El líder camionero se reunió este lunes con el gobernador bonaerense ante amenazas de despidos en La Plata y Villa Gesell. El conflicto podría escalar a nivel provincial.
El líder del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, se reunió este lunes con el gobernador bonaerense Axel Kicillof para exigir su intervención ante las amenazas de despidos de trabajadores recolectores en municipios clave de la provincia.
El encuentro se dio en La Plata, donde el intendente Julio Alak evalúa cesantear a unos 150 trabajadores, mientras que en Villa Gesell, el jefe comunal Gustavo Barrera analiza desvincular a alrededor de 40 empleados del sector.
Intervención provincial para evitar despidos
Tras la reunión, Kicillof instruyó a sus ministros Carlos Bianco (Gobierno) y Walter Correa (Trabajo) para que encabecen una negociación con los intendentes y el gremio, con el objetivo de encontrar una salida que evite despidos y garantice la continuidad de los servicios.
Según fuentes cercanas al sindicato, hubo coincidencia en que el conflicto no puede resolverse mediante recortes de personal ni afectando un servicio esencial como la recolección de residuos.
En las próximas horas se prevé la conformación de una mesa de diálogo para destrabar una negociación que, hasta ahora, se encuentra estancada.
Riesgo de efecto dominó
Desde el gremio advierten que la situación podría extenderse a otros distritos si no se encuentra una solución. “Todos están mirando cómo se resuelve lo de Gesell y La Plata”, señalaron fuentes sindicales.
La preocupación central es que, si estos municipios avanzan con despidos, otros intendentes adopten medidas similares, generando una ola de conflictos en toda la provincia.
Amenaza de paralización
Moyano fue contundente en su postura: el sindicato no aceptará despidos y, de concretarse, podría avanzar con medidas de fuerza a gran escala. Entre ellas, la paralización del servicio de recolección en toda la provincia.
De hecho, en los últimos días ya se realizaron movilizaciones en La Plata y Villa Gesell, dos distritos gobernados por intendentes alineados con el oficialismo provincial.
El trasfondo económico
El conflicto se da en un contexto de fuerte presión sobre las cuentas municipales. Los intendentes buscan reducir gastos ante la caída de la coparticipación y la recaudación local, lo que impacta directamente en servicios tercerizados como la recolección de residuos, históricamente vinculados al gremio de Camioneros.
El escenario abre una tensión delicada para el gobierno bonaerense: equilibrar las demandas sindicales, la crisis fiscal de los municipios y la necesidad de sostener servicios esenciales, en un conflicto que amenaza con escalar más allá de dos distritos.



























