El gobierno de Milei ya no es ni la sombra de lo que fue: la vicepresidenta salió a responder con los tapones de punta después de que el propio Presidente la acusara de «soñar con el sillón de Rivadavia» y de que Luis Petri la tratara de «golpista». Villarruel no solo dijo que no va a renunciar, sino que destapó la olla de la obra social de los militares: «Dejó a cientos de miles de familias sin atención médica. Sigo de cerca la causa judicial». Mientras tanto, los «trencitos de la alegría» entre Petri y Milei ya son meme y la oposición se frota las manos. Bienvenidos al circo libertario, donde los payasos se pelean por el centro de la pista.
Martes 3 de marzo. El país sigue su rumbo de ajuste y pobreza, pero en la Rosada tienen problemas más importantes: quién se queda con el «sillón de Rivadavia» cuando Milei se tenga que ir. La interna que todos veían venir explotó este lunes a la noche y se extendió hasta la madrugada, con la vicepresidenta Victoria Villarruel plantándose como una leona y el diputado Luis Petri haciéndose el malo en los canales de noticias.
Todo arrancó el domingo, cuando Milei dio su discurso en el Congreso y soltó una perlita que no pasó desapercibida: habló de un complot contra su gobierno y dijo que «a opositores y propios, digamos, lo hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia» . Mientras decía «propios», hizo un gesto con la cabeza hacia atrás. Justo donde estaba sentada Villarruel, que miraba el celular como si la estuviera bancando la sube . No hizo falta ser adivino para entender el mensaje.
Pero el que agarró la posta fue Luis Petri, exministro de Defensa y actual diputado libertario, que se despachó en TN con una catarata de acusaciones contra la vice. «No me sorprende que esté fuera de lugar mientras el Presidente está haciendo la sesión inaugural porque ha estado fuera de lugar durante dos años», largó . Y después, la joyita: «Cuando vos te ofrecés a la oposición para ser una alternativa, siendo parte de un Gobierno, ¿qué sos?» .
Para Petri, Villarruel no solo es «funcional a la oposición», sino que «apostó al fracaso del Gobierno» . O sea, según el exministro, la vicepresidenta quiere que al Presidente le vaya mal para quedarse con el cargo. Una acusación de manual de opereta política.
LA RESPUESTA DE VILLARRUEL: SIN ANESTESIA Y CON MUNICIÓN PESADA
Mientras Petri hablaba en TN, Villarruel agarraba el teléfono y empezaba a tirar tweets como si fueran misiles. Y no se anduvo con vueltas. Lo primero que hizo fue responderle a un usuario que le pedía la renuncia: «Eso quieren. Mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/27 hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta vota lo que quiere en el próximo turno» .
Después se metió de lleno con Petri. Y ahí fue donde sacó el archivo. «Preocupante que no responda aún por el vacío que dejó en IOSFA y que hizo su funcionario mendocino. Dejó a cientos de miles de militares y familias sin atención médica en los confines del país» .
Acá hay que hacer un parate, porque el tema del IOSFA no es joda. El Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad arrastraba una deuda de más de 200 mil millones de pesos . En febrero, el gobierno de Milei decidió disolverlo y partirlo en dos: una obra social para las Fuerzas Armadas y otra para las fuerzas federales . Pero mientras Petri estuvo al frente del ministerio, el organismo se fue al tacho. Hospitales militares con faltantes, prestaciones suspendidas, farmacias que no entregaban remedios . Y, según denunció ATE, despidos masivos de trabajadores con 27 años de antigüedad mediante un simple GDE .
Villarruel no solo lo acusó de vaciamiento, sino que metió el dedo en la llaga judicial: «Antes de divagar y comentar como una vecina chusma, debería ubicarse y ver cómo afronta judicialmente lo que parecería fue un desfalco de la obra social de los militares y sus familias. Sigo atentamente la causa judicial» .
Y para cerrar, le dedicó una frase que ya es viral: «A Petri lo conozco por sus cosplays y por los trencitos de la alegría con el Presidente Milei» . Una joyita. Porque, efectivamente, el exministro tiene un historial de fotos con uniformes militares que haría sonrojar a cualquier cosplayer de convención. Y lo de los «trencitos de la alegría» refiere a esos videos donde Petri y Milei se abrazaban y saltaban antes de las reuniones de gabinete, como si fueran compañeritos de jardín .
LA TROPA DE MILEI CONTRAATACA (PERO SIN MUNICIÓN)
Mientras Villarruel tiraba misiles, desde el oficialismo intentaban bancar a Petri. El diputado insistió en que la vice «abrió el Senado para que la oposición hiciera de las suyas» y que «no actuó como lo demanda la Constitución apoyando al Jefe de Estado» .
Pero lo más patético fue el intento de instalar que Villarruel «le pegó un empujón» a Karina Milei en la entrada del Congreso . Sí, leyeron bien: la versión que quisieron vender es que la vice agredió físicamente a la hermana del Presidente. Un ridículo. Las cámaras mostraron un saludo frío, incómodo, pero de ahí a un empujón hay un trecho enorme. Parece que ya no saben qué inventar para justificar la interna.
EL FANTASMA DE SPAGNUOLO Y LOS MENEM
Pero Villarruel no solo se ocupó de Petri. También le dedicó un párrafo a Martín Menem, el presidente de Diputados, y metió el dedo en la llaga del caso Spagnuolo. «Más grave fue la acusación de golpismo que sugirió el Presidente, pero entiendo que Menem tan refinado, distinguido y con amplios conocimientos de protocolo, ceremonial y chupamedismo no haya podido tolerar estar al lado mío» .
Y después, la estocada final: «Lo difícil que debe estar esquivar a los responsables o mencionados por Spagnuolo para meternos a los que nada tenemos que ver» . Para los que no se acuerdan, Diego Spagnuolo es el exdirector de la ANDIS que fue grabado describiendo una supuesta red de corrupción que involucraba a Karina Milei y a Lule Menem, con coimas y sobreprecios en medicamentos para discapacitados . Un tema que al Presidente lo saca de quicio, tanto que en el discurso del domingo gritó como loco cuando los diputados le cantaban «3 por ciento» .
LO QUE VIENE: UNA INTERNA QUE NO TIENE VUELTA ATRÁS
La pregunta que flota en el aire es: ¿hasta dónde va a llegar esto? Villarruel fue clara: no renuncia. Y tiene sus motivos. Ocupa la vicepresidencia gracias al voto popular y, por más que la operen, no la pueden echar. Solo le queda bancarse los insultos y esperar a 2027.
Mientras tanto, el gobierno de Milei ya no puede ni fingir unidad. El saludo frío en el Congreso, los mensajes cruzados, las acusaciones de «golpismo» y «vaciamiento» son la punta del iceberg de una interna que viene cocinándose desde hace meses. Y lo más grave es que, mientras ellos se pelean por el poder, los argentinos siguen pagando el ajuste. Los militares y sus familias, sin obra social. Los laburantes, sin poder adquisitivo. Los jubilados, comiendo polenta.
Pero bueno, mientras tanto, los «trencitos de la alegría» y los «cosplays» de Petri nos regalan un rato de entretenimiento. Porque en este país, cuando la política se convierte en un circo, lo único que podemos hacer es reírnos para no llorar.


























