Mojtabá Jameneí advirtió que llevarán el estrecho de Ormuz a «una nueva etapa» y reclamarán compensaciones por los daños de la guerra.
El mensaje de hoy 20 de abril de 2026 llega después de un fin de semana de máxima tensión. El domingo, Estados Unidos se apoderó del buque iraní Touska en el norte del mar Arábigo. Irán calificó el hecho de «piratería armada» y advirtió que responderá.
Y vaya si va a responder.
«Definitivamente no dejaremos impunes a los agresores criminales», soltó Mojtabá Jameneí, el nuevo líder supremo de Irán, en declaraciones que difundió la agencia IRIB. Por si alguien tenía dudas de que la cosa iba a quedar en un simple reclamo diplomático.
Jameneí no solo habló de no dejar pasar la agresión. Fue al detalle: «Reclamaremos compensación por cada uno de los daños causados, el precio de la sangre de los mártires y la indemnización de los heridos de esta guerra». Y para que el mensaje quedé bien claro, agregó lo que realmente importa: «Llevaremos el estrecho de Ormuz a una nueva etapa».
¿Traducción? El grifo del petróleo sigue cerrado. Y mientras Washington no levante el bloqueo naval, los barcos que se acerquen al estrecho van a tener problemas. La Guardia Revolucionaria ya lo dijo sin vueltas: «Acercarse al estrecho de Ormuz se considerará cooperación con el enemigo y el buque infractor será atacado».
El líder iraní, además, se dio el lujo de tirar una pregunta al aire para los que creen que la fuerza lo resuelve todo: «¿Acaso para estos asuntos, cuando tenemos la superioridad en el terreno, existe otro camino distinto al de la diplomacia y la negociación?». Dicho de otro modo: el que quiera guerra, que la tenga. Pero no se queje después.
Mientras tanto, la tregua de dos semanas entre Irán y Estados Unidos expira este miércoles. Y la Cancillería iraní todavía no decidió si se sienta o no en la próxima ronda de negociaciones.
El mundo mira hacia el Golfo Pérsico. Otra vez. Y como siempre, los mismos de siempre juegan a quién aprieta primero. El problema es que cuando los poderosos se pelean, el petróleo sube, la comida se encarece y los de siempre —los de abajo— pagan el pato.
Pero bueno. El líder supremo de Irán habló hoy. Y no fue para pedir disculpas.


























