El oficialismo acordó una reforma que permitirá repetir a un mismo candidato a gobernador en hasta tres fórmulas durante las PASO. Los votos no se sumarán y solamente la combinación más votada llegará a las generales. El proyecto también elimina la mayoría automática de 28 diputados y eleva los pisos electorales.
Maximiliano Pullaro alcanzó un acuerdo con el socialismo y otros sectores de Unidos para Cambiar Santa Fe para avanzar con una reforma electoral que modifica profundamente la competencia interna de las alianzas provinciales. El punto más novedoso permitirá que un mismo candidato a gobernador se presente en las PASO acompañado por hasta tres postulantes diferentes a la vicegobernación.
El esquema fue presentado como una forma de resolver las disputas internas sin obligar al candidato principal a elegir anticipadamente a una sola persona para completar la fórmula. En términos políticos, le permitirá a Pullaro sostener su centralidad mientras radicales, socialistas y dirigentes de otras fuerzas compiten por acompañarlo.
La reforma, sin embargo, todavía no debe presentarse como una ley vigente. Lo alcanzado hasta el momento es un acuerdo político plasmado en un proyecto y en su tratamiento legislativo. Su aplicación dependerá de la aprobación definitiva de la Legislatura provincial.
Un gobernador repetido en tres fórmulas
La modificación permitirá que un postulante a gobernador aparezca hasta tres veces dentro de la oferta electoral de una misma alianza, cada vez acompañado por una candidatura diferente a vicegobernador. Las fórmulas deberán respetar la paridad de género.
Cada combinación funcionará como una opción independiente. Si Pullaro se presentara con tres postulantes a vice, los electores encontrarían tres fórmulas encabezadas por él, pero con acompañantes diferentes. La candidatura que obtenga más votos dentro del frente será la única que avanzará hacia las elecciones generales.
Los sufragios no serán acumulativos. Este dato permite distinguir el proyecto de la antigua Ley de Lemas, bajo la cual los votos recibidos por diferentes sublemas se sumaban y terminaban beneficiando al candidato más votado dentro de una misma fuerza.
Aquí no habrá transferencia de votos entre fórmulas. Sin embargo, el sistema recupera parcialmente aquella lógica al permitir que un mismo candidato a gobernador ocupe varias casillas y capte electores pertenecientes a sectores internos diferentes.
No es jurídicamente una Ley de Lemas, pero tampoco constituye una competencia convencional entre fórmulas completas. El candidato principal queda protegido de la interna mientras la disputa se concentra en quién logra acompañarlo.
Un traje electoral para conservar unido al oficialismo
La reforma responde a las dificultades de Unidos para Cambiar Santa Fe, una coalición amplia integrada por radicales, socialistas, sectores del PRO y otras fuerzas provinciales. Pullaro puede funcionar como candidato aglutinante, pero la selección de una única candidatura a vice amenazaba con profundizar las tensiones dentro del frente.
El nuevo sistema le permitirá mantener abiertas distintas alianzas internas hasta las PASO. Cada sector podrá presentar su postulante a vice sin romper con el gobernador ni competir contra él mediante una candidatura propia.
Para el socialismo, significa conservar una posibilidad concreta de integrar la fórmula provincial. Para el radicalismo, garantiza que Pullaro continúe funcionando como centro de gravedad del oficialismo. Para el PRO, en cambio, modifica un escenario que parecía favorecer a Gisela Scaglia.
Scaglia había dejado la Vicegobernación para encabezar una lista de diputados nacionales y esperaba volver a acompañar a Pullaro en 2027. Con la reforma, esa posibilidad deja de depender exclusivamente de un acuerdo previo: deberá competir en las PASO contra los nombres promovidos por el socialismo y el radicalismo.
El gobernador no queda atado a una vice determinada. Los socios menores, por el contrario, tendrán que disputar entre sí el segundo lugar de una candidatura ya encabezada. La reforma no solamente organiza una elección: organiza la relación de fuerzas dentro del oficialismo.
La lista de diputados también entrará en la negociación
Cada fórmula para la Gobernación deberá presentarse acompañada por una lista de candidatos a diputados provinciales. La interna por la Vicegobernación quedará así vinculada con la disputa por la composición de la Cámara baja y con la distribución de lugares entre los partidos de la alianza.
En las elecciones generales, las categorías de gobernador y diputados aparecerán en una misma boleta. El elector podrá votar la lista completa o dividir su elección entre ambas categorías. El mismo mecanismo se aplicará para intendentes y concejales, mientras los candidatos a senador departamental continuarán apareciendo en una boleta separada.
Durante las PASO, en cambio, se mantendrá una boleta única para cada categoría: gobernador, diputados, senador, intendente y concejales. La reforma simplifica el instrumento para las generales, pero conserva la separación durante la competencia interna.
El fin de los 28 diputados automáticos
Otro cambio central alcanza la integración de la Cámara de Diputados. El sistema santafesino vigente garantiza 28 de las 50 bancas a la fuerza que obtiene más votos, aunque no alcance una mayoría electoral equivalente. Las otras 22 se distribuyen proporcionalmente entre las minorías.
La reforma elimina ese premio automático y establece que las 50 bancas se repartan mediante el sistema D’Hondt. La modificación puede producir una Legislatura más proporcional, pero también obligará al gobernador a negociar con otros bloques si su fuerza no consigue una mayoría suficiente en las urnas.
El cambio no debe interpretarse automáticamente como una pérdida para Pullaro. El oficialismo conduce una alianza extensa y podría beneficiarse de la concentración del voto. Además, la reforma incorpora barreras que dificultan el acceso de los partidos pequeños.
Para participar en las elecciones generales, una fuerza deberá alcanzar en las PASO el equivalente al 1% del padrón provincial y al menos una de sus listas internas tendrá que obtener el 0,6%. En las generales se exigirá el 4% del padrón para ingresar al reparto de las bancas de Diputados.
La referencia al padrón, y no solamente a los votos válidos emitidos, vuelve más exigente el requisito. Las fuerzas minoritarias deberán conseguir adhesiones sobre una base que incluye incluso a quienes no concurran a votar. Una reforma puede ser más proporcional al distribuir las bancas y, al mismo tiempo, más restrictiva al decidir quiénes están autorizados a participar de ese reparto.
Una reforma con nombre y apellido político
El oficialismo defiende el proyecto como una actualización del sistema electoral posterior a los cambios institucionales de la provincia. Pero su arquitectura también responde a necesidades inmediatas: asegurar la cohesión de Unidos, controlar la sucesión interna y permitir que Pullaro negocie con varios sectores sin entregar anticipadamente la Vicegobernación.
Desde el peronismo sostienen que el gobernador busca evitar una fuga del socialismo y conservar margen para futuros acuerdos con La Libertad Avanza. Esa hipótesis forma parte de la lectura opositora y no constituye, por sí sola, la confirmación de un pacto entre Pullaro y los libertarios.
Lo comprobable es que la reforma fortalece al candidato a gobernador frente a sus socios. El postulante principal podrá aparecer en varias fórmulas y atraer electorados internos diferentes, mientras los aspirantes a vice competirán por permanecer a su lado.
El proyecto no suma los votos como la vieja Ley de Lemas, pero multiplica la presencia del dirigente más poderoso. Bajo el argumento de ampliar las opciones, la reforma puede terminar concentrando todavía más la campaña alrededor de una sola figura. Pullaro no tendrá tres vicegobernadores: tendrá hasta tres candidaturas disponibles para decidir, mediante las PASO, cuál de sus aliados consigue acompañarlo.


























