Mientras el agro y las actividades ligadas al comercio exterior muestran mejores resultados, el 71% de las ramas manufactureras santafesinas redujo su producción en mayo. La industria provincial cayó 4,4% durante los primeros cinco meses de 2026, la metalurgia se contrajo 16,1% y el empleo fabril retrocedió 6,3% desde diciembre de 2023.
La expansión del complejo agroexportador y el crecimiento de algunas actividades vinculadas con la energía no alcanzan para revertir la crisis que atraviesa la industria santafesina. Los últimos datos productivos muestran una provincia partida entre sectores que consiguen aprovechar el comercio exterior y una mayoría de ramas manufactureras afectadas por la caída del consumo, el ingreso de productos importados, los elevados costos financieros y la pérdida de competitividad.
Durante mayo, el 71% de las ramas industriales relevadas en Santa Fe registró una caída interanual de la producción, según el último informe de la Federación Industrial de Santa Fe. El dato significa que siete de cada diez actividades manufactureras produjeron menos que un año atrás, aun cuando ciertos indicadores nacionales y provinciales exhiben una recuperación parcial.
La mejora no solo se encuentra concentrada en pocas actividades, sino que en algunos casos surge de comparar los niveles actuales con la fuerte recesión registrada durante 2025. Por eso, varios de los aumentos interanuales no implican que la producción haya regresado a los niveles existentes antes del cambio de gobierno.
El contraste es especialmente marcado en el cordón industrial santafesino. En la misma región donde se encuentra el principal complejo agroexportador del país conviven puertos, aceiteras, siderúrgicas, metalúrgicas, fabricantes de maquinaria agrícola, autopartistas y cientos de pequeñas y medianas empresas proveedoras. Sin embargo, el dinamismo de las exportaciones no se derrama de manera uniforme sobre ese entramado productivo.
La industria santafesina cayó más que el promedio nacional
Entre enero y mayo de 2026, la producción manufacturera de Santa Fe acumuló una contracción del 4,4% respecto del mismo período de 2025. La caída resultó superior a la registrada por el conjunto de la industria nacional, que retrocedió 3,1% durante esos cinco meses, de acuerdo con el Índice de Producción Industrial Manufacturero del INDEC.
La diferencia muestra que uno de los principales polos fabriles de la Argentina atraviesa una crisis más profunda que el promedio del país.
El retroceso provincial tampoco constituye un fenómeno aislado de un solo mes. Salvo por un rebote excepcional registrado en marzo, desde julio de 2025 la mayoría de las ramas industriales santafesinas se mantuvo en terreno negativo.
La economía presenta así una estructura desigual. De acuerdo con un informe de la consultora 1816, desde noviembre de 2023 el agro creció alrededor de 15% y la energía avanzó 27%, mientras que la industria, la construcción y el comercio todavía permanecen por debajo de los niveles registrados al final del gobierno anterior.
La diferencia es central para comprender el impacto laboral. Las actividades que más crecen son intensivas en capital, tecnología y recursos naturales, pero generan menos puestos directos que la industria, la construcción o el comercio. Cuando estas últimas retroceden, la mejora exportadora no alcanza para compensar la pérdida de empresas y empleos.
Una campaña récord que convive con la crisis fabril
La Bolsa de Comercio de Rosario proyectó para Santa Fe una campaña agrícola récord de 29,1 millones de toneladas durante 2026. Las exportaciones agroindustriales también crecieron en volumen y valor durante los primeros meses del año, sosteniendo la actividad portuaria y parte del complejo aceitero del Gran Rosario.
Ese desempeño explica la mejora de algunas ramas vinculadas con la transformación de materias primas agrícolas. En mayo, la molienda de oleaginosas creció 9,4% interanual, la molienda de cereales avanzó 4,6% y la producción de lácteos aumentó 4,8%.
También mostraron subas la siderurgia, con un crecimiento interanual del 14,1%, y la fabricación de vehículos automotores, que avanzó 13,1%.
Sin embargo, esos resultados positivos estuvieron lejos de representar al conjunto del sector. La mayoría de las ramas continuó en retroceso y algunas de las más importantes para el tejido pyme y el empleo industrial registraron caídas de dos dígitos.
La producción de maquinaria agropecuaria disminuyó 29,6%, la maquinaria de uso general retrocedió 11,2%, las autopartes bajaron 10,8%, la carne vacuna cayó otro 10,8%, las prendas de vestir perdieron 10,2%, los muebles y colchones se contrajeron 6,7% y las manufacturas de plástico disminuyeron 4,7%.
La paradoja resulta evidente: una campaña agrícola récord no logra reactivar a los fabricantes de maquinaria vinculados con el campo. La recuperación de la producción primaria convive con una fuerte contracción de los bienes de capital fabricados dentro de la provincia.
La siderurgia rebotó, pero continúa 31% debajo de 2023
El crecimiento interanual de la siderurgia debe analizarse con cautela. Aunque la producción aumentó 14,1% en mayo, la Federación Industrial de Santa Fe señaló que la comparación se realiza contra un período de muy baja actividad durante 2025.
Cuando se toma como referencia mayo de 2023, el panorama cambia de manera sustancial: la producción siderúrgica todavía se encuentra 31,3% por debajo de aquel nivel.
La elaboración de productos laminados, además, registró una caída interanual del 23,6%, lo que muestra que la recuperación no alcanza a toda la cadena.
El sector tiene una importancia estratégica para Santa Fe, especialmente en Villa Constitución, donde se encuentra uno de los principales polos siderúrgicos del país. La crisis productiva de esa localidad ya se reflejó en los indicadores sociales.
Durante el primer trimestre de 2026, Villa Constitución presentó una tasa de desocupación del 10,4%, la más alta entre los 31 aglomerados urbanos relevados por el INDEC. Al mismo tiempo, registró una tasa de empleo del 39,2%, la menor de todo el relevamiento.
Los datos permiten observar el vínculo directo entre la caída industrial y el deterioro laboral. La menor producción no queda limitada a los balances empresariales: reduce turnos, elimina puestos, debilita el comercio local y deteriora los ingresos de las familias.
La metalurgia cayó 18,1% en mayo y sigue 30% debajo de 2023
La situación más crítica se observa en la industria metalúrgica, uno de los pilares históricos del aparato productivo santafesino.
En mayo, la actividad metalúrgica provincial retrocedió 18,1% interanual. Además, el 87% de los sectores analizados presentó una caída respecto del mismo mes de 2025.
La maquinaria de uso especial registró una contracción del 32%, la maquinaria agropecuaria cayó 29,6%, los aparatos de uso doméstico disminuyeron 25,5%, la fundición retrocedió 23,5% y las autopartes bajaron 10,8%.
Durante los primeros cinco meses del año, la metalurgia acumuló una caída del 16,1%. Al comparar el nivel de producción con mayo de 2023, el retroceso alcanza el 30,5%.
Esta crisis tiene un alcance provincial. Santa Fe concentra uno de los principales polos metalúrgicos y metalmecánicos de Argentina, con empresas instaladas en Rosario, Rafaela, Las Parejas, Armstrong, Firmat, Venado Tuerto y otras ciudades.
El sector abastece a la producción agropecuaria, la industria automotriz, la construcción, la energía y la fabricación de bienes de capital. Por eso, cuando la metalurgia cae, el impacto se transmite a una extensa red de proveedores, talleres, transportistas y pequeñas empresas.
La pérdida de actividad tampoco afecta únicamente a las grandes compañías. Las pymes, que dependen en mayor medida del mercado interno y tienen menos capacidad financiera para absorber aumentos de costos, enfrentan una combinación particularmente adversa: ventas deprimidas, crédito caro, competencia importada y atraso cambiario.
Santa Fe perdió 416 establecimientos industriales
El debilitamiento productivo ya se tradujo en una reducción concreta de la estructura fabril.
Entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, Santa Fe perdió 416 establecimientos industriales, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo procesados por la Federación Industrial provincial.
La cifra representa una caída del 7% en la cantidad de empresas manufactureras registradas en poco más de dos años.
En promedio, desapareció un establecimiento industrial cada dos días.
El dato no implica necesariamente que todas las fábricas hayan cerrado físicamente. Algunas pueden haber dejado de registrar trabajadores, reducido sus actividades, pasado a la informalidad o cambiado su situación jurídica. Sin embargo, en todos los casos se trata de unidades productivas que dejaron de funcionar como empleadores formales.
La reducción de la cantidad de establecimientos implica una pérdida que resulta difícil de revertir. Cuando una fábrica cierra, no desaparece solamente su producción. También se pierden conocimientos técnicos, cadenas de proveedores, vínculos comerciales, capacidad instalada y puestos especializados.
La recuperación posterior requiere inversiones, financiamiento y tiempo. Por eso, la destrucción del tejido industrial puede tener consecuencias que se extiendan mucho más allá de una recesión coyuntural.
Más de 8.600 empleos industriales destruidos
La crisis empresarial también se refleja en el mercado de trabajo.
Entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 se perdieron 8.641 puestos registrados en la industria manufacturera santafesina, lo que representa una disminución del 6,3% del empleo fabril.
El promedio equivale a la destrucción de aproximadamente 11 empleos industriales por día durante el período analizado.
La pérdida de estos puestos tiene un impacto superior al número absoluto porque el trabajo industrial suele presentar niveles de formalidad, remuneración y especialización mayores que otras actividades.
Cuando una persona pierde un empleo fabril, no siempre consigue otro puesto con condiciones equivalentes. En muchos casos debe aceptar trabajos informales, ocupaciones por cuenta propia o actividades con salarios más bajos.
La caída del empleo también repercute en las ciudades industriales. Menos salarios implican menor consumo en comercios, restaurantes, servicios y actividades locales. La contracción fabril termina así alimentando una nueva caída del mercado interno.
Ese círculo resulta especialmente peligroso para las pequeñas y medianas empresas: producen menos porque venden menos, reducen personal para bajar costos y la pérdida de empleos debilita todavía más la demanda.
Importaciones, atraso cambiario y consumo deprimido
La Federación Industrial de Santa Fe identifica cuatro factores principales detrás de la crisis: la apertura de importaciones, el atraso cambiario, el elevado costo financiero y la persistente debilidad del consumo interno.
La flexibilización del comercio exterior aumentó el ingreso de productos terminados y bienes industriales que compiten con la producción nacional. Las empresas locales deben enfrentar esa competencia mientras pagan impuestos, tarifas, salarios, transporte y financiamiento en Argentina.
El atraso cambiario abarata los productos importados y encarece relativamente las manufacturas nacionales. Para los sectores exportadores de bienes industriales, además, reduce la rentabilidad y dificulta competir en mercados externos.
El costo financiero completa el escenario. Las tasas elevadas y el acceso restringido al crédito dificultan financiar capital de trabajo, comprar insumos o invertir en maquinaria.
La caída del consumo, por su parte, afecta especialmente a las ramas que dependen de las compras de los hogares. Indumentaria, muebles, electrodomésticos, plásticos, alimentos elaborados y productos metalúrgicos encuentran un mercado interno debilitado por el retroceso de los salarios reales.
Una economía dividida entre ganadores y perdedores
La situación santafesina expone con claridad el carácter desigual de la recuperación económica.
El agroexportador genera mayores volúmenes, los puertos mueven más mercadería y determinadas actividades consiguen mejorar sus resultados. Sin embargo, ese dinamismo no alcanza para impulsar al conjunto del aparato productivo.
Mientras la campaña agrícola puede llegar a un récord de 29,1 millones de toneladas, siete de cada diez ramas manufactureras reducen su producción. Mientras la molienda de oleaginosas crece, la maquinaria agropecuaria cae casi 30%. Mientras la siderurgia muestra un rebote interanual, todavía produce 31,3% menos que en 2023.
La fotografía final muestra una provincia con más exportaciones, pero menos fábricas; con algunos sectores en expansión, pero una mayoría industrial en retroceso; con mayor producción primaria, pero menos empleo manufacturero.
Desde diciembre de 2023, Santa Fe perdió 416 establecimientos industriales y 8.641 puestos registrados. La metalurgia se mantiene 30,5% por debajo de mayo de 2023, la siderurgia retrocede 31,3% frente a aquel año y la producción manufacturera provincial cayó 4,4% durante los primeros cinco meses de 2026.
El boom exportador puede mejorar la balanza comercial y aumentar el ingreso de divisas, pero no reemplaza al entramado industrial que genera empleo, integra proveedores y sostiene economías regionales. Mientras esa brecha continúe ampliándose, la recuperación seguirá limitada a unos pocos sectores, con costos productivos y sociales cada vez más visibles para el resto de Santa Fe.


























