La presidenta de México rechazó la acusación de Javier Milei de que su gobierno participó en una operación contra Argentina durante el Mundial 2026. El mandatario argentino también señaló a Brasil y al Partido Demócrata de Estados Unidos, pero no presentó pruebas públicas. En plena crisis bilateral, Lula respondió con ironía cuando le preguntaron por Milei: “¿Quién es ese tipo?”.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió a responder directamente a Javier Milei y negó que su gobierno haya financiado o participado en una supuesta “campaña antiargentina” durante el Mundial 2026, una acusación lanzada por el mandatario argentino en medio de la creciente tensión diplomática con Brasil.
“Es falso. No hay ninguna campaña contra ningún país del mundo, ni contra ningún gobierno del mundo”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia de prensa. La mandataria recordó además que México sostiene constitucionalmente los principios de autodeterminación y no intervención en los asuntos internos de otros Estados.
La respuesta llegó después de que Milei acusara a los gobiernos de Brasil y México y al Partido Demócrata estadounidense de haber financiado una operación en redes sociales destinada a desprestigiar a Argentina durante la Copa del Mundo.
“¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El Gobierno de Brasil, el 25% de los recursos salió de ahí”, afirmó Milei el domingo durante una entrevista con Radio Mitre. Después involucró a México y a los demócratas estadounidenses, a quienes agrupó entre las “cabezas progresistas” que, según su interpretación, buscan impedir que funcionen “las ideas de la libertad”.
Hasta el momento, el Presidente no exhibió públicamente documentación, transferencias, contratos, informes de inteligencia ni otro elemento verificable que demuestre que Brasil aportó ese 25% o que los gobiernos mexicano y brasileño hayan financiado una operación coordinada durante el Mundial. Medios internacionales que reconstruyeron la controversia también remarcaron la ausencia de pruebas públicas.
Sheinbaum rechazó meterse en la pelea
La presidenta mexicana evitó escalar la confrontación personal y sostuvo que su gobierno no interviene contra otros países.
Sheinbaum señaló que México sí recibe campañas y cuestionamientos provenientes del exterior, pero diferenció esa situación de la conducta de su administración: “Nosotros no acostumbramos meternos con otros países”.
La declaración adquiere relevancia porque transforma una acusación formulada por Milei durante una entrevista periodística en un asunto entre gobiernos: una jefa de Estado tuvo que negar públicamente que su administración financie actividades destinadas a perjudicar a otro país latinoamericano.
Lula eligió el ninguneo: “¿Quién es ese tipo?”
En Brasil, la reacción presidencial fue muy diferente. Lula da Silva evitó desarrollar una respuesta política extensa y optó por la ironía.
Consultado el lunes por periodistas acerca de Milei y de su participación en un acto político junto a Flávio Bolsonaro, Lula contestó: “¿Yo? ¿Quién es ese tipo?”.
El desdén presidencial, sin embargo, no significa que Brasil haya minimizado institucionalmente el conflicto.
La crisis comenzó a escalar después de que Milei viajara a São Paulo para participar de un acto de Flávio Bolsonaro y lanzara nuevos ataques contra Lula y contra Alexandre de Moraes, ministro del Supremo Tribunal Federal brasileño. Brasil respondió diplomáticamente y calificó las declaraciones como una intromisión en sus asuntos internos.
El canciller Mauro Vieira consideró los ataques “muy graves” e “inaceptables”, mientras Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, una herramienta diplomática utilizada para expresar un fuerte malestar entre Estados.
Del Mundial a una crisis diplomática
El origen inmediato de la nueva controversia está en las críticas y discusiones que circularon internacionalmente durante el Mundial 2026. Argentina fue cuestionada en redes y medios por episodios vinculados con racismo, comportamiento de hinchas y versiones sobre supuestos favoritismos arbitrales.
Milei sostiene que detrás de una parte de esos contenidos existió una operación organizada internacionalmente y vinculó esa supuesta estructura con gobiernos ideológicamente enfrentados con el suyo.
Una investigación citada por The Guardian, sin embargo, señaló que especialistas que analizaron la conversación digital detectaron patrones de actividad y una discusión internacional particularmente hostil, pero no encontraron evidencia que permita demostrar la existencia de la campaña coordinada en los términos denunciados por Milei.
Ese punto resulta central: que haya existido una corriente internacional de mensajes hostiles, acusaciones o desinformación contra Argentina no demuestra por sí mismo que gobiernos extranjeros la hayan financiado.
Una acusación que abre otro frente regional
La controversia aparece además en un momento especialmente delicado para la política exterior argentina. Brasil no es solamente un vecino: es el principal socio comercial de Argentina y uno de los pilares del Mercosur.
México, por su parte, es una de las mayores economías latinoamericanas y mantiene con Argentina relaciones comerciales, culturales y diplomáticas de larga data.
La disputa personal de Milei con Lula viene desde antes de asumir la Presidencia, pero durante los últimos días atravesó un límite diferente: pasó de las diferencias ideológicas y los insultos entre dirigentes a acusaciones sobre una presunta financiación gubernamental destinada a intervenir contra Argentina.
El vínculo económico entre Argentina y Brasil, de todos modos, mantiene una interdependencia considerable y el comercio bilateral alcanzó en 2025 su mayor nivel en trece años, pese al deterioro de la relación política entre ambos presidentes.
Ahora México también quedó involucrado. Pero, a diferencia de la confrontación abierta entre Buenos Aires y Brasilia, Sheinbaum eligió una respuesta breve y categórica.
Milei acusó. México pidió pruebas implícitamente al negar cualquier participación. Y, hasta ahora, la evidencia pública que permita sostener que los gobiernos de Brasil y México financiaron una “campaña antiargentina” no apareció.




























