El Senado se prepara para convertir en ley la reforma laboral mientras las centrales obreras juntan furia. El FRESU ya anunció un paro de 36 horas con movilización. La CGT, por ahora, mira de lejos. El Gobierno apura el trámite antes del 1° de marzo. La pregunta es: ¿alcanza con parar un día cuando te están sacando todo?
– El proyecto de reforma laboral vuelve al Senado. Después de la media sanción en Diputados, donde el oficialismo tuvo que eliminar sobre la marcha el artículo 44 (el de los enfermos de cáncer con medio sueldo), la Cámara Alta se apresta a darle el último empujón. El objetivo: tener la ley sancionada antes del 1° de marzo, para que Milei pueda presumirla en la apertura de sesiones ordinarias .
Pero afuera del Congreso, el asunto no está tan cantado.
EL FRESU: 36 HORAS Y A LA CALLE
Mientras la CGT todavía no definió si acompañará una nueva medida de fuerza, el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) ya tiene todo listo. La organización que nuclea a las dos CTA, UOM, Aceiteros, ATE y más de 100 gremios anunció un paro de 36 horas con movilización en las primeras 12 para cuando el proyecto vuelva al recinto .
Hugo «Cachorro» Godoy, secretario general de la CTA Autónoma, lo explicó sin vueltas: «Vamos a parar y movilizar nuevamente la semana que viene cuando vuelva a ser tratado en el Senado este proyecto de ley. Si bien allí es probable que sea una escribanía vergonzosa, que en definitiva es a lo que se está reduciendo el Congreso de la Nación, para quienes formamos parte del Frente Sindical de Unidad es fundamental sostener este plan de lucha» .
Godoy también dejó una advertencia para los legisladores que piensen acompañar la iniciativa: «El lunes o martes nos estamos reuniendo para ratificar esta voluntad y esperamos alentar a que nuestro pueblo no se rinda, no se resigne, a recuperar esa capacidad de conciencia y de defensa de los intereses de la clase trabajadora y del pueblo argentino» .
EL PARO QUE FUE (Y EL QUE VIENE)
El paro del jueves pasado, convocado por la CGT y con un acatamiento que los propios sindicalistas calcularon en un 90% , mostró la capacidad de movilización del movimiento obrero . Pero también dejó al descubierto las fisuras: la CGT no se movilizó al Congreso, algo que sí hicieron las dos CTA en el marco del Fresu .
La protesta terminó con otra represión de las fuerzas de seguridad, que desplegaron una cantidad de agentes excesiva en relación con los manifestantes que había frente al Congreso . El libreto se repite: el Estado reprime, los medios muestran «incidentes», y la discusión de fondo queda sepultada bajo el humo de los gases.
LAS CRÍTICAS QUE NO CALLAN
La no movilización de la CGT fue motivo de crítica incluso antes del paro. Godoy lo expresó con claridad: «(El paro) expresó las divisiones y las distintas respuestas que existen al interior del movimiento de trabajadores. Hubo algunos que simplemente a último momento dieron respuestas limitadas y otros que dimos respuestas desde el primer momento, con movilizaciones en Córdoba y Santa Fe y con paros y movilizaciones que realizamos cuando se trató en el Senado y en Diputados» .
Hugo Yasky, diputado nacional por UP y secretario general de la CTA de los Trabajadores, fue en la misma línea: «El ‘parazo’ que repercutió en todo el país en contra de la ley y las movilizaciones, que se hicieron no solamente en Buenos Aires sino que en todo el país, van mostrando que crece el rechazo a esta reforma laboral» .
Yasky también apuntó contra la estrategia gubernamental: «El Gobierno quería un trámite exprés, quería aligerar la marcha, precisamente porque sabía que a medida que se fueran conociendo los pormenores de la ley, los detalles, la letra chica, iba a quedar mucho más claro que esto era un revanchismo patronal y una ley que en más de 200 artículos no tiene uno solo a favor de los trabajadores» .
LA REPRESIÓN COMO RESPUESTA
El operativo del jueves pasado dejó imágenes que empiezan a ser monótonas: vallados, infiltrados, provocadores, y después la represión masiva. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había anticipado la metodología días antes con un comunicado donde delimitaba «zonas exclusivas» para la prensa y advertía que «nuestras fuerzas actuarán» si los periodistas se ubicaban entre los «eventuales focos violentos».
El resultado: manifestantes gaseados, detenidos, y el Congreso blindado mientras adentro se votaba la ley que desguaza derechos.
LO QUE ESTÁ EN JUEGO
El Senado tratará la reforma sobre el límite del período de sesiones extraordinarias, que termina este viernes 27 de febrero . El oficialismo confía en los votos, gracias a las concesiones a gobernadores y aliados. Pero afuera, el Fresu ya promete poner el cuerpo.
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, fue contundente: «La conflictividad tiene que escalar. Tenemos que profundizar nuestro plan de lucha con una medida de fuerza de 36 horas con movilización en las primeras 12 horas. Esta ley nos conduce a una catástrofe social» .
Y cerró con una advertencia que debería helar la sangre de cualquier legislador: «Los sindicatos del sector público mantienen a esta hora un 98% de acatamiento al paro. Es decir, que la adhesión a la huelga es casi total. El paro es contundente de punta a punta del país, lo que demuestra el rechazo absoluto de los trabajadores a esta reforma laboral. Es una ley criminal, la tenemos que llamar por su nombre» .
📍 El Gobierno apura el trámite. El FRESU prepara 36 horas de lucha. La CGT duda. Y los trabajadores, como siempre, esperan que la dirigencia esté a la altura. La pregunta no es si la ley se va a aprobar. La pregunta es cuánto van a tener que pagar los que la voten.



























