El sábado 18 de abril, el Anfiteatro del Parque Garay vibró con la quinta edición del Festival Negro. Música, danza, artes visuales y feria popular se dieron cita para reivindicar aquellas raíces que la historia oficial decidió enterrar. En un contexto de avance de la ultraderecha, desalojos masivos de comunidades y un nuevo decenio internacional de los afrodescendientes, el evento fue mucho más que una fiesta: fue un acto de resistencia política y cultural.
UN SÁBADO DE RESISTENCIA EN EL PARQUE GARAY
El sol de la tarde del 18 de abril iluminó el Anfiteatro del Parque Garay mientras las primeras comparsas comenzaban a desfilar desde Avenida Freyre y Junín. No era un sábado cualquiera. Era el quinto Festival Negro, un encuentro que desde 2018 viene sacudiendo las estructuras culturales de Santa Fe y de todo el país.
La convocatoria fue masiva. Familias enteras, jóvenes, adultos mayores, militantes, artistas y vecinos se acercaron a disfrutar de una programación que incluyó música, danza, artes visuales, cine debate y una feria popular. Todo con un mismo objetivo: visibilizar la población negra actual y todas esas expresiones culturales propias de los afrodescendientes que la historia oficial se empeñó en borrar.
Pero el Festival Negro no fue solo una celebración. Fue, como señalan sus organizadores, «un dispositivo de denuncia y apelación al debate social acerca de las diversas formas de racismo que conviven en nuestra sociedad argentina y santafesina, particularmente».

DOS EJES QUE ATRAVESARON LA JORNADA
Esta quinta edición tuvo dos ejes centrales que le dieron un peso político particular.
El primero fue la denuncia de la derogación de la ley 26.160, que durante años había frenado los desalojos de comunidades indígenas y afrodescendientes. Su caída habilita una ola de desalojos masivos que ya está en marcha en varias provincias. El festival dijo presente en esa lucha.
El segundo eje se vinculó con la apertura de un nuevo período impulsado por la ONU para promover el compromiso de los gobiernos en enfrentar el racismo sistémico y las desigualdades persistentes. En un contexto donde la ultraderecha avanza en Argentina y el mundo, este debate es más urgente que nunca.

MUJERES AL FRENTE DEL MOVIMIENTO
Mirta Alzugaray, coordinadora del festival y referente de la Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana «Mario Luis López», destacó el carácter autogestivo del evento. «Buscamos la visibilización de la población negra actual y de todas esas expresiones culturales propias de los negros. Hablar sobre racismo, sobre discriminación, las diferencias a las que siempre nos han sometido. El racismo estructural existe en nuestro país y nos somete cotidianamente. El festival instala esta discusión», afirmó en diálogo con la prensa.
Alzugaray puso especial énfasis en el rol de las mujeres negras en este proceso. «Fuimos las mujeres las que nos hicimos cargo del traslado de la historia, de propagarla y sostenerla en la memoria. Es súper importante el papel de la mujer en el proceso de visibilización de la cultura negra». Mencionó especialmente a Lucía Molina, presidenta de la Casa de la Cultura Indo Afro Americana, con una labor de más de 35 años.
«Generalmente las mujeres somos punta de lanza para estas reivindicaciones», subrayó.

LA HISTORIA DEL FESTIVAL
El Festival Negro nació en 2018, con la organización conjunta de la Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana «Mario Luis López». Alzugaray relata que el cierre del encuentro de los afroargentinos del tronco colonial en Santa Fe puso en el mapa el 17 de abril como el día del afro santafesino. Hoy, el evento es responsabilidad del Colectivo Festival Negro, conformado por personas físicas (artistas, comunicadores, gestores culturales) y jurídicas (organizaciones y asociaciones civiles como Desvío a la Raíz).
El encuentro cuenta con declaraciones de interés de ambas cámaras legislativas provinciales, de manera individual primero y con una decisión conjunta en 2024.
Esta edición honró en particular las figuras de Braulio Acosta (el Negro Arigós) y su compañera Leopoldina Saraniego, por su «dedicada trayectoria y lucha en defensa de nuestras raíces e identidad». El Negro Arigós fue el creador y director de la Sociedad Coral Carnavalesca «Negros Santafesinos», ícono de los carnavales locales durante medio siglo, así como inspiración para la comunidad indoafrodescendiente.

UN FESTIVAL QUE EVOLUCIONA
«El festival ha evolucionado, va creciendo en amplitud de oferta. Al principio era solo música y danza, desde el año pasado hay previa con cine debate», afirmó Alzugaray. Las delegaciones, cuyos artistas no cobran por su participación, llegaron antes del sábado a la ciudad. «Participar del Festival Negro es toda una militancia. Es una expresión política, ideológica y revolucionaria».
La coordinadora destacó la inclusión de los pueblos originarios en la celebración: «Falta mucho por hacer pero año a año nos hemos superado y vamos superando las expectativas con relación al público presente».

ACTIVIDADES PREVIAS Y CRONOGRAMA
El festival tuvo dos eventos previos que prepararon el terreno. El jueves 17, una función de cine debate con una proyección a cargo de Amaranto Audiovisual en el Multiespacio Ntangó. El viernes 18, un intercambio de saberes a cargo de la Sociedad del Tambor sobre el toque de semba (danza ritual del Congo traída por los esclavizados) y presentación de trabajos de recuperación de la semba litoraleña, un candombe chaqueño reconstruido a partir de la historia de afrodescendientes en la región. Por la noche, la Fiesta Negra con barra, buffet y gorra a la gorra para apoyar al festival.
El sábado, desde las 15, la feria popular abrió sus puertas. A las 16.15, la apertura del escenario dio paso a una jornada inolvidable. Hubo danza identidad desde Resistencia (Chaco), Pewú (canto patagón desde Desvío Arijón), Misibamba desde La Matanza, La Ritualera Litoral Cambá desde Resistencia, y un emocionante homenaje a la Sociedad Coral Carnavalesca Negros Santafesinos a cargo de Salto pa tras y el Ensamble de Talleres de Candombes Litoraleños.
La noche cerró con la potencia de Mami Wata (afrocubano desde Rosario), Paranatú (maracatu) y La 3000 (cumbia santafesina desde Arroyo Leyes), que hicieron bailar a todos hasta tarde.
LO QUE EL FESTIVAL NEGRO NOS DEJA
El quinto Festival Negro fue mucho más que un evento cultural. Fue un recordatorio de que la Argentina no es blanca, no es europea, es indoafro. Fue una denuncia contra el racismo estructural que sigue sometiendo a las poblaciones afrodescendientes. Fue un homenaje a las mujeres negras que sostuvieron la memoria cuando todo intentaba borrarlas.
En palabras de Mirta Alzugaray: «Somos lo que somos. La autopercepción no se está dando en la Argentina. Y si las personas que nos autopercibimos no salimos a la calle a contar esta historia, queda solamente en una reducción del pasado. Existieron los negros. No es que ya no están. En honor a esas ancestras que siguieron sosteniendo de alguna manera como pudieron algunas costumbres africanas, que siguieron contando la historia de boca en boca, es que nosotras necesitamos volver y poner en palabras esta historia».
El festival terminó. La música cesó. Pero el tambor sigue sonando. Y mientras haya una sola persona que se autoperciba afrodescendiente, la lucha no se detiene.
FICHA TÉCNICA DEL EVENTO
Nombre: 5° Festival Negro
Fecha: Sábado 18 de abril de 2026 (con actividades previas el jueves 17 y viernes 18)
Lugar: Anfiteatro del Parque Garay, Santa Fe
Organiza: Colectivo Festival Negro (integrado por Casa de la Cultura Indo-Afro-Americana «Mario Luis López», Desvío a la Raíz, y otras organizaciones y artistas independientes)
Declaración de interés: Cámaras legislativas provinciales (individual y conjunta desde 2024)
Ejes centrales:
- Denuncia de la derogación de la ley 26.160 (desalojos masivos de comunidades)
- Apertura del nuevo decenio internacional de los afrodescendientes impulsado por la ONU
Homenajeados: Braulio Acosta (Negro Arigós) y Leopoldina Saraniego
Actividades: Música, danza, artes visuales, feria popular, cine debate, intercambio de saberes sobre semba litoraleña


























