La ANMAT autorizó que diez principios activos y asociaciones que hasta ahora requerían receta pasen a comercializarse bajo condición de venta libre. La decisión incluye antihistamínicos, medicamentos gastrointestinales, oftalmológicos y tratamientos tópicos. Desde la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak advirtió que el cambio puede implicar la pérdida de coberturas y descuentos y trasladar una mayor parte del costo directamente al bolsillo de los pacientes.
La medida quedó establecida mediante la Disposición 4714/2026 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y forma parte del proceso de revisión de la condición de expendio de medicamentos impulsado por el Gobierno nacional.
El cambio es relevante porque no modifica solamente la posibilidad de comprar determinados productos sin presentar una receta. También abre una discusión económica sobre quién termina pagando esos medicamentos cuando dejan de integrar los esquemas habituales de cobertura de obras sociales y prepagas.
Qué medicamentos pasan a venderse sin receta
La disposición comprende diez principios activos o asociaciones, aunque el cambio se limita a las concentraciones y formas farmacéuticas expresamente determinadas por ANMAT.
Entre ellos aparece la trimebutina maleato de 100 mg, utilizada para determinados trastornos gastrointestinales; levocetirizina y fexofenadina, dos antihistamínicos empleados principalmente para cuadros alérgicos; y dimenhidrinato de 50 mg, utilizado para prevenir o tratar náuseas, vómitos y mareos.
También ingresan determinadas presentaciones oftálmicas de nafazolina combinada con feniramina y de olopatadina, además de carboximetilcisteína al 5%, utilizada como mucolítico.
La nómina se completa con cloruro de aluminio hexahidratado al 20%, una asociación de carbonato de calcio, árnica y nitrato de plata, y ivermectina exclusivamente en concentración de 0,5% y presentación de loción tópica.
Este último punto resulta importante: la disposición no habilita la venta libre de ivermectina oral, sino únicamente de esa formulación tópica y concentración determinada.
Por qué ANMAT decidió cambiar la condición de venta
Según la información oficial difundida con la medida, ANMAT realizó una evaluación de los antecedentes de seguridad de los productos antes de modificar su condición de expendio.
Uno de los criterios considerados fue que las especialidades medicinales hubieran permanecido comercializadas bajo receta durante al menos cinco años sin que se registraran eventos adversos graves capaces de modificar negativamente su relación entre riesgos y beneficios.
El argumento sanitario detrás de la categoría de venta libre es que determinados medicamentos pueden utilizarse para tratar síntomas o afecciones de baja complejidad que el propio paciente puede reconocer, siempre respetando las indicaciones, dosis, contraindicaciones y advertencias establecidas en el prospecto.
El cambio tampoco elimina el sistema de farmacovigilancia. Los laboratorios mantienen la obligación de reportar información relacionada con la seguridad de sus productos y ANMAT conserva sus facultades de control.
Kreplak advierte por el impacto en el bolsillo
La principal controversia surgió desde el gobierno bonaerense.
El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, cuestionó la decisión y sostuvo que detrás de la mayor facilidad para acceder a los medicamentos existe otra consecuencia que debe ser considerada: el impacto económico sobre los pacientes.
“Lo que no te cuentan es que automáticamente estos medicamentos dejan de tener todo tipo de cobertura y pierden los descuentos en farmacias”, afirmó el funcionario provincial.
Para Kreplak, el resultado será un incremento del “gasto de bolsillo” destinado a salud.
La cuestión es particularmente sensible porque el gasto de bolsillo representa el dinero que una familia debe desembolsar directamente para comprar medicamentos, pagar consultas o afrontar otros servicios sanitarios que no son cubiertos —total o parcialmente— por el sistema público, una obra social o una empresa de medicina prepaga.
Venta libre no significa necesariamente medicamento más barato
Ese es uno de los puntos centrales para comprender la discusión.
Que un medicamento pueda adquirirse sin receta no determina por sí mismo que su precio vaya a disminuir. La condición de expendio y el precio son cuestiones diferentes.
La venta libre puede facilitar el acceso porque elimina la necesidad de obtener previamente una prescripción médica para las presentaciones alcanzadas. Pero el eventual beneficio económico dependerá de cómo evolucionen los precios y, especialmente, de qué ocurra con las coberturas y descuentos que cada paciente recibía anteriormente.
Por eso, la advertencia bonaerense se concentra en un posible efecto indirecto: un producto puede volverse más sencillo de comprar y simultáneamente representar un gasto mayor para una persona que anteriormente accedía a algún porcentaje de cobertura.
Tampoco corresponde concluir automáticamente que los diez medicamentos aumentarán de precio por el solo hecho de cambiar su condición de expendio. La evolución deberá comprobarse en las farmacias una vez implementada la medida.
La discusión de fondo: acceso versus cobertura
El Gobierno presenta la flexibilización como una ampliación de la autonomía de los consumidores para acceder a medicamentos considerados suficientemente seguros para ser utilizados sin prescripción.
La Provincia plantea otra lectura: facilitar la compra no necesariamente mejora el acceso económico.
La diferencia no es menor. En términos sanitarios, acceso a medicamentos significa no solamente que un producto esté disponible en una farmacia, sino también que el paciente pueda pagarlo y utilizarlo de manera adecuada.
La controversia adquiere además importancia en un contexto en el que los medicamentos representan uno de los componentes más sensibles del presupuesto de los hogares, particularmente entre adultos mayores y personas que necesitan tratamientos frecuentes.
Los diez medicamentos alcanzados
La disposición contempla trimebutina maleato 100 mg; levocetirizina diclorhidrato 5 mg y 5 mg/ml; fexofenadina clorhidrato 60 mg, 120 mg y 6 mg/ml; dimenhidrinato 50 mg; la combinación oftálmica de nafazolina 0,025% y feniramina 0,3%; olopatadina 0,1% y 0,2% en solución oftálmica; carboximetilcisteína 5%; cloruro de aluminio hexahidratado 20%; la asociación de carbonato de calcio, árnica y nitrato de plata; e ivermectina 0,5% únicamente como loción tópica.
La modificación abre así dos escenarios que deberán seguirse durante los próximos meses. Por un lado, si la eliminación de la receta efectivamente facilita el acceso a estos productos. Por otro, y posiblemente más importante para los hogares, qué ocurre con sus precios finales y con la cobertura que recibían los pacientes antes de que el Gobierno modificara su condición de venta.


























