La titular del FMI reclamó que la estabilidad macroeconómica llegue a las pequeñas y medianas empresas, pero un relevamiento de APYME y la UNPAZ expone una realidad mucho más crítica: el 62,5% asegura que su situación empeoró, casi seis de cada diez perdieron ventas y una de cada tres empresas analiza nuevos ajustes sobre el empleo.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, dejó durante su paso por Buenos Aires una advertencia que golpea sobre uno de los puntos más sensibles del programa económico de Javier Milei: estabilizar las variables macroeconómicas no alcanza si esa mejora no llega a las pequeñas y medianas empresas.
“Me interesa en particular, y estoy mirando, qué es lo que se está haciendo para las pymes”, afirmó Georgieva durante la conferencia de prensa que brindó junto al ministro de Economía, Luis Caputo.
La preocupación no es menor. Las pequeñas y medianas empresas constituyen uno de los principales motores del empleo privado argentino y los últimos datos muestran que buena parte del sector continúa atravesando una situación crítica.
Una encuesta realizada por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) junto con la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ) revela que el 62,5% de las empresas consultadas considera que su situación general empeoró durante el primer semestre de 2026.
El deterioro no aparece solamente en las percepciones empresarias. El relevamiento muestra caída de ventas, capacidad productiva ociosa, dificultades para conseguir financiamiento y un escenario laboral que amenaza con profundizar el ajuste durante los próximos meses.

Casi seis de cada diez pymes vendieron menos
El consumo aparece como uno de los principales problemas. Según el estudio, el 57,9% de las empresas registró una caída en sus ventas, mientras que el 60,5% obtuvo resultados económicos negativos.
La menor demanda también impactó directamente sobre la producción: el 53,9% redujo la utilización de su capacidad instalada.
El dato permite dimensionar la magnitud del problema. La mitad de las empresas relevadas trabaja utilizando como máximo el 50% de su capacidad productiva, mientras que apenas el 8,6% consigue superar el 75%.
En otras palabras, una parte importante de la estructura productiva está disponible, pero permanece ociosa porque las empresas no encuentran suficiente demanda para incrementar su producción.
El diagnóstico choca con la idea de que la estabilización de determinadas variables macroeconómicas necesariamente termina trasladándose hacia la economía real.
La propia Georgieva reconoció esa dificultad.
“Las pymes son las creadoras de empleo. Necesitamos pymes pujantes y dinámicas para que el crecimiento sea compartido”, sostuvo la directora gerente del FMI.
También puso el foco sobre el mercado laboral. Aunque destacó que la desocupación permanece por debajo del 8%, señaló como una señal preocupante el crecimiento de la informalidad.
Una de cada tres empresas analiza nuevos ajustes laborales
La situación del empleo es uno de los puntos más delicados del informe.
Durante el último trimestre, el 36,2% de las empresas relevadas ya redujo personal. Pero el ajuste podría continuar: el 33,6% anticipó que evalúa tomar nuevas medidas durante el próximo trimestre.
Entre las alternativas aparecen suspensiones, reducción de jornadas laborales, despidos y la decisión de no renovar contratos.
“Una de cada tres empresas prevé medidas de ajuste para el próximo trimestre”, advierte el estudio.
El escenario muestra el círculo que enfrenta actualmente una parte del sector: menos ventas llevan a reducir producción; una menor producción aumenta la capacidad ociosa y, cuando esa situación se prolonga, las empresas comienzan a ajustar costos y puestos de trabajo.
La pérdida de empleos o ingresos, a su vez, puede profundizar la contracción del consumo que originó el problema.
El crédito que Georgieva reclama casi no llega
La titular del FMI planteó que una de las herramientas necesarias para fortalecer a las pymes es ampliar el acceso al financiamiento. La lógica es que el crédito permita invertir, aumentar la producción, generar empleo formal y, finalmente, fortalecer el mercado interno.
Los números muestran que actualmente ese mecanismo prácticamente no funciona.
Apenas el 7,2% de las empresas consultadas consiguió acceder a créditos en condiciones que considera favorables.
Por esa razón, el 74,3% financia sus operaciones principalmente con capital propio. Al mismo tiempo, el 49,3% evita endeudarse debido al nivel de las tasas de interés.
El informe sintetiza el problema al señalar que “las decisiones empresarias están condicionadas por la incertidumbre y la falta de financiamiento” y que, cuando finalmente existe inversión, se realiza casi exclusivamente con recursos propios.
La consecuencia también aparece en la incorporación de tecnología. Solo el 31,6% realizó inversiones tecnológicas, mientras que el 44,1% directamente dejó de considerar la inversión como una prioridad en el escenario actual.
Importaciones y caída del consumo, una combinación que golpea a las pymes
A la debilidad del mercado interno se suma otro componente central del programa económico de Milei: la apertura de las importaciones.
La mitad de las empresas relevadas considera que la mayor competencia de productos importados perjudica su competitividad.
Para el 57,9%, además, la caída de las ventas constituye el principal impacto del actual contexto económico.
APYME advierte que ambos fenómenos están actuando simultáneamente: las empresas enfrentan una demanda interna debilitada mientras deben competir con una mayor oferta de productos provenientes del exterior.
“La presión de costos y la competencia importada actúan simultáneamente sobre empresas con demanda debilitada, reduciendo márgenes y capacidad de sostener actividad y empleo”, sostiene el documento.
Solo el 6,6% accedió a programas públicos
El relevamiento también muestra una escasa presencia de instrumentos estatales destinados específicamente al sector.
Apenas el 6,6% de las empresas consultadas declaró haber utilizado algún programa público de asistencia.
El número refleja el cambio de orientación de la política productiva respecto de períodos en los que existían líneas de crédito subsidiadas, programas para financiar inversiones y mecanismos específicos destinados a sostener puestos de trabajo.
APYME atribuye directamente buena parte del deterioro al programa económico vigente y define los resultados de la encuesta como “una muestra directa del perjuicio sobre las Pymes del modelo de ajuste recesivo en curso, con destrucción del mercado interno, el empleo y la industria nacional”.
El pedido del FMI expone una contradicción del programa de Milei
La advertencia de Georgieva adquiere especial relevancia porque proviene de la máxima autoridad del organismo que respalda buena parte del programa fiscal, monetario y cambiario del Gobierno.
La titular del Fondo no cuestionó ese rumbo, pero dejó planteado un problema que los datos de APYME convierten en concreto: la estabilización macroeconómica no garantiza por sí sola una recuperación del entramado productivo.
El desafío que Georgieva planteó en Buenos Aires es conseguir que el crecimiento alcance a las empresas que producen y generan empleo. Pero la fotografía actual muestra exactamente la tensión contraria: 62,5% de las pymes dice estar peor, 57,9% vende menos, 60,5% registra resultados negativos y una de cada tres ya piensa en nuevos ajustes laborales.
Así, mientras el FMI pide ahora “pymes pujantes y dinámicas”, los números del propio sector muestran que, para buena parte de las pequeñas y medianas empresas argentinas, esa recuperación todavía no llegó.


























