El cronista de La Nación+ se enfrentó el domingo a una situación que ningún manual de periodismo callejero prevé: una joven autopercibida animal le mordió el micrófono, le arrancó el antipop y salió corriendo. “Mirá que me han corrido perros, me caí en una inundación, pero que me roben el capuchón… no lo puedo creer”, dijo mientras la perseguía en vivo. La escena, entre lo absurdo y lo cinematográfico, ya es viral. Bienvenidos a 2026.
Hay momentos en los que la realidad supera cualquier guión que un periodista pueda escribir. Uno de esos ocurrió este domingo en la Feria Francesa de Buenos Aires, cuando Roberto Funes Ugarte, movilero de La Nación+, se encontró con una protagonista inesperada: una joven disfrazada de animal, de esas que se llaman therian, que decidió que su micrófono era el objeto perfecto para un robo exprés.
El robo del siglo (en miniatura)
Todo transcurría con normalidad. Robertito recorría la feria, hablando con los feriantes, mostrando puestos, haciendo lo que hace siempre. Hasta que una chica con orejas y cola de animal se le acercó. En un segundo, mordió el micrófono, arrancó el antipop (esa esponja protectora que va en la punta) y salió corriendo como si le fuera la vida en ello.
La reacción de Robertito fue inmediata. Primero, el asombro. Después, el reconocimiento de la especie: “¡Una therian!”. Y finalmente, la persecución.
La cacería en vivo
Lo que siguió fue una escena que mezclaba lo absurdo con lo televisivo. El cronista y su camarógrafo, Pablo De Triay, salieron tras la joven, mientras las cámaras registraban cada segundo. La ladrona, lejos de esconderse, parecía disfrutar del papel. Corría entre los stands, esquivaba a los visitantes, y en algún momento hasta se dio el lujo de saludar antes de volver a escaparse.
Robertito, mientras tanto, hacía memoria de sus años de coberturas callejeras: “Mirá que me han corrido perros, me caí en una inundación, pero que me roben el capuchón del micrófono… no lo puedo creer”.
El regreso del antipop
Finalmente, la persecución terminó como empezó: con una aparición. La joven devolvió el antipop, pidió disculpas y hasta posó para la cámara con una sonrisa. Dijo que era parte de un desafío de redes sociales, que estaba de moda hacer eso. Y se fue, dejando a Robertito con el micrófono reparado y la cabeza dando vueltas.
No es la primera vez
El episodio no fue aislado. Días antes, un movilero del canal de streaming AZZ había sufrido un asalto similar en la misma feria. También fue una therian. También fue un robo de micrófono. También fue justificado como “tendencia”. Parece que la moda ahora no es solo disfrazarse de animal, sino también chorear en vivo.
La pregunta que queda
Robertito se recuperó del susto, recuperó el antipop y siguió con su móvil como si nada. Pero la escena quedó flotando en el aire, como un capítulo de una serie que mezcla el periodismo callejero con la antropología de fin de siglo.
¿Qué carajo es una therian? ¿Por qué muerden micrófonos? ¿Es moda, es delirio, es un nuevo código de comunicación que los adultos no entendemos? Lo que está claro es que 2026 está trayendo cosas que ni los guionistas más osados se animaban a imaginar.
Mientras tanto, Robertito sigue trabajando. Ya con el antipop en su lugar y la anécdota para contar en los próximos diez programas. Porque si algo tiene el periodismo callejero es que te prepara para todo. O casi todo.
Nos leemos pronto.


























