El presidente estadounidense advirtió que no les quedó otra opción que atacar, mientras la tregua vence este martes y el estrecho de Ormuz sigue cerrado.
«Van a negociar, y si no lo hacen, se enfrentarán a problemas que nunca antes habían visto.»
La frase la largó Donald Trump este lunes en un programa de radio. El destinatario: Irán. El tono: el de siempre. El que usa el tipo que tiene el ejército más poderoso del mundo y no le tiembla el pulso para decirlo en voz alta.
Trump aseguró que espera llegar a «un acuerdo justo» con la República Islámica. Pero acto seguido, por las dudas, dejó clara la otra opción: «Van a negociar. Y esperemos que lleguen a un acuerdo justo y reconstruyan su país».
¿Y si no negocian? «Se enfrentarán a problemas que nunca antes habían visto», insistió.
El argumento de siempre: las armas nucleares
El mandatario estadounidense justificó la escalada bélica con el mismo argumento que viene usando desde febrero: «Una vez que Irán se reconstruya, no tendrán armas nucleares, no tendrán acceso a ellas, ni la más mínima posibilidad de tenerlas. No podemos permitir que eso ocurra, porque podría suponer la destrucción del mundo».
Y fue más allá: «No tuvimos otra opción en Irán, no es que pudiéramos elegir, teníamos que hacerlo».
La tregua vence y las cartas están sobre la mesa
El alto el fuego de dos semanas que pactaron Estados Unidos e Irán el 7 de abril expira este martes. Trump ya advirtió que los bombardeos continuarán si no hay acuerdo.
Mientras tanto, el vicepresidente J. D. Vance y su delegación viajan a Islamabad para una nueva ronda de conversaciones. Pero Irán ya puso condiciones: no negocia «bajo la amenaza de violencia».
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, fue contundente: Teherán está preparado «para mostrar nuevas cartas en el campo de batalla».
El estrecho de Ormuz: el nudo del conflicto
El domingo, Estados Unidos se apoderó del buque iraní Touska en el norte del mar Arábigo. Irán calificó el hecho de «piratería armada» y advirtió que responderá.
El estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo del mundo, sigue cerrado. Irán lo reabrió el viernes como gesto de buena voluntad, pero lo volvió a cerrar el sábado denunciando «reiteradas violaciones y piratería» de Estados Unidos.
La Guardia Revolucionaria iraní fue clara: Ormuz permanecerá cerrado hasta que Washington levante por completo el bloqueo naval. «Acercarse al estrecho de Ormuz se considerará cooperación con el enemigo y el buque infractor será atacado», subrayó.
Trump, por su parte, respondió que Irán «no podrá chantajear a Washington con decisiones sobre la importante vía marítima».
El cierre de Gudiño
Así estamos. Un presidente estadounidense que dice «negocien o les va a ir peor». Un Irán que responde «no negocio bajo amenazas». Un estrecho cerrado. Un barco incautado. Una tregua que se termina. Y el mundo mirando hacia el Golfo Pérsico, otra vez.
Los mismos de siempre jugando a quién aprieta primero. Y mientras tanto, el petróleo sube, los alimentos se encarecen, y los de abajo —siempre los de abajo— pagan el pato.
Pero bueno. Trump habló hoy. Y no fue para pedir disculpas. Irán, por su parte, ya avisó que tiene «nuevas cartas». Veremos quién pestañea primero.
Nos leemos pronto.


























