El Presidente recibió un Honoris Causa en la Universidad de Bar-Ilan y aprovechó para definir quiénes son los amigos y quiénes los enemigos. Spoiler: los que no piensan como él, directamente no existirían.
Hay una frase clásica de los manuales de convivencia que dice «no estoy de acuerdo con lo que decís, pero defiendo tu derecho a decirlo». Javier Milei viajó hasta Israel, recibió un doctorado honoris causa, y se encargó de enterrar esa frase en el fondo del Mar Muerto.
«Con determinadas culturas no vamos a poder convivir», sentenció el mandatario desde el auditorio de la Universidad de Bar-Ilan, con el aplauso de pie de los académicos israelíes de fondo y una versión rock and roll de la canción Libre sonando como cortina .
¿De qué culturas habla? No hizo falta aclararlo mucho. El contexto es la guerra que Israel y Estados Unidos protagonizan contra Irán. Milei fue claro: «Nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar» .
Y ahí nomás, sin escalas, pasó de la geopolítica a la teología, del doctorado al Génesis, y de la economía a la misión divina. Porque cuando uno es economista, presidente, cantor de ópera y ahora doctor honoris causa en una universidad israelí, puede permitirse el lujo de mezclar todo en el mismo párrafo.
«Marx era satánico» y otras perlitas
Milei no se guardó nada. Dijo que Marx «era satánico». Que la Torá fue un antídoto contra las ideas de izquierda. Que «si uno abraza los valores judeocristianos, su vida espiritual vibra en la misma sintonía que su vida material y el resultado es la prosperidad» . Y que el que rechaza esos valores, directamente se condena a la miseria.
«Es una ley tan rigurosa como cualquier ley económica: dos más dos es cuatro», sentenció, como si la fe, la política y las matemáticas fueran la misma cosa .
La agenda del «verdadero amigo»
Milei estuvo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques; y el embajador Axel Wahnish . Entre acto y acto, le dio tiempo para referirse al triunfo de Boca en el superclásico («tengo un ministro hincha de River que se queja, pero bueno alguna vez toca») .
Hoy se reúne con el presidente Isaac Herzog, que le entregará la Medalla Presidencial de Honor, la máxima condecoración civil de Israel . Después, visitará la Yeshivá Hebron, la academia talmúdica más importante del país .
Argentina, sola en la región
Mientras Brasil, Colombia y México critican la escalada bélica en Medio Oriente, Argentina es el único país de América Latina que explicita su respaldo a Trump y Netanyahu. Milei será el único mandatario de la región que llega a Jerusalén a ratificar su compromiso personal e ideológico con Israel.
Milei dijo que con «determinadas culturas» no se puede convivir. No especificó cuáles. No hace falta. En su mundo binario, los que defienden la vida están de un lado (él, Israel, Estados Unidos, los que aplauden de pie). Del otro lado, los que «nos van a querer matar». Todo el resto, incluidos los matices, las dudas, las culturas que no entran en esa división tan cómoda, directamente no existen.
Y mientras tanto, acá, en la Argentina de los pobres, seguimos esperando que el presidente explique cómo piensa convivir con los que no piensan como él. Porque en este país, gobernar es, justamente, convivir con «determinadas culturas» que no comulgan con la motosierra, el Génesis ni las versiones rock and roll de canciones patrias.
Pero bueno. El tipo recibió un doctorado. Debe saber lo que hace.


























