El gobernador de Salta cuestionó la derogación de las normas que impedían el ingreso al norte argentino de bananas procedentes de países con determinadas plagas cuarentenarias. Acusó al Gobierno de decidir “desde un escritorio” sin consultar a las provincias ni a los productores, aunque la resolución nacional sostiene que los controles continúan bajo un régimen fitosanitario actualizado.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, cuestionó con dureza al gobierno de Javier Milei por la derogación de las normas que restringían el ingreso de bananas procedentes de países con determinadas plagas cuarentenarias a las provincias productoras del norte argentino.
“Eso es una locura de algún funcionario nacional que desde un escritorio deroga de un plumazo con un decreto algo que viene protegiendo a la producción bananera a nivel fitosanitario”, afirmó el mandatario salteño durante una entrevista radial.
La controversia se originó a partir de la Resolución 114/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, publicada el 20 de julio en el Boletín Oficial. La medida derogó ocho disposiciones dictadas entre 1992 y 2013, entre ellas la Resolución 99/1994, que prohibía el ingreso al Noroeste argentino de bananas originarias de países donde estuvieran presentes determinadas plagas cuarentenarias.
También quedó sin efecto la Resolución 262/2013, que había limitado territorialmente esa prohibición a Salta y Jujuy, dos de las provincias alcanzadas por la producción bananera nacional.
Sáenz denunció una decisión tomada sin consultar a las provincias
El gobernador sostuvo que la eliminación de esas normas pone en riesgo una actividad productiva fundamental para el norte salteño y cuestionó que el Gobierno nacional haya avanzado sin dialogar previamente con las autoridades provinciales ni con los productores.
“Hay que decirles a los que están en Buenos Aires que de una vez consulten con las provincias. Esto fue una falta de respeto y un desconocimiento total de lo que es la Argentina y las necesidades que tiene la producción”, expresó.
Sáenz señaló que Salta cuenta con alrededor de 3.000 hectáreas destinadas al cultivo de banana y reclamó que las políticas de desregulación contemplen las diferencias productivas y sanitarias existentes entre las regiones del país.
“Hay que defender a los productores y a la tierra”, insistió el mandatario, habitualmente aliado del oficialismo nacional en las negociaciones con el Congreso.
La crítica resulta especialmente significativa por la relación política que Sáenz mantuvo con la Casa Rosada. Legisladores vinculados al gobernador acompañaron distintas iniciativas del Gobierno y contribuyeron en varias oportunidades a garantizar el quórum necesario para tratar proyectos impulsados por el oficialismo.
Qué dice la resolución del Gobierno
La Resolución 114 fue firmada por el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, funcionario que depende del Ministerio de Economía conducido por Luis Caputo. Su texto presenta la derogación como parte de un proceso de simplificación y actualización del régimen fitosanitario nacional.
El Gobierno sostuvo que las normas eliminadas habían perdido eficacia práctica, habían cumplido sus objetivos o habían sido reemplazadas por mecanismos modernos de análisis de riesgo, certificación, trazabilidad y fiscalización.
En el caso específico de las bananas, la resolución reconoce que la norma de 1994 impedía el ingreso al NOA de fruta procedente de países con determinadas plagas. Sin embargo, afirma que la situación fitosanitaria fue revisada posteriormente y que la materia se encuentra comprendida en el régimen sanitario vigente.
Por lo tanto, la decisión no equivale formalmente a eliminar todos los controles sanitarios sobre las importaciones. El argumento oficial es que las prohibiciones específicas fueron sustituidas por procedimientos actualizados administrados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
La discusión central es si esos controles generales ofrecen a Salta y Jujuy el mismo nivel de protección que la prohibición territorial que rigió durante más de tres décadas.
La advertencia sobre la Sigatoka
Sáenz afirmó que el ingreso de una plaga como la Sigatoka podría dejar las tierras improductivas durante más de 30 años. Esa declaración, sin embargo, mezcla dos enfermedades diferentes que afectan a las bananas.
La Sigatoka negra es una enfermedad foliar causada por un hongo que afecta las hojas de las plantas, reduce su capacidad fotosintética y puede provocar importantes pérdidas de rendimiento. Se transmite principalmente mediante esporas transportadas por el viento y la lluvia, y exige controles continuos dentro de las plantaciones.
El patógeno capaz de permanecer durante décadas en el suelo es el hongo Fusarium oxysporum, especialmente su variante Raza Tropical 4, conocida como Fusarium TR4 o mal de Panamá. La FAO advierte que sus esporas pueden sobrevivir durante décadas y volver improductivos los terrenos para las variedades susceptibles de banana.
El riesgo fitosanitario señalado por el gobernador es real, pero la duración de la contaminación del suelo corresponde al Fusarium y no a la Sigatoka.
La diferencia no es menor. Mientras la Sigatoka ataca principalmente las hojas y puede manejarse mediante tratamientos, eliminación de material afectado y variedades resistentes, el Fusarium TR4 ingresa por las raíces, invade el sistema vascular de la planta y resulta prácticamente imposible de erradicar una vez establecido en un terreno.
Una amenaza que ya llegó a Sudamérica
El Fusarium TR4 fue detectado en Colombia en 2019 y en Perú en 2021. También se registró posteriormente en Venezuela, lo que incrementó la preocupación por su expansión dentro de América del Sur.
La enfermedad puede propagarse mediante material vegetal infectado, agua, suelo adherido a calzado, herramientas, vehículos y maquinaria agrícola. La fruta destinada al consumo no constituye necesariamente el principal vehículo de transmisión, pero el movimiento comercial exige protocolos estrictos para evitar el traslado de restos vegetales o partículas contaminadas.
La FAO sostiene que la prevención, las cuarentenas y la rápida detección son las herramientas más eficaces, debido a que no existe un tratamiento químico capaz de eliminar el hongo de un suelo contaminado.
Ese escenario explica la preocupación de los productores salteños frente a cualquier modificación de las barreras sanitarias, aun cuando el Gobierno asegure que las normas derogadas fueron reemplazadas por controles más modernos.
La producción bananera del norte
La producción argentina de bananas se concentra principalmente en Formosa, Salta, Jujuy y Misiones. Se trata de una actividad realizada en buena medida por pequeños y medianos productores que compiten con fruta importada de países de clima tropical y mayores niveles de productividad.
Además de los problemas sanitarios, el sector enfrenta costos logísticos, dificultades climáticas y diferencias de escala frente a las bananas procedentes de Ecuador, Bolivia, Paraguay y Brasil.
El INTA mantiene programas de investigación para desarrollar variedades adaptadas al norte argentino, con mayor rendimiento y resistencia a enfermedades foliares como la Sigatoka amarilla. En Formosa, el organismo trabaja con decenas de líneas avanzadas de banana Cavendish destinadas a mejorar la competitividad de la producción nacional.
Para Sáenz, eliminar una protección específica sin explicar con claridad qué sistema la reemplazará expone a una actividad regional vulnerable y vuelve a mostrar el desconocimiento del Gobierno sobre las economías provinciales.
Desregulación bajo sospecha
La Resolución 114 forma parte de la política oficial de eliminación de regulaciones consideradas antiguas, redundantes o innecesarias. Esa estrategia es impulsada por la Secretaría de Agricultura y coincide con el programa general de desregulación encabezado por Federico Sturzenegger.
El texto oficial no atribuye la decisión al ministro de Desregulación ni menciona una intervención directa suya. Las versiones sobre una supuesta presión de Sturzenegger forman parte de la interna gubernamental y no fueron confirmadas públicamente.
La eliminación de normas antiguas puede simplificar procedimientos duplicados, pero en materia fitosanitaria el problema no es solamente administrativo. Una barrera que parece burocrática puede ser el mecanismo que impide la entrada de una plaga capaz de destruir cultivos, comprometer inversiones y alterar durante décadas la economía de una región.
El Gobierno sostiene que las protecciones continúan dentro de un sistema actualizado. Sáenz y los productores reclaman precisiones sobre cuáles son esas medidas, cómo se controlarán las bananas importadas y qué garantías existen para impedir el ingreso de enfermedades que todavía no están presentes en las áreas productoras.
La pelea expone otra tensión entre la desregulación diseñada desde Buenos Aires y las consecuencias concretas que sus decisiones pueden tener sobre las economías regionales. Para la Casa Rosada, se eliminaron normas obsoletas. Para Salta, se retiró una barrera que protegía durante más de 30 años a miles de hectáreas productivas.


























