En una operación que combinó hermetismo diplomático y contactos futbolísticos, la Asociación del Fútbol Argentino gestionó la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024. Mientras el gobierno de Javier Milei mantenía rotas las relaciones con Caracas y Brasil custodiaba la embajada argentina, dirigentes de AFA tejieron en silencio un acuerdo con la Federación Venezolana de Fútbol y la presidenta Delcy Rodríguez. Gallo regresó al país este domingo en un avión privado de la AFA, en una imagen que expone con crudeza el vacío diplomático dejado por la ruptura bilateral.
Buenos Aires / Caracas, 1° de marzo de 2026 – La imagen que dio la vuelta al mundo este domingo no fue la de un funcionario de Cancillería recibiendo a un ciudadano liberado. Fue la de Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido en Venezuela desde diciembre de 2024, flanqueado por dos dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino. A su izquierda, Fernando Isla Casares, Secretario de Protocolo de AFA. A su derecha, Luciano Nakis, Prosecretario de la entidad .
La postal es el epílogo de una negociación que duró 448 días y que tuvo como protagonista excluyente al fútbol. Porque desde mediados de 2024, cuando el gobierno de Javier Milei rompió relaciones con el régimen de Nicolás Maduro tras denunciar fraude en las elecciones presidenciales, Argentina no tenía canales oficiales para gestionar la liberación de su ciudadano.

El contexto: una ruptura total
Para entender cómo la AFA terminó ocupando un lugar que debería haber sido de la diplomacia, hay que repasar la cronología del desastre. En julio de 2024, tras las cuestionadas elecciones en Venezuela, el gobierno de Milei desconoció el triunfo de Maduro y firmó un comunicado conjunto con otros países de la región exigiendo transparencia . La respuesta de Caracas fue inmediata: expulsión de todo el personal diplomático argentino y ruptura de relaciones.
Brasil asumió la representación de los intereses argentinos y la custodia de la embajada en Caracas, incluyendo la protección de seis opositores venezolanos que permanecían asilados en la residencia oficial . Pero en diciembre de 2024, cuando Gallo fue detenido al ingresar a Venezuela, la Argentina no tenía embajador, no tenía cónsul y no tenía ningún canal de comunicación directa con el gobierno de Maduro.
El puente del fútbol
Fue en ese contexto de absoluto silencio diplomático que la AFA comenzó a moverse. Según pudo reconstruir El Destape, el primer acercamiento se produjo en enero de 2025, cuando Claudio «Chiqui» Tapia viajó a Venezuela para el Sudamericano Sub-20. En ese momento, la tensión entre AFA y el Gobierno nacional era máxima, y el viaje de la delegación argentina había sido cuestionado por Patricia Bullrich . Sin embargo, ese viaje abrió una puerta: la Federación Venezolana de Fútbol, presidida por Jorge Giménez, un hombre muy cercano a la presidenta encargada Delcy Rodríguez, empezó a conversar con Tapia sobre la situación del gendarme .
Con el paso de los meses, el vínculo se fue profundizando. La semana pasada, en una reunión que contó con la presencia de Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol, y Gianni Infantino, titular de FIFA, el tema Gallo volvió a la mesa. Infantino, lejos de mantenerse al margen, respaldó a Tapia y estrechó los lazos personales que permitieron destrabar el caso.

La gestión final y el regreso
Los encargados de cerrar el operativo fueron Nakis e Isla Casares, quienes ya se encontraban en Caracas para una recorrida por las obras de un nuevo centro de alto rendimiento que la FVF está construyendo en la capital venezolana. Tapia tenía previsto viajar, pero un juez federal, Diego Amarante, le negó la salida del país en los últimos días, impidiéndole ser parte del reencuentro .
Gallo fue liberado y embarcado en un avión privado de la AFA. La elección de la aeronave no fue casual: desde marzo de 2024, Maduro prohibió el sobrevuelo de aeronaves argentinas en su espacio aéreo como represalia por el decomiso y envío a Estados Unidos de un avión venezolano de Emtrasur retenido en Ezeiza . La única forma de ingresar a Venezuela era con una nave privada, y la AFA tenía una.
Las palabras del agradecimiento
Horas después de la liberación, la AFA emitió un comunicado que sonó a misa en la Casa Rosada: «Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a la Señora Presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, por su sensibilidad y disposición para atender esta situación, demostrando que el deporte también puede ser un puente efectivo para el entendimiento y la cooperación» .
Tapia, por su parte, posteó en sus redes: «Gracias a un trabajo silencioso y mancomunado con la Federación Venezolana de Fútbol y CONMEBOL, hoy, después de 448 días, Nahuel Gallo regresa a Argentina y puede reencontrarse con su familia. El fútbol nos une, trasciende fronteras y demuestra que siempre es posible construir puentes» .
El gobierno nacional, a través de fuentes off the record, intentó minimizar el protagonismo de AFA y sostuvo que la liberación «no tiene que ver con el acto en sí» y que el uso del avión privado fue una mera cuestión logística . Pero la imagen de Gallo junto a los dirigentes de la AFA, y no junto a un funcionario de Cancillería, cuenta una historia diferente.


























