Yulieth Congolino Ramos llegó a Buenos Aires a los 21 años tras huir de la violencia en Colombia. Estudió sistemas, pasó por Enfermería en la UBA y hoy sostiene su vida entre la programación y La Tr3nza, su emprendimiento de peluquería afro, mientras enfrenta la precariedad económica y un racismo que, asegura, la obliga a demostrar constantemente que merece ocupar los espacios que conquista.
La vida de Yulieth Congolino Ramos parece avanzar por caminos que a primera vista podrían resultar distantes: una computadora llena de códigos, unas manos que construyen trenzas, aulas de formación tecnológica, clientes que llegan para transformar su cabello y una historia migratoria atravesada por la necesidad de empezar nuevamente. Pero detrás de esas ocupaciones existe una misma búsqueda: construir autonomía en una ciudad donde el trabajo no siempre alcanza, la estabilidad económica permanece lejos y ser una mujer negra significa, según cuenta, tener que demostrar permanentemente más que los demás.
Yulieth es colombiana y la mayor de cuatro hermanes. Creció en un hogar encabezado por su madre y asumió desde pequeña tareas de cuidado mientras ella trabajaba. A los 19 años estudió una tecnicatura en sistemas en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) de Colombia y realizó sus pasantías en EMCALI, la empresa de servicios públicos de Cali. La oportunidad laboral llegó cuando ya no estaba en la ciudad. Años después, en Argentina, comenzó Enfermería en la Universidad de Buenos Aires y quedó a un cuatrimestre de terminar la carrera, pero las dificultades económicas y una situación personal compleja interrumpieron aquel recorrido. Entonces decidió volver a apostar por algo que la acompañaba desde antes de migrar: la tecnología.
Hoy esa formación convive con La Tr3nza, su emprendimiento de peluquería y trenzado afro. Yulieth utiliza sus conocimientos tecnológicos para gestionar redes y publicidad, mientras el propio emprendimiento amplía sus vínculos: las personas que conoce en el mundo tecnológico descubren su trabajo con el cabello y quienes llegan a trenzarse terminan conociendo también a la programadora. Dos economías y dos universos profesionales que, lejos de excluirse, forman parte de la misma estrategia para sostenerse y proyectar un futuro.

¿Cómo es hoy un día normal en tu vida en Buenos Aires?
Un día normal es cuando tengo trabajo, estoy en La Tr3nza trenzando y hablando con mis clientes, después tengo clases de portugués.
¿Qué es lo que más te cuesta sostener en lo cotidiano?, ¿El alquiler? ¿La economía? ¿El desgaste real?
Me cuesta mantener la economía en general, darme un gusto como ir a jugar fútbol cuesta mantenerlo. La entrada que tengo de dinero no es fija, así que, hay días en los que estamos sobreviviendo y hay otros en los que cuesta incluso sobrevivir.
¿Cómo fue llegar a CABA siendo colombiana y afro?
Yo llegué cuando tenía 21 años y salí huyendo de la violencia en Colombia, ser negra siempre ha sido un tema.
En Argentina siempre me para la policía, me revisan todo, me llevan a un cuartito blanco para interrogarme. ¡Siempre!.
Así que cuando llegué y viví esa experiencia tan traumática, me dije: “Tienes que ser fuerte, sufrirás violencia también acá pero ya estas acá”.

¿Cómo llegaste a la programación?, ¿Fue elección o necesidad?
Desde muy chica me ha gustado la tecnología, antes de venir a Buenos Aires había estudiado técnico en sistemas, trabajé en una empresa y después me vine. Así que, fue una elección y con el tiempo se volvió una necesidad por la situación económica actual.
¿Qué herramientas desarrollaste para moverte en estos espacios?
El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires tiene cursos gratis de tecnología, el que yo tomé se llama Talento Tech. Ahí hice 2 cursos de programación y reforcé con otro en la plataforma Udemy que me regaló un amigo.
¿Sientes que tienes que demostrar más habilidades que otros?
Siempre, todo el tiempo siento que tengo que sobre salir por ser la negra del grupo, la negra de la clase. Como si el mundo me exigiera más por ser negra, una deuda interminable.
¿Cómo proyectas obtener una técnica más avanzada teniendo en cuenta que el sector techo en Buenos Aires es muy competitivo?
Con la práctica y usando mis habilidades de enseñanza para conseguir alcanzar los desafíos.
¿Hay muchas chicas afro trabajando ese rubro que tu conozcas?
Hasta ahora no conozco a ninguna acá en Buenos Aires.
¿Cómo se construye una vida en techo desde un lugar que no está pensado para ti?
En el secundario tenía una profesora que me decía que en la vida a veces era necesario ser atrevido, atreverse a hacer lo que otros que están mejor que tu hacen, atreverse a imitar a quienes consideras que están en mejor posición o que pueden enseñarte de una u otra forma.
Además de tu trabajo de programación eres peluquera y enseñas a trenzar el cabello ¿Cómo se sostiene una vida entre economías distintas: el cuerpo (las manos) y la tecnología?.
Con muchísimo esfuerzo y viviendo un día a la vez. Aun teniendo dos rubros en los que puedo trabajar, a veces escasea el trabajo de los dos y saco la resiliencia que llevo por dentro y busco alternativas para ganar dinero y sostenerme.

¿La programación te da algo que el trenzado no, o al revés?
La programación saca mi lado nerd y en el trenzado mi lado más creativo. Me gusta lo que ambos rubros causan en mí y los disfruto muchísimo. En uno estoy yo sola con muchos códigos y en el otro estoy con lo humano hablando y haciendo terapia en conjunto.
Si tuvieras que imaginar tu vida de acá a 5 años; ¿Qué lugar ocupan las trenzas y la tecnología?
Un lugar muy fundamental porque sería la combinación de un sueño realizado: Mi peluquería con página web, tienda virtual y App de turnos.
¿Consideras que eres una mujer que está negociando su lugar entre lo ancestral y lo digital?
En mi vida cotidiana no va a dejar de existir lo ancestral, la tecnología no me va impedir hacer trenzas ni me va a quitar lo aprendido con mis Ancestras. La tecnología para mi es una herramienta que se puede usar en estos tiempos para salir adelante y vivir en mejores condiciones dentro de lo posible.
El futuro que imagina Yulieth no supone elegir entre las trenzas y los códigos, entre aquello que aprendió de sus ancestras y las herramientas que ofrece el presente. Su proyecto es precisamente hacer convivir esos mundos: una peluquería propia, una página web, una tienda virtual y una aplicación de turnos construida también desde sus conocimientos tecnológicos. En una Buenos Aires donde asegura sentirse muchas veces “la negra del grupo, la negra de la clase”, apropiarse de la tecnología significa también disputar un espacio en el que todavía encuentra pocas mujeres afro como ella. Las trenzas seguirán allí, atravesadas por memoria, oficio y comunidad; los códigos serán otra herramienta para avanzar. Como ella misma lo resume, “la tecnología no me va impedir hacer trenzas ni me va a quitar lo aprendido con mis Ancestras”. Entre ambas cosas, Yulieth no está negociando quién es: está construyendo, con sus propias manos, el lugar donde quiere estar.
Ficha técnica | Yulieth Congolino Ramos
Nombre: Yulieth Congolino Ramos
Origen: Colombia
Residencia: Buenos Aires, Argentina
Profesión y formación: Técnica en sistemas, programadora y emprendedora. También cursó la carrera de Enfermería en la Universidad de Buenos Aires.
Emprendimiento: La Tr3nza, proyecto dedicado al trenzado y la peluquería afro.
Áreas de trabajo: Tecnología, programación, trenzado afro, formación y emprendimiento.
Formación tecnológica en Argentina: Realizó cursos de programación en Talento Tech y complementó sus estudios mediante Udemy.
Contacto: congolinoramosyulieth@gmail.com
Instagram: @latr3nza_
Además de su recorrido profesional, Congolino ha participado en iniciativas vinculadas con la visibilización de las mujeres afrodescendientes en Argentina; su nombre figura, por ejemplo, entre las participantes de una producción audiovisual oficial realizada por el entonces Ministerio de Cultura de la Nación por el Día Internacional de las Mujeres Afrodescendientes.


























