Fue en Pátzcuaro, México, entre el 14 y el 24 de abril de 1940. Por primera vez, representantes de los pueblos indígenas de todo el continente se sentaron con gobiernos a hablar de su situación. No como objetos de estudio, sino como sujetos políticos. El resultado fue la creación del Instituto Indigenista Interamericano y la institución del 19 de abril como Día del Aborigen Americano. Pero 86 años después, las deudas siguen siendo enormes. En Argentina, la reforma constitucional de 1994 reconoció la preexistencia étnica de los pueblos originarios. Sin embargo, hoy siguen siendo los sectores más vulnerables, los más discriminados, los que menos acceden a tierra, educación y trabajo. Este 19 de abril no es solo una conmemoración. Es una pregunta: ¿hasta cuándo?.
EL CONGRESO QUE CAMBIÓ LA MIRADA
Corría 1940. La Segunda Guerra Mundial devoraba Europa. En América, otra historia comenzaba a escribirse. El presidente mexicano Lázaro Cárdenas, descendiente de indígenas purépechas, convocó en la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán, al Primer Congreso Indigenista Interamericano. No fue un encuentro más de académicos y burócratas. Por primera vez, representantes de las culturas indígenas de todo el continente se sentaron a la mesa para analizar su situación y buscar caminos comunes frente a las adversidades.
El resultado fue la creación del Instituto Indigenista Interamericano, una entidad que depende de la Organización de Estados Americanos (OEA) y que todavía hoy tiene su sede en México. Y, como corolario, se instituyó el 19 de abril como el Día del Aborigen Americano.
Argentina reconoció la fecha cinco años después, en 1945. Pero el reconocimiento simbólico, como suele ocurrir, no se tradujo en políticas concretas durante décadas.

UNA CONSTITUCIÓN QUE LLEGÓ TARDE
Recién con la reforma constitucional de 1994 se comenzó a cambiar la tendencia. El artículo 75, inciso 17, incorporó el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios argentinos. También el derecho a una educación bilingüe e intercultural, la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocuparon.
Un avance, sin duda. Pero la distancia entre el papel y la realidad sigue siendo abismal.
LOS NÚMEROS QUE HABLAN
Según el último censo nacional, en Argentina hay 24 pueblos originarios reconocidos: Toba (Qom), Pilagá, Mocoví, Diaguita, Calchaquí, Mapuche, Wichí, Guaraní, Kolla, Chiriguano, Tehuelche, Vilela, Chorote, Huarpe, Comechingón, Pampa, Ranquel, Querandí, Selk’nam (Ona), Mataco, Chane, Quilmes y Chulupí. Casi tres millones de personas se reconocen como pertenecientes a algún pueblo indígena.
Sin embargo, esos tres millones siguen contándose entre los sectores más vulnerables del país. La falta de acceso a tierras, la discriminación en el sistema educativo y laboral, la precariedad de la salud en comunidades alejadas, la violencia institucional contra las protestas mapuche en el sur… la lista de deudas es interminable.
LA PARADOJA DE LA CONQUISTA
El 19 de abril no es una fecha para celebrar con bombo y platillo. Es una fecha para recordar lo que se perdió y lo que aún no se recupera. Lo que debió ser un encuentro de dos mundos —Europa y América— que se beneficiaran mutuamente, fracasó. La ambición y la soberbia de los conquistadores impusieron por la fuerza su cultura, destruyendo templos, quemando códices, arrasando con todo lo que no encajaba en su idea de civilización.
La palabra «aborigen», del latín ab origine, significa «desde el origen» o «desde el principio». Una palabra justa para quienes estuvieron aquí antes. Pero también una palabra que durante siglos se usó para justificar su sometimiento.
LO QUE NO PUDIERON DESTRUIR
Sin embargo, no todo fue arrasado. Los valores de las antiguas culturas aborígenes perduraron en los restos de templos inaccesibles, en las pirámides demasiado grandes para demoler, en los códices mayas y aztecas salvados de la hoguera, en los testimonios de mestizos como el Inca Garcilaso de la Vega y de españoles como Fray Bartolomé de las Casas.
Y sobre todo, en la memoria de los pueblos autóctonos que, fieles a sus sentimientos y convicciones, continúan amando la tierra que habitaron desde el origen. A la que en sus diferentes lenguas siguen llamando Madre.
LA LUCHA DE HOY: TIERRA, TRABAJO Y DIGNIDAD
Los pueblos originarios de hoy no piden privilegios. Piden igualdad. Igualdad de oportunidades en el estudio, en el trabajo, en el progreso. Piden que se les reconozca el derecho a la tierra donde habitan en comunidades. Y piden respeto por sus culturas.
En palabras de Rosalía Gutiérrez, líder colla de Jujuy: «Queremos vivir en paz y respetando la naturaleza y la ecología».
La ONU declaró 1993 como el Año Internacional de los Pueblos Indígenas, buscando concientizar sobre las deudas pendientes en todo el planeta. Pero las deudas, como se sabe, no se pagan con declaraciones.
AMÉRICA INDÍGENA, AMÉRICA VIVA
Mientras en Argentina los pueblos originarios luchan por el reconocimiento de sus territorios, en otros países de América la presencia indígena es masiva. En Guatemala, casi el 80% de la población es aborigen. En Ecuador, el 70%. En Perú, más de la mitad. En Bolivia, el 45%. En México, el 30%.
En todos ellos, lo indígena es parte ineludible de la identidad nacional. No como un adorno folclórico, sino como un pilar vivo.
LO QUE FALTA Y LO QUE VIENE
En Argentina, las comunidades aborígenes son cada vez más conscientes de su protagonismo. Se sienten orgullosas de ser aborígenes y no tienen vergüenza de reclamar lo que les es legítimo. Pero el Estado sigue debiendo respuestas.
El 19 de abril no es solo una fecha para recordar el congreso de Pátzcuaro. Es una oportunidad para preguntarnos: ¿Qué hemos hecho realmente para reparar siglos de despojo?, ¿Qué estamos haciendo hoy?.
Los pueblos originarios no son el pasado. Son el presente. Y mientras no se les reconozca plenamente su lugar, el continente seguirá cojeando.
FICHA TÉCNICA
Fecha conmemorada: 19 de abril (Día del Aborigen Americano)
Origen: Primer Congreso Indigenista Interamericano (Pátzcuaro, México, 14-24 de abril de 1940)
Convocante: Presidente Lázaro Cárdenas
Institución creada: Instituto Indigenista Interamericano (dependiente de la OEA)
Reconocimiento en Argentina: 1945 (fecha), 1994 (reforma constitucional, artículo 75 inc. 17)
Pueblos originarios en Argentina: 24 comunidades (Qom, Pilagá, Mocoví, Diaguita, Calchaquí, Mapuche, Wichí, Guaraní, Kolla, entre otros)
Población indígena en Argentina: Casi 3 millones de personas


























