La Cámara Federal de Tucumán recusó a Sebastián Argibay tras sospechas de un negocio inmobiliario entre su hija y un hermano del tesorero de la AFA.
El fin de semana pintaba movido para Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino. El fiscal federal Pedro Simón había pedido sus detenciones el viernes . Pero la justicia, que a veces tiene estos gestos de generosidad, les dio un respiro el fin de semana porque el juez que tenía que firmar los papeles estaba de vacaciones.
Sí, de vacaciones.
El magistrado Sebastián Argibay, del Juzgado Federal de 2° Nominación de Santiago del Estero, se estaba tomando unos días. Pero el respiro no iba a durar. Porque este lunes, cuando parecía que la suerte estaba echada, pasó algo inesperado.
La Cámara Federal de Tucumán, en un giro que ni el mejor guionista de telenovelas podría inventar, decidió apartar a Argibay de la causa . ¿El argumento? Un presunto negocio raro entre familiares. Al parecer, Pilar Argibay (hija del juez) le vendió un terreno a Darío Toviggino (hermano de Pablo) a un precio que, según las malas lenguas, no reflejaba exactamente el valor de mercado .
Para ser más precisos: la operación inmobiliaria está bajo la lupa de los investigadores, que sospechan que la finca se escrituró muy por debajo de su valor real. Y ese expediente es exactamente el mismo que Argibay estaba por juzgar .
El fiscal Simón, que no es ningún boludo, recusó al juez al grito de “esto no da, acá hay conflicto de intereses”. Y la Cámara le dio la razón. Ahora Argibay queda afuera, y la causa tiene que buscar nuevo dueño .
El contexto de la causa millonaria
Para entender el monto de lo que está en juego, hay que repasar los números. Toviggino declaró bajo juramento que vive con 5 millones de pesos por mes y que esa suma le alcanza para “subsistir” . Sin embargo, el fiscal Simón presentó un dictamen de más de 100 páginas donde describe una realidad muy distinta: avionetas, viajes privados a México y el Caribe, una bodega en Mendoza, un local en Santiago del Estero y una mansión en Pilar valuada en 16 millones de dólares .
La trama es más compleja que un offside mal cobrado. Según la investigación, Toviggino sería la cabeza de una asociación ilícita que utilizaba empresas fantasma, testaferros y cuentas en el exterior para mover fondos de la AFA. El fiscal llegó a hablar de una «estructura organizada» para la captación y lavado de dinero .
El factor Zamora y el «complot»
Como si el culebrón no tuviera suficientes personajes, aparece la sombra del senador Gerardo Zamora. La oposición y algunos medios señalan que la decisión de llevar la causa a Santiago del Estero no es casualidad, sino una estrategia para buscar impunidad en una jurisdicción donde los jueces tienen fama de ser «dócilmente funcionales» al poder político local .
Toviggino, por su parte, ya salió a cantar la carta del “complot”. Está intentando apartar al juez Diego Amarante de otra causa (la de los aportes retenidos por 19 mil millones de pesos) argumentando “enemistad manifiesta” y denunciando una “maniobra de deslegitimación” en su contra .
Así que esto es lo que hay. Un juez apartado porque su hija le vendió un campo al hermano del acusado. Un tesorero que dice vivir con 5 millones pero anda en avioneta. Un fiscal que pide detenciones. Una Cámara que dice “este juez no da más”. Y un expediente de 10 mil fojas que sigue girando como un perro que se muerde la cola.
El miércoles vence la tregua en el caso AFA (hablando mal y pronto: es la fecha límite para definir qué pasa con las apelaciones y las excusaciones). Veremos si la Justicia deja de hacer tiempo y se define si “Chiqui” y Toviggino tienen que sentarse en el banquillo o si, como en el fútbol, el árbitro termina cobrando algo raro en el minuto final.
Nos leemos pronto.


























