Una investigación de Maldita.es expuso el funcionamiento de una red de pedófilos que utiliza TikTok como escaparate para intercambiar material de abuso sexual infantil. En 50 videos de niñas pequeñas, la organización identificó a 1.383 usuarios que pedían, ofrecían o intercambiaban pornografía infantil a través de comentarios cifrados con un código propio. Los depredadores no se dirigen a las menores. Se comunican entre sí, usan frases como «cambio», «tengo para vender» o «me regalan», y trasladan las conversaciones a aplicaciones cifradas como Telegram, Zangi o Signal. La plataforma eliminó los comentarios denunciados, pero permitió que el 96% de las cuentas que los publicaron siguieran operando.
La investigación publicada el 18 de mayo, es la fotografía más cruda de lo que ocurre a diario en las redes sociales sin que los padres lo sepan. Una niña sube un video bailando o maquillándose. Los comentarios, a simple vista, parecen inofensivos. Pero no lo son. «Tengo para vender», «cambio 10 de ella por 20 de los que tengo», «alguien que me regale videíto plis» . Detrás de esas frases se esconde un mercado clandestino de material de abuso sexual infantil que opera en las sombras de la plataforma más popular entre los adolescentes.
En los 50 videos analizados que mostraban a niñas que parecían tener menos de 13 años, los investigadores identificaron a 1.383 potenciales pedófilos . No es una muestra menor. Es una alerta. El 59% de los comentarios contenía llamados a intercambiar material. El 16% incluía solicitudes. El 2% ofrecía regalos. Y el 37% hacía referencia a Telegram, la aplicación de mensajería cifrada donde los depredadores continúan el intercambio lejos del control de las autoridades .
Los pedófilos desarrollaron un lenguaje propio para evadir los filtros de la plataforma. «Cambio», «intercambio» y «trade» son las palabras más comunes. También usan abreviaciones como «cp» (child pornography) o sus variantes «pc», y frases que empiezan con C y P: «Café con Pan», «Código Postal», «Ce Puede» . El emoji de la pizza es otro código reconocido. Los expertos lo identifican como una señal para ofrecer material explícito de menores. «Lo utilizan los pedófilos para compartir contenido ilegal», le explicó un usuario a otro en un comentario.
El criminólogo Javier Sanz, especializado en cibercriminalidad, explica que en TikTok habita mayoritariamente «el pedófilo coleccionista o comunitario»: un tipo de usuario que no necesita conocimientos avanzados, sino que «busca comunidad y validación entre pares, y el intercambio gratuito es más que suficiente para él» . No son delincuentes solitarios. Son miembros de una red que se reconoce, se valida y se retroalimenta en los comentarios de los videos de niñas.
Las aplicaciones de mensajería cifrada son el eslabón siguiente de la cadena. Telegram, Zangi y Signal aparecen en el 44% de los comentarios analizados . «Para quien quiere distribuir a escala, y no solo chatear, estas tres son las redes principales con capacidad logística para operar como mercado», sostiene Sanz. Ofrecen «una capacidad de distribución masiva», «arquitectura de anonimato» y «una fricción mínima con autoridades» . Zangi, en particular, permite registrarse sin número de teléfono ni información personal. Ya fue señalada por su uso en crímenes relacionados con narcotráfico, violencia machista y distribución de pornografía infantil .
Las cuentas que operan detrás de estos comentarios son variadas. El 74% de los perfiles analizados eran públicos. La mayoría fueron creados recientemente: el 33% en lo que va de 2025, el 15% durante los primeros tres meses de 2026 . Pero también hay cuentas con años de antigüedad que siguen activas sin que la plataforma las detecte.
Algunos perfiles se dedican exclusivamente a estas actividades. Otros pertenecen a adultos que suben videos de su vida cotidiana, incluso de los menores de su propia familia. Sanz advierte que «la conducta es suficientemente clara como para considerarlo, como mínimo, un indicador de riesgo grave», ya que «estos perfiles no son solo distribuidores, sino que pueden ser potencialmente productores activos o en vía de serlo, y los menores que aparecen en sus fotos son posibles víctimas con riesgo real presente» .
La investigación incluye un dato que debería resonar en los oídos de los responsables de TikTok. Maldita.es denunció una muestra de 106 comentarios que ofrecían o pedían pornografía infantil. El 99% fue eliminado. Pero el 96% de las cuentas que los publicaron siguen operando con normalidad . Los comentarios desaparecen. Los depredadores, no.
La Argentina no es ajena a esta realidad
Mientras se exponía el funcionamiento de esta red internacional, la justicia argentina llevaba adelante uno de los operativos más importantes de su historia contra la explotación sexual infantil. El megaoperativo «Aliados por la Infancia VI», coordinado desde el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, incluyó 270 allanamientos en 18 provincias argentinas y 15 países .
Los números son contundentes. 84 detenidos en total. 26 en Argentina. 44 en Brasil. El resto distribuidos en Panamá, Uruguay, Perú, Puerto Rico, Honduras, Francia, España, Costa Rica, Paraguay, República Dominicana y Guatemala . Entre los detenidos en el país, 14 fueron capturados en la Ciudad de Buenos Aires, tres en Córdoba, tres en Misiones, tres en Santa Cruz, dos en la provincia de Buenos Aires y uno en Formosa .
El caso más aberrante salió a la luz en febrero. Un hombre contactaba a niñas a través de TikTok, les ganaba la confianza, les enviaba material de abuso sexual infantil y les proponía encuentros. En su teléfono, los investigadores encontraron conversaciones directas con la madre de una nena de 8 años. La mujer enviaba fotos y videos de su propia hija a cambio de transferencias bancarias. El hombre fue detenido en el barrio porteño de San Nicolás. La madre, en González Catán. La nena fue rescatada .
En Don Torcuato, otro hombre fue detenido en enero por contactar a una niña a través de redes sociales y exigirle fotos íntimas. La investigación reveló que no era su única víctima. Manipulaba emocionalmente a las menores, les escribía cartas y les ofrecía regalos a cambio de material . En Las Grutas, un joven de 25 años fue imputado por distribuir material de abuso sexual infantil a través de Telegram y Google. En su poder se encontraron 52 imágenes y 78 videos .
La fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas del MPF CABA, logró en menos de 48 horas que cuatro imputados fueran condenados en un juicio abreviado . También consiguió la prisión preventiva para otros dos detenidos. Uno de ellos compartió con una red internacional de pedófilos 953 archivos de bebés y niñas y niños menores de 3 años siendo abusados por adultos . El otro contactaba a víctimas de entre 11 y 12 años, les pedía fotos y videos desnudas y les enviaba material suyo de alto contenido sexual .
El fiscal general del MPF porteño, Martín López Zavaleta, destacó la magnitud del operativo: «Hacer allanamientos en varios países en simultáneo es una tarea que requiere mucho trabajo y mucho esfuerzo, y todo eso se hizo desde el Cuerpo de Investigaciones Judiciales» . La operación fue posible gracias al trabajo conjunto entre la Embajada de Estados Unidos en Argentina, el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. y el Ministerio Público Fiscal porteño .
Según estimaciones de asociaciones civiles, al menos 25.000 pedófilos operan actualmente en la Argentina a través de TikTok, WhatsApp, Instagram, Facebook y otras redes sociales . El grooming, el proceso de manipulación psicológica para ganarse la confianza de un menor con fines sexuales, es delito en Argentina desde 2013, pero los fiscales reconocen que las denuncias siguen en aumento y que muchos casos no llegan a judicializarse por miedo, vergüenza o desconocimiento de las familias .
TikTok, por su parte, respondió que tiene «una política de tolerancia cero contra el material de abuso sexual infantil». Aseguran que procesan los reportes y que en lo que va del año eliminaron más de 211.000 canales y grupos en Telegram con ese contenido . La respuesta es fría. Casi mecánica. No hay autocrítica. No hay un plan concreto para impedir que los pedófilos sigan utilizando la plataforma como vidriera. Las cuentas que publicaron los comentarios siguen activas. Los depredadores, también.
Esta nota es una radiografía en tiempo real de lo que ocurre mientras los niños y niñas argentinos pasan horas frente a la pantalla del celular. Los padres no ven los comentarios cifrados. No entienden el código. No saben que «cambio» no se refiere a un videojuego, sino a la moneda con la que se compra y se vende la inocencia de los niños.
TENGAMOS CUIDADO


























