerada de inversiones, excepción de aranceles a la importación y cero por ciento de aranceles a la exportación . También incluye un esquema de retiros voluntarios y desvinculaciones en organismos públicos, con el objetivo de concretar esa etapa hacia fines de mayo .
La promesa oficial es que este régimen atraerá inversiones por miles de millones de dólares y generará empleos. Lo que no dicen es quién va a pagar los costos de ese ajuste. Porque mientras los grandes inversores extranjeros se llevan los beneficios, los trabajadores de la cultura pierden sus puestos, los meteorólogos son echados del SMN y los discapacitados se quedan sin cobertura.
La agenda legislativa y el Mundial como atenuante
En el Congreso, el oficialismo intenta reactivar su agenda parlamentaria. El martes, Adorni conducirá una nueva reunión de la mesa política en Casa Rosada . Los proyectos en carpeta incluyen la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), la Ley Hojarasca (derogación de normativas obsoletas), la modificación al régimen de Zonas Frías y, por supuesto, el «Súper RIGI» .
La urgencia de fondo es política. El gobierno necesita mostrar que puede sacar leyes para contrarrestar la percepción de un oficialismo acorralado por las denuncias. Entre los asesores presidenciales predomina una sensación de parálisis: admiten que los intentos por instalar otros temas de agenda han fallado frente a la persistencia del «caso Adorni» en la conversación social .
Tanto es así que, según confiaron a medios nacionales, distintos sectores del oficialismo ven en el próximo Mundial de Fútbol la única oportunidad para desplazar el foco de atención . La lógica es tan cínica como previsible: si no podemos resolver los problemas, al menos que la gente se distraiga con la pelota.
Milei reúne a su Gabinete, Adorni convoca a la mesa política, Bullrich sube la apuesta y el gobierno se prepara para enviar al Congreso un «Súper RIGI» que beneficiará a las grandes corporaciones mientras los trabajadores siguen pagando el pato.
El problema de fondo es que el blindaje a Adorni no resuelve el problema de Adorni. Y mientras el jefe de Gabinete sea el centro de la escena por sus deudas, sus propiedades y sus viajes, la agenda del gobierno va a seguir siendo una excusa.
Pero bueno. En dos meses arranca el Mundial. Y con la pelota, quizás, nadie se acuerde de preguntar quién pagó las sombrillas en Valencia.



























